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Cada vez son más los embriones abandonados en medio de un vacío legal

Si bien la Justicia comenzó a autorizar pedidos de parejas que ya no quieren conservarlos, la falta de un marco normativo se hace cada vez más insostenible, aseguran desde las clínicas de fertilidad

Cada vez son más los embriones abandonados en medio de un vacío legal

A falta de una regulación hoy se desconoce la cantidad de embriones que se criopreservan en nuestro país

Nicolás Maldonado

Por: Nicolás Maldonado
nmaldonado@eldia.com

20 de Octubre de 2019 | 05:23
Edición impresa

En las clínicas de fertilidad dicen no saber ya cómo manejar la situación. Desde que en 2013 la ley de Reproducción Asistida facilitó el acceso a los tratamientos, el número de embriones que son congelados para futuras intervenciones no ha parado de crecer en el país. Nadie tiene idea qué cantidad han llegado a acumularse, pero cada vez son más los que terminan abandonados en conservadoras de nitrógeno en un limbo legal.

Con un costo de mantenimiento que ronda entre los 150 y 300 dólares al año y que no es cubierto por las prepagas ni el sistema social, una gran cantidad de parejas que ya tuvieron hijos o dejaron de estar juntas no quieren seguir pagando para su conservación. Y como el marco normativo actual tampoco autoriza su descarte, esos miles de embriones que nadie reclama se acumulan en las clínicas mientras se sigue discutiendo si pueden considerarse vida humana o no.

Y es que así como hay juristas para los que resulta indudable que los embriones no implantados no pueden considerarse legalmente personas, existen otros que sostienen por el contrario que para el actual ordenamiento jurídico argentino lo son, y que por tal motivo “no hay ninguna norma que habilite a tomar decisiones que impliquen su muerte”.

En este contexto, semanas atrás un juez de Familia de La Plata autorizó a un matrimonio que ya tenía hijos a descartar los embriones que había congelado hace diez años cuando buscaba un embarazo. Su fallo ya es el tercero que surge en el país. Meses antes una jueza también platense había sentado precedente en la misma dirección. Pero en medio de un vacío legal que las clínicas de fertilidad consideran ya “insostenible”, estos fallos judiciales son respuestas a cuentagotas frente a un aluvión.

UNA SITUACIÓN “INSOSTENIBLE”

“El problema de los embriones abandonados comenzó a crecer a partir de la ley de Fertilidad que masificó el acceso a los tratamientos. Desde entonces cada vez hay más embriones de los que nadie se hace cargo, ya sea porque la gente se separó y tiene que hablarlo con su ex o bien porque las parejas no quieren iniciar un reclamo judicial”, explica la abogada Griselda Deluca.

Asesora legal de la clínica Iara-Procrearte y abogada patrocinante del matrimonio que acaba de obtener autorización judicial para descartar sus embriones, Deluca cuenta que la situación se terminó de complicar hace unos años con una resolución del ministerio de Salud. Y es que antes “la gente que no quería seguir pagando por su mantenimiento se los podía llevar en un medio que duraba 24 horas para trasladarlos a otro centro si así lo deseaban, lo que desentendía a las clínicas de toda responsabilidad, pero desde que salió la resolución, que impide entregarlos de esa forma, eso ya no se puede hacer más”.

Lo mismo cuenta Pía Zgrablich, directora médica de la Clínica Gestar. “Ocurre que mucha gente deja de pagar por la conservación de sus embriones congelados porque ya tuvo hijos o porque se separó, y los embriones se van acumulando en las bombonas de nitrógeno sin que las clínicas tengamos forma de resolver esa situación. Porque si bien muchas personas no los quieren seguir manteniendo, tampoco los quieren donar”, dice la médica en referencia a una alternativa que si bien está contemplada en el Código Civil resulta en la práctica bastante inusual.

“Hay que tener en cuenta además que muchos de esos embriones (que en algunos casos tienen más de quince años) fueron congelados con una técnica antigua de baja efectividad por lo que es probable que no sobrevivan al descongelamiento o que sobrevivan pero no produzcan embarazos”, comenta Zgrablich, quien reconoce que sólo en su centro hay actualmente cerca de mil embriones mantenidos a 196 grados bajo cero.

PERSONAS O NO

Si bien el anteproyecto de reforma del nuevo Código Civil apuntaba originalmente a establecer que los embriones no implantados no podían considerarse vida humana, modificaciones posteriores llevaron a que el artículo que aborda el tema (el 19) terminara estableciendo que “la existencia de la persona humana comienza con la concepción”. El problema es que el texto no aclara en qué momento se considera que ocurre la concepción, lo que ha llevado a que cuatro años más tarde se siga discutiendo si este criterio es aplicable a los embriones congelados o no.

“Si hay vida humana desde la unión de los gametos o desde la implantación en el seno materno “es una discusión que fue resuelta en 2012 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el famoso caso Artavia Murrillo y que marcó una línea incorporada luego en el plano legislativo de nuestro país a través de la ley de Fertilización Asistida”, sostiene la abogada Marisa Herrera, quien se especializa en Derecho de Familia y trabajó en su momento en la reforma del Código Civil.

“Es cierto que hay un vacío legal, pero se interpreta fácil”, afirma Herrera, para quien resulta “obvio que el embrión no es persona”, ya que la ley permite donarlo y criopreservarlo, mientras que “a las personas no nos pueden donar ni congelar”. “Si los embriones fueran personas –argumenta la especialista- no podríamos revocar o actualizar el consentimiento de transferirlos, y las mujeres estarían obligadas a transferirse todos los embriones contra su voluntad”.

Sin embargo, para Nicolás Laferriere, profesor de Derecho Civil de la Universidad Católica Argentina, es “equivocado” tomar esa sentencia “para fundamentar la decisión de descartar embriones crioconservados, dado que la misma Corte excluyó del alcance de su decisión de aquel momento el complejo problema de los embriones crioconservados”.

Para Laferriere, “una lectura integral del Código Civil y Comercial, en especial de los artículos 19 y 57, lleva a concluir que los embriones son personas para todos los fines del ordenamiento jurídico argentino”, razón por la cual “no hay ninguna norma que habilite, por voluntad procreacional, a tomar decisiones que signifiquen la muerte deliberada de embriones”.

“ES NECESARIO UNA LEY”

Mientras investigadores y académicos siguen discutiendo esta cuestión, el 30 de septiembre pasado el juez Mauro Javier Cerdá, titular del juzgado de Familia Nº 8 de La Plata dictó un nuevo fallo que autoriza a cesar la criopreservación de embriones en un caso particular. Se trata de la tercera sentencia de este tipo que surge en el país. La primera de ellas, que se conoció en marzo pasado, había sido dictada por la jueza Karina Bigliardi también en nuestra ciudad.

Las sentencias se basaron en todos los casos en lo dispuesto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos para autorizar a las parejas solicitantes a descartar los embriones por “carecer de voluntad procrecional” y “no desear seguir atados a un contrato por tiempo indefinido” dado que tampoco tenían la voluntad de donarlos ni dejarlos para investigación.

“Hay muchísima gente en esta situación. Sólo esta semana me consultaron más de diez personas y no les pude dar otra solución que iniciar una demanda judicial o seguir pagando el mantenimiento de esos embriones en forma indefinida. El hecho es que no todo el mundo quiere meterse en un reclamo judicial”, explica Griselda Deluca al señalar que justamente por ese motivo “es necesario que salga una ley”.

“Existe claramente una necesidad de la gente y al no haber por ahora una respuesta legislativa, somos los jueces quienes estamos obligados a dársela –coincide en señalar la jueza Karina Bigliardi-. No digo que la respuesta tenga que ser necesariamente la de autorizar el descarte, cómo entendí yo –dice-; lo importante es que se empiece a ver que existen opciones a la criopreservación indefinida y que se pueden plantear”.

Hoy no existe otra opción que iniciar una demanda o seguir pagando por esos embriones

Miles de embriones que nadie reclama se acumulan en las clínicas mientras se discute si son vida

“El problema de los embriones abandonados comenzó a crecer a partir de la ley de Fertilidad que masificó el acceso a los tratamientos. Desde entonces cada vez son más los embriones criopreservados de los que nadie se hace cargo, ya sea porque la gente se separó o bien porque las parejas no quieren iniciar en un reclamo judicial para que les autoricen su descarte. Y los centros de fertilidad deben mantenerlos”.

Griselda Deluca Representante legal de la Clínica Iara Procrearte

Ocurre que mucha gente deja de pagar por la conservación de sus embriones congelados porque ya tuvo hijos o porque se separó, y los embriones se van acumulando en las bombonas de nitrógeno sin que las clínicas tengamos forma de resolver esa situación. Porque si bien muchas personas no los quieren seguir manteniendo, tampoco los quieren donar. Es necesario que salga una ley que diga cómo proceder”.

Pía Zgrablich Directora médica de la Clínica Gestar

“Alrededor de este tema existe claramente una necesidad de la gente y, al no haber por ahora una respuesta legislativa, somos los jueces quienes estamos obligados a dársela. No digo que la respuesta tenga que ser necesariamente la de autorizar el descarte, cómo entendí yo en el primer fallo que salió; lo importante es que se empiece a ver que existen opciones a la criopreservación indefinida y que se pueden plantear”. 

Karina Bigliardi - Titular del Juzgado de Familia Nº7 de La Plata

 

Multimedia

A falta de una regulación hoy se desconoce la cantidad de embriones que se criopreservan en nuestro país

Griselda Deluca Representante legal de la Clínica Iara Procrearte

Pía Zgrablich Directora médica de la Clínica Gestar

Karina Bigliardi - Titular del Juzgado de Familia Nº7 de La Plata

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