Ya se torna dispendioso el número de feriados y asuetos que tienen los escolares
| 27 de Junio de 2016 | 01:42

No acallada aún la polémica que se desató por la decisión del Congreso nacional de sancionar un nuevo feriado nacional para el 17 de junio pasado, en recordación del aniversario de la muerte de Martín Miguel de Güemes, el Gobierno provincial decidió dictar asueto para la jornada de hoy por el Día del Trabajador el Estado, de modo que no habrá clases en las escuelas públicas, aunque sí estarán abiertas las puertas de las privadas y las dependientes de la Universidad Nacional de La Plata.
De esta manera, tal como quedó establecido en un informe publicado en este diario se sucederán para los alumnos de las escuelas públicas bonaerenses cuatro semanas consecutivas con un día menos de clases.
Como bien se ha señalado, la llamada semana corta se está poniendo de moda en el sistema educativo provincial. Tanto es así que, a estas alturas, algunas autoridades escolares admitieron que ellas no constituyen una excepción, sino que, por una u otra razón, se están convirtiendo en habituales en el ciclo educativo. Sea por el motivo que sea, desde luego que son los alumnos los principales perjudicados cuando las escuelas no abren sus puertas. No hay que perder de vista que en varias escuelas a principios de año llegaron a perderse hasta tres semanas de clases por un prolongado paro de auxiliares, a lo hay que sumar un día de huelga de docentes de Suteba y otras de gremios, como Udocba.
La seguidilla de festejos con aulas cerradas se inició el viernes 17 en que se recordó a la figura de Güemes. El lunes siguiente, 20 de junio, fue feriado por tratarse del Día de la Bandera. A esa nómina se agrega el asueto provincial de la fecha y el ciclo de jornadas no hábiles en las escuelas se completará el próximo 8 de julio, por ser víspera del 9 de Julio que cae sábado. Como se sabe, el Gobierno nacional decidió fijar al viernes como día puente, tomando en cuenta que en la jornada siguiente se festeja el Bicentenario de la Independencia.
La cada vez más larga lista de feriados que inciden en las aulas se aproxima al número de veinte por año. Esto implica que, virtualmente, los escolares pierden casi un mes de clases por ciclo lectivo. Lo cierto es que las declamadas estrategias de recuperación de jornadas hábiles y de contenidos son barridas por la realidad. Los récords que se alcanzan, lamentablemente, son negativos.
El dispendioso número de feriados que van fijando las sucesivas autoridades suma nuevas e inesperadas fechas. Los alumnos han terminado por convertirse en verdaderas variables de estos desajustes, víctimas de ciclos escolares plagados de interrupciones. Existe coincidencia teórica en todos los sectores acerca de que cada día de clase que se pierde no se recupera. Pero, en la práctica, se van sumando nuevos días con las aulas cerradas.
Tal como se ha dicho aquí tantas veces: pensar que se puede garantizar la misma calidad educativa permitiéndose que se sumen jornadas no hábiles es lisa y llanamente una falacia. Lo que se está haciendo con estas medidas es degradar el sistema educativo. Por el contrario, es imperativo que las autoridades reacciones y encuentren fórmulas para revertir un panorama tan preocupante. Los alumnos tienen que ejercer en plenitud el derecho de aprender, sin interrupciones de ninguna naturaleza. El presente y el futuro del país también necesitan de estabilidad y racionalidad en los calendarios educativos.
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