Como suele ocurrir a esta altura del año, los festejos por las recibidas se multiplican y la vereda de 48 entre 6 y 7 da fe de este fenómeno. Los restos de los elementos que se utilizan para celebrar cada logro dejan su huella, que se mezca con un fuerte olor nauseabundo. Las altas temperaturas hacen lo suyo para potenciar el enchastre en pleno centro.
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