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Una patota golpeó a una policía y desvalijó la casa de su hija

La mujer terminó con un brazo fracturado. Ahora le asignaron custodia, porque “son del barrio”, aseguró
Irma Esther Maidana es sargento del subdestacamento Arana. Le fracturaron un brazo - alex meckert

Por Redacción

Irma Esther Maidana (45) se quiebra varias veces mientras cuenta cómo fue que cuatro jóvenes desvalijaron la vivienda de su hija y le pegaron a ella tratando de entrar en la suya, pero se mantiene firme al asegurar que “no voy a mudarme. Compré esa casa con un préstamo y muchísimo esfuerzo como para dejar todo e irme”.

Su casa está situada en 140 entre 80 y 80 bis, donde a eso de las 23.30 del viernes estaban Irma- una sargento que presta servicios en el subdestacamento Arana- y sus cuatro hijos de 2, 10, 15 y 19 años. Al lado de su domicilio está el de su hija mayor, Milagros (23), quien en ese momento no se encontraba porque había ido a un cumpleaños.

Irma recuerda que la despertaron “varios golpes fuertes”, que se asomó a una ventana y desde allí vio a cuatro sujetos llevándose “todo de la casa de mi hija”. Por lo que denunció la mujer, reconoció rápidamente a los ladrones “porque son del barrio y ya nos robaron dos veces, en 2008 y 2012, cuando eran menores”.

Maidana los increpó mientras los delincuentes huían “hasta con una garrafa”. Sus hijos, en tanto, llamaban al 911. “El móvil tardó 25 minutos en llegar”, lamentó, agregando que aportó “descripción y lugar de fuga” de los intrusos para que los atraparan, “pero un rato después los del patrullero volvieron diciéndome que se habían metido en una casa y por eso no podían entrar, desconociendo que en una persecución pueden hacerlo”, explicó.

Según Maidana, después de que se fueron los efectivos la madre de uno de los acusados la increpó, amenazó con prenderle fuego la casa y “hasta trató de agredirme”, por lo que debió intervenir otro móvil hasta que se calmó la situación.

No iba a ser por mucho tiempo. De acuerdo a lo que figura en la denuncia, alrededor de la 1 de la mañana la sargento de policía escuchó ladrar insistentemente a sus perras, les dijo a sus hijos “no abran la puerta ni aunque me estén matando” y salió al patio. Allí, recordó, la abordaron entre cuatro hombres.

“A uno lo pude golpear en la pierna con un caño, pero me tiraron al piso y me pegaron trompadas y patadas”, por las que terminó con el brazo derecho fracturado, refirió la víctima, llorando.

Ella está convencida de que la intención de los delincuentes -que tienen entre 19 y 24 años- era entrar en su vivienda “para robarme el arma, pero no lo consiguieron”.

La fiscalía en turno le asignó a la mujer una custodia fija desde anoche.

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