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20.4.2018
Tendencias de los famosos

Patean para los dos lados: a la hora del amor, los jóvenes de la farándula no miran el género

Cada vez más referentes teen confiesan que son bisexuales: Harry Styles y Oriana Sabatini, últimos exponentes de la apertura sexual de la generación millenial

Harry Styles, abanderado pop de la comunidad LGBTI / Web

Oriana Sabatini y un videoclip contra los prejuicios / web

Oriana Sabatini, la hija de Catherine Fulop y Osvaldo Sabatini, creció delante de nuestros ojos: de “la hija de” pasó a incipiente actriz y cantante, luego a estrella de las redes sociales y finalmente a naciente diva pop, todo con apenas 20 años.

Y, además, frente a la mirada pública, Ori se convirtió en mujer, y en audaz y libre mujer, además: la semana pasada Sabatini aseguró que “no sé si soy lesbiana o si me gustan las mujeres o si soy bisexual”, levantando una terrible polvareda entre quienes todavía la ven como lo que ya no es, una chiquita y tierna cantante.

Oriana se rebela y lo hace con fuerza: “No hay nada más lindo que sentirse y ser libre. No se si soy lesbiana, si me gustan las mujeres o si soy bisexual, no tengo prejuicios en torno a eso. No digo que está bien o mal, está bueno que cada persona sea libre y pueda hacer lo que quiera. El amor es universal, yo sé que suena tonto pero es así, te podés enamorar de cualquier persona”, contó Ori, quien hasta 2017 sostenía una relación de largo aliento con otra estrella de las redes, Julián Serrano.

La confesión de la morocha llegó días después de que en Instagram confesara a sus 2.5 millones de seguidores que “re saldría con una mujer”.

“Las personas, cuando se enamoran, se enamoran de la esencia de una persona. Yo creo que hoy en día la sociedad está más abierta a las posibilidades de probar todo”, dijo la chica it, y hasta confesó que lo charló con sus papás. “Le dije a mi papá ‘che, pa, creo que me gustan las chicas’. Igual soy joven, todavía no sé, pero re saldría con una mujer”.

Oriana publicó recientemente, además, un clip donde se la ve besando a otra chica, y opinó que “está buenísimo” para “decir que está todo OK, que no pasa nada” y a poyar a los jóvenes que la tienen “difícil” para tratar estos temas.

El destape de Oriana llega semanas más tarde de que otro ícono juvenil, Harry Styles, se confesara bisexual a través de una canción. El ex One Direction, de próximo paso por el país, es un conocido activista por diversas causas, el más político y polifacético de la boy band, y muchos ya relacionan su desfachatez con la de David Bowie, una bofetada al modelo hegemónico de la masculinidad, a la estética agresiva de hombre de pelo en pecho, musculatura y rasgos duros, una estética que también encarna Styles, conocido además por sus movimientos “a lo Jagger”.

Styles se ha negado a hablar abiertamente de su sexualidad porque “no creo que sea algo que tenga que explicar sobre mí: yo quiero que todos seamos quienes queremos ser”, aunque en su última canción, “Medicine”, canta que “los chicos y las chicas ya están aquí, yo me divierto con todos ellos, no tengo problema con eso”. Por esos versos, la canción se ha convertido en un ícono LGBTI.

Por supuesto, no es que Styles y Oriana sean pioneros. Bowie, Freddie Mercury y Madonna provocaron con su mentalidad abierta en torno a la sexualidad décadas antes de que llegara una nueva generación de bisexuales abiertos (o “trysexuales”, como decía el gran David: “Try everything”) con Lady Gaga y Miley Cyrus a la cabeza.

Pero el ex One Direction y la ex de Julián Serrano son el emblema de que la apertura sexual se ha convertido en norma entre los famosos: mientras Nati Jota, otra influencer de la cultura juvenil, se toma fotos besando mujeres porque “no puede haber más prejuicio”, y en Hollywood cada vez más actores confiesan su bisexualidad (“he salido con hombres, he salido con mujeres. No sé por qué a alguien le importaría”, confesó la semana pasada Lee Pace) para alentar a quienes están en el closet, hace apenas cuestión de un par de años, era difícil imaginar que el gran romance de una tira diaria en el prime time sería entre dos mujeres, como ocurrió en “Las Estrellas”. Hoy, crecen las chances de que aparezcan en las próximas películas de Marvel superhéroes bisexuales, algo que las historietas en que se basan ya han explorado.

Los tiempos cambian, y la farándula refleja la mentalidad más abierta de una generación que no teme hablar sin tapujos de su sexualidad, o explorarla. También, claro, como el consumidor cambia, cambia lo que “vende”: la bisexualidad y la militancia se han convertido en una herramienta de marketing para muchos como lo era en el siglo pasado la beneficencia o la adopción de bebitos de países desfavorecidos. Y, por supuesto, también está la cuestión matemática: abrir la mente abre nuevas posibilidades. O, como solía decir Woody Allen mucho antes de que actores de la talla de Gillian Anderson o Angelina Jolie confesaran que patean para los dos lados: “Ser bisexual duplica tus posibilidades de conquistar un sábado a la noche”, aunque, como le contestó la escritora Ellen Hayes, también duplica las chances de que te manden a volar...

 

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