Avatares de un regreso y socios en apuros

Por JOSE PICON (*)

Mail: jpicon@eldia.com

Para el oficialismo provincial puede que haya pasado el sofocón: si no se le vuelven a desalinear los planetas, esta semana tendrá en el bolso el Presupuesto 2017.

Será el epílogo de un sinuoso derrotero plagado de movidas arriesgadas, acuerdos que se pusieron en duda y la impensada aparición en escena de un actor cuyo rol estelar se aguardaba para marzo del año que viene.

Fue por lo menos curioso el reingreso a las ligas mayores de la política bonaerense de Florencio Randazzo. Buscó ser portador de una quimera: la bandera de unidad de un peronismo que, por ahora, no está en condiciones de gambetear sus profundas divisiones post derrota electoral.

Al procurar colocarse en el rol de articulador de los distintos bloques del PJ-kirchnerismo, el ex ministro quedó ubicado en una curiosa situación: aliado a La Cámpora y a la estructura partidaria que lidera Fernando Espinoza y enfrentado a quienes aparecían como sus principales impulsores, los intendentes del Grupo Esmeralda.

En rigor, Randazzo le ofreció a la gobernadora Vidal un imposible: que desechara su acuerdo con Massa y que acordara la votación del Presupuesto con las diversas fracciones del peronismo.

Operadores del PRO ya habían intentado ese camino cuando la Casa Rosada enviaba señales a La Plata para romper con el Frente Renovador, pero en aquél entonces el “Flaco” no pudo garantizar la unidad peronista. ¿Por qué habría de hacerlo ahora cuando sectores ultra K vienen intensificando su rechazo a la aprobación del nuevo endeudamiento que reclama el gobierno provincial?

La arriesgada jugada de Randazzo generó no pocos interrogantes. Los intendentes del Grupo Esmeralda no encontraban explicación a esa cruzada de final incierto. Mucho menos, cuando hace semanas acordaron con el gobierno de Vidal jugosos fondos para atravesar el año electoral.

Al final, Vidal tendría Presupuesto con los votos propios, del massismo y de los legisladores cercanos a estos alcaldes dialoguistas. Un calco de lo que ocurrió con el cálculo de recursos y gastos de este año.

¿Y Randazzo? Es cierto que esa movida generó cierto resquemor en el oficialismo porque terminó demorando la sanción del proyecto. Pero ningún actor de peso de Cambiemos parece dispuesto a pasarle facturas onerosas: el ex ministro puede terminar siendo, si finalmente es candidato, un actor clave para evitar que sectores del PJ se vayan a las filas del Frente Renovador.

Otras cuestiones también pusieron en alerta al gobierno bonaerense. Algunos focos de protestas y rebelión en cárceles encendió todas las luces de alarma.

El sistema penal de la Provincia está colapsado. Hay 33 mil detenidos en cárceles, muchas de ellas con severas falencias de infraestructura. La superpoblación se ha ido agravando en sintonía con la falta de construcción de edificios o refacción de los actuales. Las comisarías tampoco dan abasto: hay unos 3.000 presos que purgan condenas preventivas en calabozos que habían sido clausurados por la Justicia debido a su estado deplorable. Las alcaidías, en tanto, alojan otros 2 mil detenidos.

En el gobierno bonaerense se agarraban la cabeza en los últimos días cuando empezó a trascender que el Senado nacional se aprestaba a debatir un endurecimiento de las penas y un nuevo límite a las excarcelaciones. Ese fue el motivo del conato de revuelta en Olmos que se logró aplacar rápidamente.

En altas esferas del poder no comprendían por qué ese tema había sido puesto en debate justo en esta época del año, donde la crítica situación que se vive en las cárceles se torna mucho más sensible.

Las señales, al parecer, fueron atendidas: la iniciativa finalmente quedó para el año próximo.

Los radicales, en tanto, no paran de acumular broncas con el gobierno de Vidal. Siguen sin encontrar espacios de relevancia en el gabinete provincial y por estas horas pujan por quedarse con algún peldaño de poder en la Defensoría del Pueblo, un botín que se reparten por ahora en exclusividad distintas fracciones del peronismo y el Frente Renovador.

La UCR está condenada a perder ese ámbito de poder que administra cerca de 400 millones de pesos en nombre de la “gobernabilidad” que requiere la administración bonaerense. Vidal decidió ceder a los Esmeralda la titularidad de la Defensoría y allí recalará el ex diputado provincial Guido Lorenzino.

En principio habría dos adjuntos. Uno será para el massismo (Walter Martello) y otro para el Movimiento Evita, acaso otro de los gestos del macrismo en devolución de gentilezas por la decisión de uno de sus líderes, Fernando “Chino” Navarro, de acompañar el Presupuesto.

GESTIONES

Los radicales parecen condenados a conservar poco y nada en la Defensoría. Marcelo Honores, su titular interino, busca un lugar bajo el sol. Existen por estas horas gestiones para que los adjuntos sean tres y allí recale el ex intendente de Miramar.

Las encabeza el vicegobernador Daniel Salvador quien, con escasos resultados a la vista, no ha logrado calmar las quejas de su partido ante el “toma todo” que ejercen el PRO y sus acuerdos políticos con el PJ y los massistas.

El malestar radical empieza a trascender las fronteras bonaerenses. Varios popes del centenario partido viajaron el viernes a Jujuy a respaldar al gobernador Gerardo Morales ante los embates que recibe para que la Justicia libere a Milagros Sala y el respaldo light que le estaría dispensando el Gobierno. Allí, se supo, se generó una mini cumbre en la que abundaron duras críticas al funcionamiento de Cambiemos.

Algunos bonaerenses estuvieron en ese cónclave improvisado en el norte argentino. “Si no encontrarmos dónde dialogar sobre políticas públicas como integrantes de la coalición, habrá que pensar en otro esquema de acuerdos hacia adelante”, confió uno de los asistentes a esa reunión con mucho de catarsis.

Los radicales están más que molestos por decisiones políticas que no son consultadas. Las incorporaciones de peronistas al equipo de la Gobernadora siguen generando escozor. Hace algunos meses, como forma de contención política, el PRO armó una mesa provincial de Cambiemos. Allí se convino que cualquier llegada de dirigentes extrapartidarios sería consultada. El intendente de Castelli, Francisco Echarren - otrora muy cercano a Julio De Vido- arribó al gabinete de Vidal. Pero la mesa provincial de Cambiemos sigue cerrada por vacaciones.

 

(*) Periodista de la sección Política

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