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Los herederos de la rica tradición literaria platense

Rarezas y contrastes de la Ciudad en la visión de los autores Federico Navamuel, Paloma Sánchez y Ulises Cremonte. La influencia del histórico cuadrado fundacional sobre la cultura y el espíritu. Lo que aporta y lo que falta

Los herederos de la rica tradición literaria platense

Federico Navamuel

Por: MARCELO ORTALE
marhila2003@yahoo.com.ar

1 de Diciembre de 2019 | 05:04
Edición impresa

Son herederos inevitables de Matías Behety (a) “El temulento”, el escritor platense que vino con la fundación, transitó en boliches prehistóricos, murió y quedó enterrado en el primitivo cementerio de Tolosa, hasta que poco después de inaugurarse la nueva ciudad en noviembre de 1882, los cadáveres fueron trasladados hacia el fondo de Diagonal 74. Y en esa mudanza, el cuerpo de Behety fue hallado momificado y reconocido por un amigo porteño. Fue en ese tiempo que los huesos del Homero platense comenzaron a “echar luces”, a brillar con una extraña luz propia. Se cuenta que los paisanos se acercaban a tantear aquel milagro, aquella tardía rebelión de la belleza eclipsada. Behety fue el primer mito de la ciudad geométrica concebida por Rocha y Benoit.

Estos escritores de hoy lo heredan, como también heredan –acaso sin quererlo y, a lo mejor, sin saberlo- a López Merino, Benito Lynch, Almafuerte, Speroni, al platense adoptivo Ernesto Sábato, a Aurora Venturini, a Horacio Castillo, Leopoldo Brizuela y Gabriel Bañez, entre tantos otros de los grandes idos y perfectamente acabados como modelos, como guías.

Se habla aquí de tres jóvenes intelectuales actuales -Federico Navamuel (1983), Paloma Sánchez (1984) y Ulises Cremonte (1978)- que en estos días, de un mes tan platense como lo es noviembre, hablaron de La Plata como tema literario, mostrando lo que consideran sus principales carencias o virtudes. Marcaron las cualidades que la Ciudad no sabe que tiene, sus complejos, sus desigualdades, su “falta de trampolines para abrazarse” y, entre otros conceptos, dijeron que cuenta con un diagrama cuadrado, un “tejido urbano fragmentario, inundable, inflamable, donde el único ramal que funciona es el Norte”, según afirmó la entrevistada Sánchez.

NAVAMUEL

Navamuel asegura que intenta ser optimista cuando piensa en La Plata, pero que su presente le da pena: “Siento que La Plata es un pájaro enjaulado. Sin dudas debería figurar entre las ciudades más importantes de Sudamérica, tiene todo para serlo, pero a la vez no es nada. Ya no le alcanza con las diagonales y su elogiosa planificación para destacarse. Hasta le da la espalda al río…Ni los tribunales, ni las torres nos convierten en ciudad administrativa, para nada. Somos una ciudad sobre todo cultural, bañados en esa creencia universitaria -y universal- de que todo es posible”.

Dueño de la librería “Patio Interno”, abierta recientemente, autor de un libro de cuentos (“Necesidades básicas), abogado que dejó varios años de profesión y se pasó a la literatura, Navamuel asegura que muchas veces, quienes impulsan iniciativas de tipo cultural y privado en la Ciudad “tenemos que aprender a exprimir un huevo duro”, aún cuando lo que define como “indiferencia estatal” termina siendo un estímulo: “hay cada vez más proyectos culturales, editoriales y literarios en La Plata que se expanden y multiplican. En la órbita privada se producen libros y obras pequeñas, medianas, fanzines, libros artesanales, independientes, performances, lecturas poéticas, ferias”. Pone como ejemplo el magro presupuesto que recibe la editorial de la Municipalidad, si se lo confronta con el que recibe y puede aplicar en su actividad la Editorial Municipal de Rosario (EMR)

A los proyectos culturales en La Plata, dice, “sólo les queda construirse a si mismos, con lo residual, empujando a pulmón una maquinaria densa y compleja de ciudadanía”. Agrega que “la paradoja es que en esa adversidad, quizás, encontramos la mayor riqueza…Aunque, ¿por qué la cosa debe ser y quedar así?”.

Navamuel añade que el cultural es el único sistema que ofrece garantías para transformar las estructuras sociales: “Algunas veces sueño que estoy frotando la lámpara y ante el humo blanco que brota de su pico curvo, deseo más artistas, más gente haciendo, más oportunidades y más espacios para ser la ciudad abierta, desprejuiciada y vanguardista que alguien alguna vez imaginó y que nosotros ahora queremos dar vida”.

SÁNCHEZ

Por su parte, Paloma Sánchez sostiene que “La Plata no sabe lo grande que es. Pueblo enorme que subestima su riqueza, su diversidad, su capacidad de escucha y aprendizaje. Si hay algo como un complejo de hermano o hermana del medio, La Plata lo padece. Capital de la Provincia, con tantos pasajeros y pasajeras en tránsito. Fugaces sus experiencias, desconoce sus lazos y periferias. Hay tanta ciudad por fuera del casco, de los cascos. Y sobran prisiones, rodeadas de carceleros o caceroleros sin condena, prisioneros en sus casas de campo o prisioneros del campo”.

Sánchez publicó “Fragmentaria (EDULP, 2017) y su poemario “Bocacalle” fue seleccionado por el Programa de Apoyo a la Realización Artística y Cultural de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y para ser publicado (Rangún, 2020). Se doctoró en Comunicación y es profesora e investigadora en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

“Sin conciencia se mueven sus tentáculos y tentaciones en la ciudad del under, que llegan más lejos que lo narrable”. Añade que “palpitan en las esquinas las baterías principiantes, las risas jóvenes se cuelan por las ventanas abiertas, la birra de mano en mano, el ensayo del ensayo, las cadenitas de los manteros, los ambulantes, los migrantes. Caldo de experimentación, todo es nuevo en las aulas platenses y sus múltiples derivas. Exprime las monedas de estudiantes, trafica y estira encomiendas”.

“Abarrotada de fotocopias, libros usados, cucarachas, antros y centros, de estudiantes, culturales, el centro de las miradas. Un centro demasiado centrado. Todos los Estados, el estado, lo público y los públicos, la provincia digitada desde el 221. La Plata es lo que “baja de arriba”. La escritora afirma luego: “dicen que la ciudad es cuadrada pero la historia y las banderas gritan que es redonda. Aunque a veces hacen falta tantos para encontrarse. Faltan trampolines para abrazarse. El tejido urbano es fragmentario, inundable, inflamable, donde el único ramal que funciona es el Norte. But, ciudad Eva Perón, acá nació el amor por el otro. Acá se parió una presidenta y sangra la grieta; los que nacen en la ciudad y los que vienen de lejos a construirse. Los nativos sin oportunidades, tan cerca sin nada, sólo pies descalzos y calor de perros”.

CREMONTE

“Cada ciudad, a su modo, erige, además de edificios estatales, iglesias y monumentos, sus propias metáforas, esas palabras que tienen el propósito de sembrar una mitología. En el caso de La Plata, al trazado original, se le llama “casco urbano”, un cuadrado que, a priori, carece de cualidades yélmicas y que sin embargo pretende cumplir con algún tipo de función preventiva, de resguardo”, sostuvo Cremonte.

Doctor en Comunicación, publicó las novelas “Muñeca y yo” (Finalista del Premio Novela Clarin); “Los Eventuales” (ganadora del Premio Iberoamericano de Nueva Narrativa); “El Durmiente” y el libro de cuentos “Yacaré”.

En La Plata, añade, “la periferia amenaza traspasar la frontera de la circunvalación, para muchos nuestra General Paz, arrastrándonos hacia un mundo de tres dígitos, donde germinan los 132, los 511, los 630. Los juegos no le escapan al maridaje entre números y palabras esas improvisadas batallas navales, con sus 14a, 14b, que van a contramano de aquella recomendación sarmientina de no mezclar peras con naranjas. Las conversaciones entre centro y periferia no suelen ser tertulias amables”.

Considera luego que “a la obsesión masónica del cuadrado se le opone la deformidad salvaje de eso que rápidamente se le llamó “afuera”. Adentro es “adentro del casco”, la cuasi trinchera. Y sin embargo el pulso de una metrópolis cabalga sobre aquello que no está planificado, esos espacios inesperados; los limites excedidos son los que muchas veces nos obligan a pensar todo otra vez, los F5 de la urbanidad. Nacen, así, nuevos registros nominales, desde City Bell, con su aristocracia idiomática, hasta “El Peligro”, barrio que, desde su denominación, parece decirnos “cuidado con el perro”.

Finalizó diciendo que “Miguel Ángel solía repetir que esculpir el David le resultó sencillo: simplemente eliminó del bloque de piedra aquello que sobraba. En La Plata, en cambio, lo que supuestamente sobra, eso que se desprende de la hipotética escultura perfecta, es lo que le da a nuestra ciudad su vitalidad deforme y genial”.

FINAL

Una nota aún reciente de Juan Becerra nos informó que las cenizas de Manuel Puig descansan en La Plata: “Desde entonces, la ciudad tiene su escritor adoptado más famoso (en realidad su habitante más famoso entre vivos y muertos, sólo superado por Juan Sebastián Verón), un nombre capaz de evocar, con sólo nombrarlo, dos factorías de ilusiones globales: Broadway y Hollywood”.

La Plata siempre causó extrañezas. Bioy Casares la definió como “una ciudad nueva, de gran pasado. Su pasado es de cuando el país tenía futuro”. Y el amigo de Bioy, que se llamó Jorge Luis Borges habló también muchas veces –y elogiosamente- de ella. Aunque alguna vez le dedicó una malhumorada definición: “Lo mejor de La Plata es irse”.

 

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Federico Navamuel

Paloma Sánchez

Ulises Cremonte

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