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De bebés a adolescentes

El cuarto de los chicos: cómo adaptarlo de acuerdo a las edades

Qué tener en cuenta para elegir muebles, accesorios y hasta colores que deben estar presentes en cada etapa de crecimiento

En la pieza de un bebé son fundamentales la alfombra y el sillón para amamantar / Shutterstock

Tener los muebles a mano es fundamental para los chicos en su habitación / Shutterstock

La habitación de los adolescentes debe dejar lugar para la expresión de su personalidad / Shutterstock

Armar el cuarto de los hijos es una de las tareas que más disfrutan los padres mientras esperan la llegada del bebé. Pintan las paredes, eligen los muebles y decoran cada rincón pensando en la funcionalidad y comodidad que necesitan.

Pero pasados unos meses, muchas veces ese cuarto queda chico porque se suman juguetes y distintos mobiliarios que hacen necesaria una remodelación del ambiente.

Para saber cuál es la mejor forma de reacomodar ese espacio, les pasamos algunos consejos.

El dormitorio infantil para niños de 1 a 3 años debe estar pensado para que el bebé aprenda a dormir solo: un reino de colores neutros en el que es primordial que haya, sobre todo, mucha paz. También se aconseja incluir una alfombra para gatear y los primeros juegos, un cambiador, y un sillón cómodo para los ratos de lactancia o la hora del cuento.

Siempre es ideal tener un sector de juegos bien delimitado, así los niños aprenden a ordenar y tener cada cosa en su lugar.

Cuando el pequeño da sus primeros pasos es ideal colocar los muebles y accesorios a su altura y con todas las facilidades para jugar y aprender a su alcance.

La etapa escolar es otro momento donde deben hacerse cambios en el dormitorio: las mesas y zonas para los momentos creativos son indispensables de esta etapa. Además, es muy probable que haya algún hermano menor y entonces aparecen más muebles en la habitación y una cama extra.

Cuando ya tienen edad de jugar solos significa que también han llegado a casa los momentos de hacer deberes. Un escritorio, una lámpara, una zona de lectura: todo ello facilitará la vida de los chicos y el hábito de estudio.

Una habitación infantil debe estar pensada para que el bebé aprenda a dormir solo

 

Aquí también es fundamental que sepan distinguir los espacios de guardado de los juegos, la ropa y sus libros y útiles, para que ese espacio sea responsabilidad de ellos en cuanto al orden.

El paso a la adolescencia vuelve a poner en crisis el armado de la habitación. Durante esta etapa comienza en los chicos el gusto por decorar según el estilo de cada uno. Fotos, cuadros, láminas, etc. Una zona de estudio bien habilitada para preparar sus exámenes es otro imprescindible para este ambiente. Poner una cama extra para la visita de los amigos es una idea más que buena.

Seguir el método

El método Montessori, además de una pautas educacionales, también tiene su apuesta particular en lo que a decoración y mobiliario infantil se refiere.

La pauta base de esta teoría es apostar por el autoaprendizaje a través del juego y la educación libre.

Según el método Montessori, todo debe estar adaptado al bebé y a sus capacidades, es decir que en su habitación todo tiene que estar a mano: los juguetes y libros a su alcance, estanterías a su altura, canastas en el suelo.

Según esta práctica no debe haber nada con lo que los niños puedan hacerse daño. Nada de objetos punzantes, y, si es posible, que la madera sea el material principal de este ambiente.

Una de las premisas de esta filosofía educacional apuesta por no atiborrar la habitación de muchas cosas. En las paredes, con un par de láminas decorativas es suficiente y los colores, mejor neutros para tener un dormitorio más sereno y poder modificarlo sin tener que gastar tanto dinero, tiempo ni energía.

En este método, la idea es confiar en el autoaprendizaje del bebé, es decir, que estén las cosas a su alcance para que él mismo las pueda tocar y experimentar.

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