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ARGENTINA DESPUÉS DE UN RESPALDO CLAVE

¿Que pasará tras el acuerdo con el FMI?

El stand-by que obtuvo el país del organismo internacional marca un antes y un después para la economía nacional. Sin embargo distintos observadores señalan que se plantean diversos desafíos

Hay un nuevo contexto externo para la Argentina después del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), de las mayores tasas internacionales y el ascenso en la prima de riesgo país, que aumenta el tipo de cambio de equilibrio y no permitirá replicar la dinámica que tuvo el mercado cambiario hasta los últimos meses del 2017, destaca un informe de IERAL.

Esto generará oportunidades y desafíos en especial para controlar algunas de las variables más conflictivas de la economía argentina, como son el desborde inflacionario, la devaluación del peso y el déficit fiscal, junto con la tasa de interés potenciada por la bomba de las Lebac, que precisamente el acuerdo con el Fondo intentará desactivar.

El informe del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) destaca que el precio actual del dólar en términos de poder adquisitivo resulta bastante más elevado al que tenía la divisa hace un año atrás (26%), un poco más alto que el de enero del 2016 (3% - salida del cepo) y muy parecido al de mediados del 2010.

Esto significa que para volver a tener la estabilidad cambiaria alcanzada en 2010 se necesitaría además de reducir considerablemente la demanda de dólares (menor atesoramiento y menor gasto en turismo), también mejorar sustancialmente el saldo de la Balanza Comercial.

Así, la oferta de divisas pasaría a ser alimentada en gran parte por componentes más genuinos, acotando la dependencia de créditos externos e inversiones de portfolio.

La evolución de las reservas del Banco Central y de las tasas de interés indicarían que el mercado cambiario aún no se ha equilibrado totalmente.

El acuerdo con el FMI que asegure el financiamiento tanto del déficit fiscal como de los vencimientos de la deuda sin duda serían muy importantes.

Pero, al mismo tiempo el Gobierno debería asegurarse que el déficit se reduzca al ritmo prometido, que se estire en el tiempo los vencimientos de Lebac, uno de los objetivos que se plantea para los fondos que lleguen del FMI y se evite la tentación de volver a utilizar el dólar como ancla cambiaria

El carácter bimonetario de la economía argentina, es un factor clave que la política de estabilización no puede ignorar

La demanda de dólares para atesoramiento demostró en los últimos dos años un comportamiento difícil de encuadrar, ya que se ha sostenido en períodos de tipo de cambio real elevado e incluso de positiva valoración de la gestión del Gobierno.

En los últimos doce meses (estimación del IERAL para mayo), la demanda de dólares para atesoramiento acumuló aproximadamente un total de 28.500 millones de dólares, mientras que los depósitos del sector privado en moneda extranjera se incrementaron en 5.800 millones de dólares.

Un factor que puede haber incidido en este fenómeno es la combinación de “exceso de pesos” con la reinstalación del régimen bimonetario, luego de la eliminación del “cepo”.

En este segundo trimestre de 2018 el problema del exceso de pesos parece encarrilarse, en relación al PBI destaca el informe de IERAL.

NUEVO CONTEXTO

El nuevo contexto de menor financiamiento externo que enfrenta la Argentina (debido a las mayores tasas internacionales y al ascenso en la prima de riesgo país) aumentó necesariamente el tipo de cambio e hizo imposible de financiar la dinámica que tuvo el mercado cambiario en los últimos meses del 2018.

Los valores del mercado cambiario del año 2010 resultan un marco de referencia relevante de comparación no sólo porque el poder adquisitivo del dólar (TCR) era similar al actual sino también porque en dicho año no habían grandes desequilibrios cambiarios (entre oferta y demanda de dólares).

Teniendo en cuenta el menor a acceso a créditos externos, para volver a tener la estabilidad cambiaria alcanzada en 2010 se necesitaría además de reducir considerablemente la demanda de dólares (menor atesoramiento y menor gasto en turismo), también mejorar sustancialmente el saldo de la Balanza Comercial de forma tal que la oferta de divisas sea alimentada en gran parte por este componente y no principalmente por créditos externos e inversiones de portfolio como sucedió en los últimos tiempos, destaca también IERAL.

NUEVOS FONDOS

Por otra parte, los nuevos fondos que traerá el acuerdo con el FMI, obligarán a una menos intervención del Banco Central en el mercado cambiarios, aplicando las políticas de flotación limpia y no como hasta ahora administrada.

Según distintos observadores, si bien en un primer momento esto puede llevar alguna presión sobre el precio del dólar, a mediano plazo las variables deberían tender a estabilizarse, siempre de acuerdo a las estimaciones de distintos economistas, que aún así advierten sobre posibles desbordes inflacionarios.

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