Pelea por la agenda, viejas cuitas y varones rebelados
| 18 de Septiembre de 2016 | 01:29
Ocurrió hace pocas semanas con el debate por el límite a las reelecciones de los intendentes. Volvió a pasar hace unos días con la discusión por la ley de paridad de género que establece que las listas de candidatos se deberán conformar con igual número de hombres y mujeres. En ambas discusiones, la pelea de cartel entre Cambiemos y el Frente Renovador fue feroz.
La cuestión excede largamente las pujas que suelen tomar cuerpo en la Legislatura. Acaso se transforme en el anticipo de un escenario de confrontación que termine con el convenio de cohabitación que sellaron la gobernadora María Eugenia Vidal y Sergio Massa.
La polémica ley del 50 y 50 en las listas legislativas para el año que viene irrumpió en escena en forma sorpresiva. En el oficialismo dicen que Vidal se convenció de apurar el debate luego de que una publicación de apoyo que realizó en Twitter cosechara nada menos que 300 mil aprobaciones en pocos días. Otras versiones señalan que habría sido el gobierno nacional el que mandó a ejecutar una suerte de prueba piloto en la Provincia antes de avanzar en la Nación con el mismo tema.
A la cuestión no era ajeno el Frente Renovador que venía remando, al igual que sectores del peronismo, la paridad de género en las listas de candidatos. Unos y otros tenían en el Senado bonaerense proyectos en ese sentido.
Cuentan que algunos legisladores de Cambiemos escucharon una filtración del bando opositor: que en la sesión del miércoles de la Cámara alta se produciría, como efectivamente ocurrió, una fuerte puesta en escena del massismo en busca de presionar para aprobar la norma tras la twit de Vidal y quedarse con el rédito político de la reforma.
Una negociación compleja dio paso a la sanción de un proyecto que casi nadie se atreve a cuestionar en público, pero que en privado genera resquemores y rechazos.
Viejas inquinas se cruzan por estas horas, mezcladas con una rebelión masculina cuyos alcances todavía no pueden medirse, frente al trámite parlamentario que se viene en Diputados. Algunos hasta irónicamente plantean -¿una chanza? que debería haber cupo para el tercer sexo.
MOVIDA
Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa, procuró transformarse en una de las abanderadas de la ley. Encabezó una movilización al Senado con un grupo de mujeres como una engranaje más en la tarea que emprendió para mostrarse como posible candidata el año que viene. Pero en la Cámara baja anota algunos enemigos de vieja data que por estas horas operan en busca de no hacerle fácil las cosas.
En Cambiemos hay al menos un diputado que estaría buscando cobrarse una vieja deuda con la mujer del líder del Frente Renovador. Cuentan que Galmarini lo vetó como candidato en 2013 cuando el PRO y el massismo confluyeron en un acuerdo electoral. Algunas versiones indican que no estaría solo en ese intento.
Ese lobby anti ley estaría llegando a las costas del propio Frente Renovador donde algunos de sus miembros no estarían dispuestos a hacer demasiados esfuerzos para apurar la norma, también, por viejas inquinas con la familia Galmarini. Lo propio ocurre en los bloques del peronismo: puertas adentro, algunos diputados no quieren saber nada de avanzar con el 50 y 50 en las listas.
Todos saben que se vendrá una fuerte presión para que el expediente salga esta semana. Allí se sabrá si el amague de resistencia quedará sólo en eso o alcanzará, al menos, para demorar la votación.
Hay otras cuestiones que empiezan a hablarse en la Legislatura y que se cruzan con las especulaciones electorales. Una de ellas, el trámite del Presupuesto.
Vidal enviará en dos semanas esa iniciativa que pondrá a prueba la pericia política del oficialismo para conseguir mayorías.
Todas las miradas remiten a la Cámara de Diputados. Acaso por esa razón el oficialismo empezaría el tratamiento del expediente por el Senado.
En Diputados se vence el 10 de diciembre el acuerdo de gobernabilidad Vidal-Massa que le permitió a la mandataria tener Presupuesto y al Frente Renovador quedarse con la presidencia de la Cámara. El debate caerá antes de esa fecha y acelerará algunas definiciones.
“Un año, un Presupuesto”, se escucha en el massismo como una suerte de mensaje sin dobleces. La traducción más cercana de esa definición sería volver a discutir el esquema de poder con la alianza gobernante ante de la nueva votación.
El planteo que, con todo, no es unánime en el massismo, apuntaría a conservar la Presidencia de la Cámara en lo que sería un revaival del acuerdo político del año pasado.
En Cambiemos se vislumbra ese escenario de negociación. Quizás sea ése el motivo por el que Vidal pretende que la conversación arranque por el Senado como para ir tanteando el terreno.
Massa emerge, en principio, como el principal contendiente del oficialismo en las legislativas bonaerenses del año próximo. Y en el PRO se han acumulado detractores a la posibilidad de revivir ese entendimiento con su principal adversario.
Las miradas del oficialismo empiezan a confluir hacia las distintas vertientes del peronismo. El gobierno de Vidal jugará una vez más la carta de repartir fondos a las comunas, vía el endeudamiento que se apruebe, para seducir a los bloques del PJ y del FpV donde no pocos alcaldes necesitados de esos recursos tienen marcada influencia.
Un acuerdo de esas características le permitiría a Cambiemos conseguir los dos tercios de los votos en ambas cámaras para tener el Presupuesto y, de paso, quedarse con la presidencia de Diputados.
LA OTRA DISCUSION
El peronismo busca además incluir en esa discusión a la Defensoría del Pueblo. Previsores, intendentes mandaron a dos legisladores a presentar un proyecto de reforma de esa estructura en el Senado para incluir dos adjuntos con potestades similares a las del propio ómbudsman ante la posibilidad de que el debate del Presupuesto arranque por esa cámara.
Impulsado por alcaldes del Grupo Esmeralda, el candidato del PJ sigue siendo el ex diputado provincial Guido Lorenzino. El Frente Renovador impulsaría como adjunto a otro ex legislador: Walter Martello.
Sectores del radicalismo empujan la continuidad del actual interino Marcelo Honores, pero algunas versiones indican que el PRO tendría su propio nombre: el del ex ómbudsman de Avellaneda, Sebastián Vinagre. ¿Otro foco de conflicto con la UCR?
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