Alternativas para mejorar la seguridad en cercanías de las escuelas

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En los últimos años, insólitamente, las escuelas se convirtieron en escenarios inseguros, no sólo en el interior de los edificios, sino en las inmediaciones. La inseguridad y el miedo rodean a los alumnos, a docentes y auxiliares, así como, obviamente, a los padres, acosados todos ellos por las consecuencias de una seguidilla de hechos delictivos. Justamente ayer vecinos de Francisco Solano reclamaron por el hecho de que los chicos son asaltados ni bien bajan de los colectivos para asistir a la escuela, o en el horario de salida.

En ese contexto cobra mayor significación la decisión adoptada por vecinos de El Peligro que, al votar las obras para el presupuesto participativo 2017 de la Municipalidad de La Plata, eligieron la instalación de cámaras de seguridad en los distintos establecimientos escolares de esa localidad, junto con la colocación de nuevas luminarias en los mismos sectores.

Tal como se informó en este diario, a través de la página web comunal, los vecinos de El Peligro eligieron la obra a realizar en la localidad situada a una veintena de kilómetros al noreste del centro platense.

En ese sentido, fuentes municipales explicaron que la iniciativa ganadora con casi el 50 por ciento de los votos contabilizados, prevé la colocación de nuevas lámparas de alumbrado y de cámaras de seguridad en cercanías de la Escuela nivel inicial N° 959, Primaria N° 123, Secundaria N° 72, Jardín N° 945 y Primaria N° 49.

Cabe recordar que hace pocas jornadas se trató en esta columna el problema que atraviesan muchas escuelas del centro y de la periferia platense, a partir de la falta de seguridad que se registra de esos espacios educativos.

Se mencionó, por ejemplo, la situación dramática que atravesó una alumna de 17 años de edad que cursa en el Normal 3, al sufrir un intento de secuestro a pocos metros de la entrada al colegio.

Tal como se ha señalado, está claro que las escuelas no pueden vivir condicionadas por la inseguridad reinante. Además, las comunidades educativas no dejan de ver y padecer, con impotencia, que muchas veces sus esfuerzos por mantener a los edificios escolares, se malogran por los robos y saqueos que suelen sufrir esos centros educativos.

Corresponde comprender y avalar los reclamos de los distintos vecindarios, para que la Policía intensifique los patrullajes y profundice tareas de prevención y de investigación que permitan devolverle normalidad a la vida de las escuelas, la mayoría de ellas ubicadas en barrios caracterizados por carencias y necesidades socioeconómicas de toda índole.

Lo cierto es que se está frente a un problema que ha adquirido una dimensión más que preocupante. La alternativa de incrementar en forma ostensible los márgenes de seguridad de los barrios en que están ubicadas esas escuelas –dotando a las calles vecinas de cámaras de seguridad y de un alumbrado más eficiente-, sumada a una mayor presencia policial, podrá, acaso, revertir o, al menos, mitigar el panorama de indefensión en que se encuentran, que es incompatible con las altas finalidades de la educación pública.

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