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HÁBITOS DE LA VIDA DIGITAL

Aseguran que las redes sociales generan más adicción que el cigarrillo y el alcohol

Si bien hace tiempo se habla del poder adictivo de estas plataformas, ahora un nuevo estudio vino a revelar alcances aún más peligrosos. Cuál es el riesgo para los más chicos

El uso de redes sociales de manera constante, dicen los expertos, está asociado a cuadros de ansiedad y depresión / shutterstock

Que usan mecanismos parecidos a las tragamonedas, que atrapan chicos a edades cada vez más tempranas o que se volvieron para las nuevas generaciones casi tan necesarias como el aire que se respira. Ahora, acaso para subrayar aún más la inquietud que genera su uso desmedido, un estudio reciente vino a trazar una conclusión un tanto alarmante: las redes sociales son más adictivas que el cigarrillo y el alcohol. ¿Para tanto?

El estudio, realizado por expertos de la Universidad de Chicago y publicado en los últimos días por la Royal Society of Public Health, precisa que las redes sociales nos hacen perder el contacto con la realidad y nuestra vida social. Si bien presentan grandes oportunidades para la innovación, el aprendizaje y la creatividad, los resultados del nuevo trabajo reabre el debate y genera un sinfín de preocupaciones sobre las posibles implicaciones para la salud mental de los jóvenes.

Concretamente, los investigadores realizaron una encuesta a más de 200 personas de entre 18 y 85 años con el fin de conocer cuales son las tentaciones diarias más comunes y aquellas a las que es más difícil resistirse. Si bien los resultados mostraron que los deseos más comunes tienen que ver con dormir y tener sexo, las personas ceden más fácilmente a la tentación de consultar las redes sociales, dado que se trata de un anhelo sencillo de satisfacer. Por el contrario, es más fácil resistirse a fumar un cigarrillo o tomar una copa, factores que habitualmente son causa de adicción. Mientras que el alcohol, el café o el tabaco son acciones que tienen un costo económico y sanitario, el acceso a las redes se percibe como una acción en la que “cuesta poco” participar, según explican los investigadores. Por esta razón es, precisamente, mucho más difícil resistirse a la tentación de usarlas.

PURA ADICCIÓN

No es la primera vez que se pone el foco sobre el poder adictivo de las redes sociales. Hace poco, de hecho, se dijo que para atraer a los usuarios utilizan técnicas similares a las empleadas por la industria del juego -por ejemplo, en las “máquinas tragamonedas”- para crear así dependencias psicológicas e insertar sus productos en la vida cotidiana de las personas. Los métodos son tan efectivos que pueden activar efectos similares a “la cocaína en el cerebro”, generar ansiedad e incluso invocar a “llamadas y notificaciones fantasmas”, aquellas donde la persona siente el zumbido que hace un smartphone aún cuando no está allí.

“Facebook, Twitter y otras compañías usan métodos similares a la industria del juego para mantener a los jugadores en sus sitios”, afirmó Natasha Schüll, autora de la investigación “Addiction by Design”. Su obra está enfocada en cómo las “máquinas tragamonedas” de Las Vegas y otros sistemas están diseñados para encerrar a los usuarios en un ciclo de adicción.

“En la economía online, los ingresos son una función de la atención continua del consumidor, que se mide en los clics y el tiempo invertido”, sostiene la autora. Ya se trate de mirar fotos en Facebook o jugar al CandyCrush, explicó Schüll, las personas se sienten atrapadas en los denominados “loops lúdicos”: ciclos repetidos de incertidumbre, anticipación y retroalimentación. Pero lo que también ostentan esos ciclos son “recompensas” que alientan a las personas a seguir.

“Si te desconectas, te saltan pequeños mensajes u ofertas de bonificación para llamar tu atención y llevarte de vuelta”, dijo Schüll. Y advirtió: “Tenemos que comenzar a reconocer los costos en tiempo que uno pasa en redes sociales. No es solo un juego: nos afecta financiera, física y emocionalmente”.

Las denominadas “llamadas y notificaciones fantasmas” están relacionadas con el “deseo de las personas por tales señales”, apunta por su parte Daniel Kruger, especialista en comportamiento humano de la Universidad de Michigan. “Estos mensajes en las redes sociales pueden activar los mismos mecanismos cerebrales como (lo hace) la cocaína”, agregó.

“Hay departamentos enteros tratando de diseñar sus sistemas para ser tan adictivos como sea posible -dice Kruger-. Quieren que estés online de forma permanente y, al bombardearte con mensajes y estímulos, intentan redirigir tu atención de nuevo a su aplicación o sitio web”.

Como bien se sabe, el uso diario o casi diario de Internet aumentó a la velocidad del rayo en la última década. Según los últimos datos, en 2006 solo el 35% de la gente usaba Internet diariamente. Hoy esta cifra alcanza el 82% de las personas. Su uso, sin embargo, es mucho más frecuente entre los jóvenes que en las generaciones mayores: los adolescentes y adultos de entre 16 y 24 años constituyen el grupo de los usuarios de redes sociales más activos, con un 91% que utiliza Internet para actividades sociales, en comparación con el 51% de las personas de 55 a 64 años y solo el 23% de las personas mayores de 65 años.

SÍNDROMES DIGITALES

Además del poder adictivo de las redes, quienes analizan el tema también hablar del surgimiento de nuevos síndromes a partir de su uso desmedido. El llamado “síndrome de comparación”, por caso, está cada vez más extendido en el universo de estas plataformas. Instagram, una de las más populares, demostró tener el impacto más negativo en la salud mental de sus usuarios. Mientras que YouTube, otra de las plataformas más populares, se consideró como la de impacto más positivo.

Sea una o la otra, lo cierto es que el uso de redes está vinculado con mayores tasas de ansiedad, depresión y falta de sueño. Las mismas han aumentado un 70% en los últimos 25 años. “¿Qué es lo que resulta tan atractivo de ellas a tal punto de que a algunos las encuentren adictivas?”, se preguntan desde la Asociación Psicoanalítica Argentina, y se responden: “se trata de un espacio de reconocimiento de valoración social permanente, donde los seres humanos estamos expuestos a que el otro nos reconozca y nos valore, o al menos esa es la expectativa”.

Los métodos son tan efectivos que pueden activar efectos similares a la cocaína

“Facebook, Twitter y otras compañías usan métodos similares a la industria del juego para mantener a los jugadores en sus sitios”

El uso de redes está vinculado con mayores tasas de ansiedad, depresión y falta de sueño

 

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