Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Tribulaciones de los primeros inmigrantes en La Plata

Roberto G. Abrodos

Tribulaciones de los primeros inmigrantes en La Plata
21 de Octubre de 2019 | 17:14

Para materializar, en 1882 la creación de la ciudad de La Plata y garantizar su afianzamiento poblacional y la misma realización de sus principales obras, fue necesario buscar estrategias que alentaran la inmigración: ya sea ésta interna, dirigida a asegurarse que nuevos empleados y técnicos, sumados a los que integraban las dependencias provinciales y a los funcionarios de gobierno, fijaran su residencia en La Plata; como también externa, de donde fundamentalmente provendría la numerosa mano de obra necesaria para llevar a cabo las más duras tareas.

Investigando en particular estas últimas maniobras, es decir las inmigratorias externas que apuntaron a reunir trabajadores en número suficiente para llevar a cabo las obras de La Plata, es importante reconocer su papel en la materialización de la "Cuestión Capital", Desde que se fundara el 19 de noviembre de 1882, y al menos durante toda su primera década de existencia, hasta la irrupción de la crisis financiera de 1890, La Plata fue una tierra de inmigrantes, un enclave de hombres portadores de las más diversas culturas.

Los italicos tuvieron una fuerte presencia numérica, prevaleciendo incluso por sobre los de origen argentino que, en esos primeros años, no representaban cuantitativamente mucho más que una minoría gobernante con su aparato burocrático encargado de dirigir las obras y dar una organización administrativa a la "nueva Capital" provincial.

La reducida población preexistente, que ya acusaba la presencia de italianos, tenían una reciente formación, habiéndose desarrollado a partir de los efectos inducidos directa o indirectamente por la epidemia de fiebre amarilla que asoló Buenos Aires en 1871. Efectivamente, una parte de sus habitantes se hallaba instalada en torno a los Saladeros que por decisión expresa de las autoridades porteñas debieron abandonar su tradicional localización de La Boca, para dirigirse al cercano Puerto de Ensenada.

 

Así, Juan Berisso en 1871, y Antonino Cambaceres en 1872  trasladaron sus establecimientos en un movimiento que se vio favorecido por la prolongación de una línea férrea que en 1872 unió La Boca con Ensenada, permitiéndole la utilización de ambos Puertos para exportar sus mercaderías. Pero además de desarrollarse por estas iniciativas patronales, las "lomas de Ensenada" experimentaron un importante crecimiento demográfico por la instalación de familias que llegaron procedentes de Buenos Aires en busca de sitios donde quedar a salvo de la fiebre amarilla.

Esta situación llevó a que, precisamente en 1871, Iraola, el más importante propietario de tierras de la zona, decidiera lotear un sector de su estancia para convertirlo en el pueblo de Tolosa. En cambio otros, prefirieron subdividir parte de sus estancias en chacras, arrendándolas a agricultores y granjeros generalmente de origen italiano, que concentraron a la mayor parte población: el Censo de 1881 registraba en Ensenada, en una extensión de 1.086 kilómetro cuadrados dentro de los cuales se hallaban comprendidas las tierras de lo que pasaría a ser el partido de La Plata, 2.091 habitantes en los pueblos de Tolosa y Ensenada y 4.871 diseminados en áreas rurales.

La contratación de jornaleros en Europa constituía para muchos una solución, esto es proporcionar mano de obra eficiente a bajo costo. En cumplimiento de esta misión, Vicente Caetani se dirigió a Italia, donde, como se sabía, era más sencillo contratar al menor precio.

 

De ese modo, el 26 de noviembre de 1882 , sólo unos pocos días después de haber arribado a Génova, exultante de satisfacción, Caetani le comunicaba a D´Amico la partida del primer contingente en el vapor "Scrivia", constituido por individuos sobre los que no había "dejado de ejercitar la más escrupulosa observación en la selección, entre los cuales algunos también partirían con las propias esposas.

 

La forma en que estos italianos fueron transportados al Río de la Plata, como también los que, alentados por aquellos, partían por su propia cuenta desde Génova haciendo interminable la procesión de emigrantes, fue sentimentalmente descripta por la pluma conmovedora de Edmundo D'Amicis a partir de las experiencias recogidas en los viajes que, durante la década de 1880, efectuó a la Argentina.

El espectáculo que con la partida de cada vapor se vivía en los muelles de Génova terminó volviéndose un acto rutinario. Para alojar a los inmigrantes contratados en Europa, el Decreto del 6 de octubre de 1882, preveía que "se les daría galpones" o, en caso de que debieran trabajar en áreas despobladas, carpas iguales a las que había utilizado el ejército en la campaña al desierto. Fue menester gestionar la adquisición en Nueva York de una gran cantidad de casillas de madera para La Plata, entre las que se hallaba el Chalet del Gobernador que en abril de 1884, fue armado en el Paseo del Bosque, a la altura de la calle 49.

 

Una vez en La Plata, estos primeros trabajadores, como los restantes enviados por Caetani desde Génova, fueron destinados a las obras de tendido de vías y construcción de estaciones del Ferrocarril Oeste, que proporcionó sus galpones levantados en La Plata para que sean provisoriamente alojados.

 

Para equipar los galpones asignados a los inmigrantes, Panelo Melitón solicitó al gobierno que del salón de Conciertos de la Exposición Continental de Buenos Aires, construcción de madera que fuera rearmada en La Plata en calle 4 entre 51 y 53 para servir el banquete del día de su fundación, le facilitara las mesas y sillas allí existentes y que no habían vuelto a utilizarse después de aquel acontecimiento. Además, y como se suponía que los inmigrantes llegarían sin útiles de mesa, "a que sin embargo están acostumbrados, cual haya sido su condición social en Europa", requirió la compra de "cubiertos ordinarios".

 

Esta atención temporaria que se extendía hasta que cada inmigrante estuviera ocupado y cobrara un salario que le permitiera mantenerse por sí mismo, debido a las dificultades organizativas en la asignación de las tareas que debían cumplir, excedió el período de atención que se había fijado en aproximadamente un mes.

 

Recién para el 1 de setiembre de 1883, Panelo Melitón pudo suspender su atención "por haber sido ocupados todos los inmigrantes en los trabajos del Ferrocarril y comer ellos por su cuenta".  Sólo algunos habían dejado de ser atendidos anteriormente cuando el Ferrocarril Oeste, que ya había extendido en 1882 la línea entre Tolosa y Ensenada en la que trabajaron también cuadrillas de vascos, inició en 1883 la construcción del ramal de Ringuelet a Ferrari (Brandsen), que empalmaba con la red troncal que unía Mar del Plata, Necochea y Bahía Blanca. Las tareas de ejecución de este nuevo ramal de 41,6 km. comenzaron el 14 de enero con 185 inmigrantes, a los que rápidamente fue necesario sumar a muchos más.

 

Luego de la habilitación de una importante serie de ramales ferroviarios que facilitaron el traslado de materiales a La Plata, y con la disponibilidad de una abundante mano de obra, podía darse un mayor impulso a la construcción de los grandes edificios públicos y el puerto, desde fines de 1883.El 14 de diciembre de ese año eran 457 los obreros que trabajaban en nueve edificios públicos. La Casa de Gobierno (calles 5, 6, 51 y 53), proyecto y dirección del arquitecto belga Julio Dormal en base a plantas realizadas por el Departamento de Ingenieros, el Ministerio de Hacienda (calles 45, 46, 7 y 8), proyecto el ingeniero Pedro Benoit y dirección del arquitecto Domingo Renóm, y el Ministerio de Gobierno (calles 58, 59, 7 y 8), proyectado por el ingeniero Luis Baldi del Departamento de Ingenieros y dirigidos por José Porret. El Departamento de Ingenieros (calles 56, 57, 7 y 8), proyectado por Pedro Benoit, el Departamento de Policía (calles 2, 3, 51 y 53), proyectado por Pedro Benoit y dirigido por José Rodrigo Botet y la Municipalidad (calles 11, 12, 51 y 53), proyectada por Huberto Stier de Hannover y dirigida por el alemán Ernesto Meyer. La Legislatura (calles 7, 8 ,51 y 53), proyecto de los arquitectos Gustavo Heine y Jorge Hagemann y dirigida por Carlos Nordmann, todos ellos alemanes de Hannover. La Capilla de San Ponciano (calle 5 y 48), proyecto y dirección de Pedro Benoit, y la Casa de Justicia (calles 13, 14, 47 y 48), proyecto y dirección del arquitecto Adolfo Buttner.

El 7 de enero de 1884 comenzó la construcción del Hospital "Barraca" de la localidad de Melchor Romero, proyecto y dirección de Pedro Benoit y el ingeniero uruguayo Laurentino Sienra Carranza y el 13 de Abril, se iniciaron las obras del Arco de entrada al Bosque (1 y 52), proyecto de Pedro Benoit, el montaje del prefabricado Chalet del

Gobernador (49 y 115) y la Gran Catedral (14, 15, 51 y 53), proyectado por Pedro Benoit, con lo cual el número de obreros ocupados había subido a 733. Mientras tanto, las grandes obras del puerto proyectadas por Waldorp y supervisadas por los contratistas Médici y Lavalle, ocupaban un número creciente de obreros, que en marzo de 1884 ya superaba los 1.500, llegando a más de 1.800 en los momentos previos a su inauguración en 1890.

 

De este modo, los italianos crearon las primeras asociaciones de ese tipo en La Plata:

La Unione e Fratellanza del Mutuo Socorro, se fundó el 3 de junio de 1883, para cuando ya había llegado la mayor parte de los jornaleros contratados por Caetani, iniciando el 1 de junio de 1884 la construcción de su edificio. En 1886 otros italianos, fundaron el Circolo Italiano, el más aristocrático de la época ubicado en 4 y 51 y las damas italianas fundaron la Sociedad Amore e Caritá. La actividad de estas asociaciones alentó no sólo la creación de medios de difusión italianos, sino también la de apartados dedicados a esa colectividad en periódicos.

Multimedia

Mi nombre es Roberto G. Abrodos soy un apasionado investigador de la ciudad de La Plata, un divulgador de cosas del pasado, es la nuestra una ciudad muy bonita con un nacimiento inusual para la época en que fue fundada. La “nueva capital” tiene excelentes lugares para visitar y muchas historias. Evocar el pasado es la premisa de este blog, La Plata con más de 130 años de fundada acumula gran cantidad de testimonio de distinto tenor pero siempre interesantes. La capital de la provincia no escapa a la generalidad de lo que esencialmente somos, un país formado por inmigrantes, nosotros no pertenecemos a un origen milenario, como los aztecas o los mayas. Creo firmemente que mirar hacia atrás suele ser un medio de encaminarse hacia adelante y no caer en antiguos errores.

Contacto:
laplatamagica@gmail.com
http://www.laplatamagica.com.ar
https://www.facebook.com/laplatamagica

cargando...

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla