El refugiado sirio Khalid Mustafá (44) y su hijo Hamza fueron enterrados ayer en Nueva Zelanda, los primeros funerales de víctimas del atentado contra dos mezquitas de la ciudad de Christchurch, mientras los neozelandeses se preparan para días de emotivas despedidas tras la masacre. Durante la oración del viernes pasado, 50 fieles fueron abatidos por el supremacista blanco Brenton Tarrant en las mezquitas. El agresor filmó y divulgó en directo la matanza en Facebook. (AFP)
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