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Intereses afines y desiguales para una edición que se perfila como histórica
Intereses afines y desiguales para una edición que se perfila como histórica
12 de Octubre de 2019 | 02:11
Edición impresa

El de siempre y acaso el más diferente de todos.

Motorizado por aquellas mujeres que decidieron juntarse por primera vez en 1986, cuando se les hizo imperiosa la necesidad de compartir desigualdades, luchas y deseos en el centro de una sociedad patriarcal, pero agigantado ahora por una marea que promete ser extraordinaria y pluralista, el Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) que desembarca hoy en La Plata llega con una consolidada suma de intereses afines y desiguales en su cada vez más poderosa bandera multicolor.

La lucha por la implementación del aborto legal, seguro y gratuito; los reclamos para erradicar los distintos tipos de violencias y los femicidios; el análisis del impacto de la crisis económica en las mujeres; la exigencia de la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI); y la ampliación del espacio a los pueblos originarios y las disidencias sexuales son algunos de los principales tópicos que abordará la nueva edición del encuentro.

La idea del cambio de nombre, que afloró en 2017 durante uno de los debates del encuentro realizado en Chaco, se profundizó el año pasado en Chubut y llega a esta edición como uno de los ejes donde tal vez residan las mayores expectativas. Y las disidencias, claro. Para sus impulsoras, no se trata de incluir a las mujeres de los pueblos originarios y a las identidades sexuales disidentes -lesbianas, travestis, transexuales, personas no binarias e intersex, entre otras- en una simple nomenclatura institucional sino, sobre todo, en el espíritu mismo del encuentro.

Al decir de las propias organizadoras, el debate del cambio de nombre dificultó en parte la organización de esta nueva edición porque, al no haber acuerdo sobre cómo debería ser el nombre final, fue difícil hacer notas y desarrollar una página oficial del evento que incluyera a todas. Mientras desde un sector algunas plantean su apoyo a la moción de ampliar el nombre y sumarle así el de otras identidades, hay quienes creen que ese cambio debería quedar establecido ya este año y, en cambio, quienes están a favor de esa inclusión pero plantean hacerlo mediante una metodología compartida por todas, dado que, señalan, no debería ser una comisión organizadora la que lo terminé definiendo.

Desde otra posición, sin embargo, no son pocas las mujeres que sostienen que esta propuesta de modificar el nombre de Encuentro Nacional de Mujeres por “plurinacionales” más el agregado de “trans, travestis, bisexuales y no binaries”, en el fondo, poco y nada tiene de inclusiva sino que esconde el objetivo de destruir los encuentros tal como se realizan desde hace 33 años. Para las defensoras de esta postura, quienes quieren modificar el nombre histórico recurren a una serie de argumentos en apariencia inclusivos pero cuya finalidad sería desvirtuar un espíritu de una lucha que lleva años. Usan, según dicen, la simpatía que despierta la lucha de los pueblos y naciones originarias, como así también la necesaria unidad que las mujeres tienen con distintas identidades de género y el colectivo LGBTIQNB+ contra este sistema patriarcal, con la intención -consciente o no- de dividir al encuentro y la lucha del movimiento de mujeres para llevarlo a un terreno donde se enfrenten feministas y no-feministas, creyentes y no creyentes, “diverses” y hegemónicas, originarias y “wincas”, “verdes” y “celestes”. Pretenden, aseguran, convertir contradicciones existentes en el seno de la sociedad en antagónicas e irreconciliables, para que su única resolución posible sea así la ruptura y la atomización.

Controversias al margen, queda claro que el ENM que arranca hoy será el más convocante de todos y muy, muy distinto al que se vivió en esta ciudad en 2001, cuando las tensiones políticas no eran tantas ni tampoco lo era la gigantesca movilización que ahora se despliega. Las expectativas son muchas. El objetivo, se coincide, será generar espacios de debate de quienes piensen igual pero también, por supuesto, de aquellas que piensen distinto.

 

 

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