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MATERIALES PARA UNA REFORMA

¿Baño con porcelanato o microcemento?

Ventajas y desventajas de estas dos opciones. Además de lo estético, resultan clave la practicidad, y la resistencia a la humedad y los cambios bruscos de temperatura

A la hora de renovar el baño es importante conocer las características de los materiales que se pretenden utilizar / Shutterstock

Es bueno informarse antes de avanzar con las reformas / Shutterstock

A la hora de reformar el baño, qué revestimiento elegir es una de las decisiones más importantes. No sólo debe ser de buen gusto, sino que debe ser práctico, resistente a la humedad y a los cambios bruscos de temperatura. Además de fácil de mantener.

Entre tantas opciones que propone el mercado, hay dos que (casi) siempre suelen aparecer: microcemento y porcelanato. Y no de es extrañar, porque ambos materiales, a pesar de sus diferencias, ofrecen muy buenas prestaciones en el baño.

En el caso del microcemento, quizás su principal ventaja es la opción de unificar paredes, suelos e incluso mesadas, creando un conjunto totalmente integrado. Y, lo más importante, con superficies continuas y sin juntas. Además, es un material que, al aplicarse a mano, tiene el plus de que el acabado siempre es artesanal, convirtiéndose cada baño en una pieza única.

Por su parte el porcelanato tiene como beneficios principales su versatilidad, puede imitar cualquier material, y su durabilidad y resistencia. Dos puntos que juegan y mucho a su favor. Además, aunque el abanico de precios es muy amplio, en general es más económico que el microcemento.

El porcelanato se presenta embaldosas cerámicas con una muy baja absorción de agua (entre 0,5% y menos de 0,1%), prensadas en seco o, en menor cantidad, extruidas y fabricadas por monococción. Pueden presentar un acabado esmaltados o no.

Por su parte, el microcemento es, en realidad, una marca registrada de Topcret que ha acabado convirtiéndose en genérico. Y ahora se usa para designar el material resultante de combinar cemento y resinas –son las que le dan flexibilidad–, con pigmentos, responsables de su color.

Una de las principales ventajas del porcelanato es su alta resistencia, siendo una opción muy recomendable si buscas durabilidad por encima de todo. Se mantiene inalterable ante los cambios bruscos de temperatura y los niveles elevados de humedad, por ello es un clásico para revestir las paredes o los suelos de los baños.

Es fácil asociar el microcemento con el cemento, y pensar que se trata de un material muy resistente. Pero no es el caso, porque su respuesta frente al impacto y al rayado es similar a la madera: se marca si le cae un objeto de peso y se raya. Además, ciertos productos cosméticos pueden mancharlo.

El enemigo número 1 de los pavimentos cerámicos son las juntas, porque rompen con la sensación de continuidad visual y además es donde se acumula más suciedad. Gracias a los formatos XL, que reducen el número de juntas, y al acabado rectificado de las piezas cerámicas –son cortadas milimétricamente logrando un acabado recto en un ángulo de 90º– se consiguen superficies mucho más integradas y con una estética de total look.

La ausencia de juntas es la principal ventaja del microcemento y el hecho más diferencial de este material respecto otros. Al eliminar las juntas no sólo se facilita su mantenimiento, sino que el espacio siempre parecerá más amplio.

El poder mimético del porcelanato una de sus principales, ya que puede imitar con mucha fidelidad casi cualquier material, desde el mármol o la madera hasta el hierro o incluso el microcemento. Y con el plus de no ser tan delicado como algunos materiales nobles y, a la vez, más económico en muchos casos.

Otra de las ventajas del microcemento es que puede aplicarse sobre el material existente sin necesidad de arrancarlo. El único material contraindicado es el parquet. No es un problema de adherencia con la madera, sino de la movilidad del parquet, que terminaría provocando fisuras en el microcemento. Además, su grosor es de solo 2 milímetros frente los hasta 8 milímetros del porcelanato. Esto permite aplicarlo sin rebajar las puertas.

Hoy en día el abanico de formatos que presenta el porcelanato es enorme. De hecho, en la última edición del Salón Internacional de la cerámica para la arquitectura y el baño, se presentaron formatos XL de dimensiones de 120 x 360 cm, 162 x 324 cm, 100 x 300 cm y un grosor de hasta 3,5 mm. En estos casos, el proceso de instalación es más complejo y suelen recomendarse para espacios muy amplios.

Las diferentes marcas de microcemento cuentan con cartas de color preestablecidas, pero es posible personalizar un color, siempre y cuando la superficie sea de al menos 150 metros cuadrados.

A los tradicionales formatos cuadrados o rectangulares del porcelanato se suman nuevas formas geométricas –desde rombos o pentágonos hasta hexágonos–, los que simulan los mosaicos tradicionales pero puestos al día o los originales de cola de pez o de sirena, que son tendencia.

El microcemento ofrece, básicamente, dos acabados: el liso y el rústico, que es más rugoso y suele reservarse para casas de campo. El liso puede ser mate, satinado o brillante, siendo el satinado el más habitual y recomendado, porque es el que refleja más la belleza del material. Presenta un brillo sedoso y tenue, que varía según la incidencia de la luz.

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