Tita quiso ser libre

Roberto G. Abroodos

Roberto G. Abrodos

Sólo lo consiguió por unas horas. Es que el 31 de enero de 1966, jornada de lunes en nuestro zoológico, históricamente siempre permaneció cerrado, como para que los animales tengan descanso de las “personas”, y en la que se dedica más tiempo a la atención de cosas que cuando hay visitas no se pueden realizar. Y sucedió que se dio la alerta de que la leona Tita no se encontraba en su recinto, sólo estaba su compañero el león, la alerta fue inmediata, dentro y fuera del zoo y dio lugar a todo tipo de comentarios y desnudó una triste realidad del paseo.

El felino no demoró en ser encontrado: se hallaba en el interior de un caño de grandes dimensiones, junto a la cerca perimetral sobre la calle 122, una comisión policial de la comisaría 9° se hizo presente al mando del oficial inspector Mario Gouget que junto con cuidadores del zoológico, colocaron una reja en uno de los extremos del caño para que Tita pudiera ser atrapada, pero ésta se negaba y la opción de aquel momento, ya que había llegado una dotación de Bomberos a cargo del oficial subinspector Carlos Cardozo, que con un camión Tritón, arrojaban potentes chorros de agua, pero no fue suficiente y se le tiró gases lacrimógenos esto hizo enfurecer más a Tita que enfrentó amenazadoramente a sus perseguidores, fue entonces cuando el oficial Gouget, disparó tres veces la ametralladora que portaba.

Conducida al lazareto del Zoológico, con una multitud de curiosos observando a distancia, el jefe del servicio veterinario Dr. Paulo Videla secundado por sus practicantes constató que presentaba dos heridas en el pecho y en la paleta, no pudiéndose determinar la gravedad de las mismas por carecer de los aparatos necesarios para un examen radiológico, sólo se le suministró suero, tranquilizantes y antibióticos.

El profesional visiblemente apesadumbrado sobre el futuro de la leona manifestó “la pérdida de este ejemplar tendría para nosotros doble significación, por cuanto la leona iba a ser madre dentro de poco tiempo y se esperaba obtener, por primera vez, descendientes del magnífico león de melena negra, único ejemplar de esta especie con que contamos”. En la tristeza del momento Videla dijo “Nos hacen falta muchos elementos para trabajar con seguridad y poder concretar eficientes prestaciones; si hubiéramos contado con un rifle para disparar cargas de curare sintético, no hubiéramos tenido que arriesgar un animal de tanto valor”. No quise saber cómo término “Tita”, lo hubiera podido averiguar, pero preferí no hacerlo, me dio mucha tristeza escribir sobre este hecho real, me pregunto ¿por un delincuente se hubiera procedido de otro modo?, pero Tita era un “animal”, solo una leona, presumo que añoraba las llanuras de las que la sacaron, para tener sus crías en libertad, ¿qué opina usted?

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