Los kioscos cada vez más cercados y ya no los salva ni la venta del “chiquitaje”

Un informe de la cámara que los nuclea advierte que los locales del rubro están en la cuerda floja y en los próximos meses podrían cerrar unos 10 mil en el país. Los kiosqueros platenses describen un panorama muy desalentador

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La compra “hormiga”, esa que consiste en el consumo de productos de poco valor y que, aunque se realiza con alguna frecuencia, se percibe como un gasto de bajo costo, se había convertido en tendencia a raíz de la pérdida del poder adquisitivo de la gente. Típica modalidad en los kioscos, por la escala de la mercadería que ofrecen, ahora parece que también decaen en esos pequeños comercios céntricos y de barrio las ventas del “chiquitaje”.

“La gente ya no compra nada que supere los 60 pesos”, afirmó Pablo Cavallo, uno de los propietarios del kiosco de 48 entre 5 y 6.

En ese local del pleno centro platense no es fácil por estos días vender algunas marcas de galletitas, leche chocolatada, y yogures, todos artículos, por caso, cuya unidad se acerca cada vez más a los 100 pesos y a los consumidores en general les resultan caros.

Para hacerle frente a la caída de los ingresos fruto de la recesión que genera la inflación, los dueños de ese kiosco piensan estrategias de forma permanente. “Teníamos un empleado y decidió irse, así que en lugar de contratar otro entre mi socio y yo cubrimos toda la atención; tratamos de no trasladar todos los aumentos que recibimos a los clientes, o por lo menos no lo hacemos de golpe; absorbemos parte de los costos nosotros para no perder tanta rentabilidad por dejar de vender”, dijo el joven mientras despacha alfajores, cigarrillos, recargas de sube y estacionamiento medido.

Ocurre que dentro de las pymes, los kioscos se encuentran entre la actividad comercial más castigada en los últimos meses. Por lo general, quienes emprendieron esa iniciativa deben pagar un alquiler mensual, tienen un gasto muy elevado de luz por el consumo eléctrico de varias heladeras, y reciben como clientes, casi con exclusividad, a los fumadores que van a en busca de cigarrillos, un producto que, se sabe, no les deja casi ganancias a los kiosqueros.

Dentro de todo lo que se comercializa en un kiosco la venta de golosinas ha sido históricamente el “fuerte” de la actividad. Pues ya no. Esa salida cayó, según coinciden los comerciantes, un 10 por ciento.

Es que ya ningún artículo de kiosco suena “económico”. De la lista de precios al público de esa mercadería se desprende que los chicles cuestan entre 15 y 60 pesos; las pastillas, entre 15 y 25 pesos; los alfajores, entre 15 y 45 pesos; y los chocolates, entre 25 y 100 pesos.

Ese panorama, sumado al achique de los presupuestos domésticos que recortan los consumos que pueden prescindirse, llevó a muchos locales de ese rubro a tan bajas ventas que terminaron cerrando.

Una kiosquera, en este caso con un local alquilado de 9 y 45, opina similar a su colega de la calle 48. “Las ventas siguen bajando. Ahora entran y lo piensan antes de comprar dos alfajores, que suman 70 pesos. Se cuidan de gastar cada vez más”, aseguró la mujer, que paga todos los meses por la renta del espacio, no muy grande, 11 mil pesos.

Negocio familiar el de Dián Málaga, propietario incluso del pequeño local de la avenida 53 y 2, aunque zafa de un gasto importante al no tener que pagar por el lugar, consideró que la situación de la actividad es un “desastre”.

Según la experiencia del último tiempo, en ese kiosco, señaló el joven, “trabajamos casi de manera exclusiva para vender cigarriilos, con lo que vamos totalmente a pérdida”. Después, los clientes que pasan por ese local, llevan lo más más barato: chicles, pastillas y caramelos.

Una crisis generalizada

La cámara nacional que nuclea a los kioscos viene alertando sobre el cierre de esos comercios.

De acuerdo a los datos que maneja la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), en los últimos tres años cerró en el país una cuarta parte de esos comercios.

La cifra, según la entidad, ronda los 28 mil comercios del rubro, y las razones las encuentran los dirigentes del sector en la caída del consumo, los aumentos de las tarifas de las empresas de servicios y los reajustes en los alquileres, un “combo” que empujó a muchos emprendedores a cerrar los locales.

A fines de 2015, según la cámara, había en el país 120 mil kioscos .

El mayor impacto se dio, según UKRA, en las grandes ciudades del país y en los locales situados en las principales avenidas de los centros comerciales.

Lo más afectado

El Gran Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mendoza y Córdoba fueron las zonas donde se registraron más cierres de kioscos, según el informe de la UKRA.

En esas ciudades es donde más influyó para abandonar la actividad la suba en el precio de los alquileres, que achicó por mucho los márgenes de ganancias. El informe de la UKRA no es muy alentador, pues no descarta que en los próximos meses bajen las persianas otros 10 mil kioscos.

De ahí, se aseguró en la entidad, que vienen proliferando, sobre todo en los barrios de la periferia de las grandes ciudades, los kioscos “ventana”, una alternativa de la economía informal que ponen en práctica algunas familias desde el garaje de sus domicilios.

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