El Noroeste bonaerense, otra vez castigado por las lluvias y por los desbordes del Río V
| 14 de Enero de 2017 | 01:56
Una vez más el flagelo de las inundaciones se ha ensañado con el Noroeste bonaerense y, muy particularmente, con el muy castigado distrito de General Villegas, en el que en estas jornadas se están construyendo de urgencia canales para defender el casco urbano de algunas localidades y en donde comenzaron las evacuaciones de familias que viven en zonas rurales aledañas a los pueblos. Sin embargo, esta es tan sólo la síntesis más acuciante de la situación crítica que se vive en aquella zona de la Provincia, en donde se registra también la existencia de muchos caminos intransitables y de muy serios perjuicios para los productores rurales.
Tal como se informó, la localidad de Piedritas, en el distrito bonaerense de General Villegas, comenzó a construir un canal para defensa del casco urbano, en tanto que ya debió evacuarse a algunas familias que viven en la zona rural del pueblo. Piedritas, Santa Eleodora y Santa Regina, son los pueblos más afectados por la inundación.
El intendente de Piedritas indicó que la masa de agua más gravitante es no sólo producto de la lluvia, sino la que llega a raíz del ingreso de aguas desbordadas del Río V que viene de la provincia de Córdoba y baja por la localidad de Charlone. Como se recordará, en las décadas del 80 y del 90 el ingreso de aguas del Río V originó un grave conflicto entre las provincias de Córdoba y la de Buenos Aires. Además, ahora, la inquietud entre los pobladores crece ya que en la zona se anuncia que entre hoy y el lunes próximos lloverán alrededor de 120 milímetros. Se encuentra replanteado, entonces, el problema de las inundaciones bonaerenses y la falta de obras y otra vez vuelve a quedar claro que, consiguientemente, exige soluciones estructurales y de fondo, porque ya se ha convertido en una situación crónica, pero lo que resulta inadmisible es que el tema de las inundaciones sólo merezca atención cuando el agua llega a los pueblos y la situación se torna dramática.
Se ha dicho y reiterado en esta columna que, al margen de que la sequía y los períodos lluviosos constituyen fenómenos naturales, obviamente inmodificables para el hombre, sí corresponde formular consideraciones referidas a la previsión y manejo que pueden hacerse con estos ciclos de alternancia climática que se presentan en la pampa húmeda y especialmente en nuestra provincia. Existen obras, por caso, previstas desde hace más de un siglo, que pueden morigerar el impacto de los dictados de la Naturaleza y librar a los campos productivos, en buena medida, de los caprichos del tiempo.
En cuanto al conflicto fronterizo entre Córdoba y Buenos Aires, en el que también participa La Pampa, de sobra se conoce que el Noroeste bonaerense se ha visto anegado en muchas ocasiones por los desbordes del Río V, que es de cuenca endorreica en su origen porque no tiene salida al mar y desemboca en el Río Salado, en la zona de Bragado. En su recorrido, atraviesa las provincias de San Luis y Córdoba, pero en períodos de crecida su cauce desborda afectando a localidades del oeste de la provincia de Buenos Aires y del este pampeano. En este caso, además de las obras que hicieran falta, corresponde que las autoridades bonaerenses replanteen esta cuestión ante las de Córdoba, de modo de encontrar soluciones hidráulicas a un grave problema en el que los únicos que pagan y sufren son siempre los pobladores y productores de General Villegas, Rivadavia y otros distritos del noroeste bonaerense.
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