Justos reclamos en la Provincia por el regreso del servicio ferroviario a más de 100 pueblos
| 30 de Enero de 2017 | 01:40

El informe ofrecido en este diario según el cual se han sumado a los ya existentes, en los últimos años, más de cien pueblos de la Provincia que han quedado aislados por la falta de servicios de servicios de trenes, marca el cierre de un nuevo capítulo para la historia de la decadencia ferroviaria de nuestro país, sin que surjan –más allá de los múltiples reclamos que plantean los pobladores de diversas zonas- indicios de recuperación de este esencial sistema de transporte.
En el informe publicado recientemente en este diario, se da noticia de la presencia el próximo 14 de febrero de vecinos de distritos del interior y del Conurbano que se convocaron en el hall de la estación Constitución para reclamar por la vuelta del tren a muchas localidades de la provincia de Buenos Aires.
Reunidos en asambleas cada vez más numerosas, los vecinos denuncian que desde que dejaron de circular los ferrocarriles en el interior provincial gastan hasta siete veces más para hacer los traslados que antes hacían en tren. Añadieron que la falta de este servicio no sólo genera impacto económico en los usuarios, sino que en buena parte del interior provincial el tren cumple una importante función social.
La crítica situación fue planteada ahora por pobladores de Sierra de la Ventana, Bahía Blanca, Pigüe, Puán, Coronel Pringles, Punta Alta, Chascomús, Ituzaingó y Brandsen, entre otras ciudades, en donde la falta de trenes genera innumerables inconvenientes. Con vías obsoletas, un atraso de décadas en la infraestructura y material rodante considerado un peligro para el traslado de pasajeros, actualmente no hay una estimación certera sobre cuándo y con qué recorridos volverán a operar con normalidad los trenes en el interior provincial.
Resulta evidente que no han existido inversiones durante décadas, que el sistema ha sido virtualmente desmantelado, que no hubo renovaciones del material rodante y que, en definitiva, no se han impulsado políticas para modernizar el servicio. Se ha permitido en nuestro país una suerte de insólita canibalización de los ferrocarriles, levantándose vías, talleres, estaciones y ramales enteros.
El problema ferroviario, como se sabe, es muy amplio. Aquí se ha subrayado en reiteradas ocasiones la trascendencia que tiene esta prestación, no sólo vigente, sino revalorizada en todos los países desarrollados del planeta que disponen de esquemas ferroviarios modernos y sumamente eficaces, no sólo para resolver en forma económica el transporte de pasajeros y de cargas, sino idóneos para neutralizar los graves problemas que plantea el tránsito automotor en las grandes ciudades.
No queda otro alternativa que no sea la de revertir la pérdida de gravitación que ha sufrido el ferrocarril en nuestro país y en la Provincia, especialmente a partir de la década del 60, cuando se privilegió el desarrollo automotor. Los reclamos que formulan las distintas poblaciones, entre ellas la de Brandsen por la recuperación del servicio a nuestra ciudad y también la de La Plata –para contar de una buena vez con el tren eléctrico a Constitución- no debieran ser desoídos por las autoridades.
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