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Cada vez más “madres solteras por elección”

En los últimos años, el número de argentinas que eligen ser madres solteras a partir de un tratamiento de inseminación artificial con donante anónimo está en franco aumento. Pero la polémica generada en torno a la actriz Juana Repetto y su decisión de tener un hijo por esta vía, demuestran que los prejuicios aún están a la orden del día.

Así, el presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), Gustavo Martínez, explicó que “desde hace 5 años fue creciendo año a año la aplicación de técnicas de fertilización asistida”, dentro de las cuales se encuentra la inseminación artificial en sus dos versiones: la “conyugal” (IAC) cuando el donante es la pareja, y la “con donante” (AID) cuando la muestra de esperma proviene de un banco.

A su vez, la inseminación artificial -en cualquiera de sus tipos- integra las técnicas de fertilización asistida denominadas “de baja complejidad”, por oposición a las de “alta complejidad”, como la “in vitro”.

“En el 2000 no se llegaron a realizar ni cinco mil casos de fertilización asistida de alta complejidad en toda Argentina, y hoy estamos haciendo unos 20.000 . Y por cada tratamiento de éstos se calcula que se hacen 2 ó 3 de baja, con lo cual estamos hablando de unas 50.000 inseminaciones artificiales por año”, explicó.

Por su parte, en la Clínica de Reproducción Asistida IVI Argentina explicaron que entre 2010 y 2015 aumentó un 266 por ciento el número de tratamientos anuales de inseminación artificial en madres solteras, pasando de 15 a 55 por año; mientras que en el mismo período el incremento de procedimientos con donante cónyugue, fue del 80 por ciento (de 105 en 2010 a 190 en 2015).

Martínez atribuyó este crecimiento a la sanción, en 2013, de la Ley 26862, que incorporó estos tratamientos dentro de las prestaciones médicas obligatorias, “no tanto porque hoy sea más fácil acceder, sino porque puso en boca de todos el tema de la fertilización y la gente está conociendo más”.

Por su parte, la psicoanalista y autora del libro “Deseo de hijo. Pasión de hijo”, Patricia Alkolombre, dijo que “las monoparentalidades femeninas vienen aumentando porque la maternidad se liberó de los formatos tradicionales a partir de los últimos 12 ó 15 años, y ahora incluye a madres solteras por elección que decidieron no postergar su deseo de ser madres, lo que “no siempre excluye la posibilidad de maternidades compartidas más adelante”.

“Cuando el ‘deseo de hijo’ en las mujeres es muy intenso, se puede transformar en una ‘pasión de hijo’, que es un deseo de hijo más intenso y persistente, y lleva a buscar la maternidad fuera de los formatos tradicionales”, describió.

Repetto
El caso de Juana Repetto se destacó por tratarse de una joven de 27 años que se somete a un tratamiento habitual en mujeres mayores de 35. El promedio de edad de las mujeres que se sometieron a un tratamiento de inseminación artificial en 2010 fue de 35 años, pero en 2015 trepó a los 38.

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