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UN FENÓMENO QUE CRECE

Calles salvajes: los incidentes viales, cada vez más violentos

En los últimos días se registraron al menos cinco episodios de violencia desmesurada iniciados en discusiones de tránsito. Que hay detrás del fenómeno y cómo prevenir

Calles salvajes: los incidentes viales, cada vez más violentos

El espisodio bien podría haber formado parte de la película “Relatos Salvajes”, aunque no tuvo nada que ver con la ficción. Quedó grabado en un video de poco más de dos minutos que pudo ver el país entero. En él se ve el enfrentamiento encarnizado entre un automovilista y un taxista en el barrio de Villa Urquiza, al que no le faltó nada: insultos, patadas, trompadas, uno de los protagonistas saltando sobre el capó del auto del otro y rompiendo el parabrisas con el talón. Y, como si esto fuera poco, ahí estaban la esposa y la hija del taxista obligadas por éste a salir del vehículo de alquiler para poder seguir con la pelea antes de volverlas a subir y dar marcha atrás a su vehículo para chocar a su contendiente y escapar. ¿La causa de esa escalada de violencia?: un roce menor entre los dos vehículos, ocurrido a pocas cuadras del lugar de la pelea.

Apenas un día después otro incidente entre un taxista y un automovilista estallaba en la zona de Constitución. Incluía persecución , insultos y puertas abolladas. Y también se viralizaba por las redes sociales. Esta semana ocurrió en La Plata, cuando la discusión entre el propietario de un garage y un automovilista que le estacionó el coche en la puerta terminó en un incidente violento, con gritos, un palo, un auto golpeado y la intervención de la policía.

En ciudades como Buenos Aires ya se denuncia un episodio violento diario en el tránsito

 

Roberto Di Grazia, secretario de Control Ciudadano y Convivencia de la Municipalidad de La Plata no se sorprende por lo desproporcionado de estas respuestas.

“Hay mucha agresividad en la calle y el tránsito parece ser el espacio en el que estalla la ofuscación ante hechos menores, que no explican semejantes respuestas. Nosotros en los operativos de tránsito tratamos de tener una actitud siempre mediadora, pero hay una agresividad manifiesta que se nota cada vez más”, afirma el funcionario en diálogo con este diario.

Es una situación que se percibe en diferentes ciudades. En Buenos Aires, por caso, se denuncia un episodio de este tipo por día y se intuye que detrás de estos casos visibles existe un importante subregistro, representado por los casos que no llegan a la Justicia. Así lo indicó esta semana el fiscal que intervino en la causa por el episodio ocurrido en Villa Urquiza.

Por otra parte, el hecho de que muchos de estos hechos se viralicen a través de las redes sociales después de quedar registrados en grabaciones caseras, hechas por vecinos, hacen que sean más visibles, según destacan los expertos.

Más allá de los datos concretos y de las historias personales que ocultan, esta seguidilla de casos instala una serie de interrogantes. Entre ellos: ¿cuáles son las razones que explican estas reacciones desmesuradas en la calle? Y al mismo tiempo: ¿cómo se pueden prevenir casos de este tipo?

En este contexto, este diario consultó a psiquiatras, antropólogos y expertos en tránsito para ahondar en un fenómeno que se hace cada vez más notorio y genera una creciente preocupación.

LA ERA DE LA CRISPACIÓN

Héctor Lahitte es antropólogo, jefe de la división Antropología de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP y dice que, detrás de las respuestas desmedidas a los incidentes de tránsito aparece “una sociedad en estado de crispación, poco tolerante a la frustración y sin espacio para el diálogo”.

Para Lahitte, se trata de un “rasgo de época” que no se circunscribe a nuestro país, sino que se extiende por todo Occidente y en el que pesa el crecimiento de un individualismo extremo, favorecido por el debilitamiento de las instituciones y la incapacidad de aceptar las dificultades del contexto.

“En la Argentina la situación económica cambió, ya no se puede hacer lo que se hacía antes y la respuesta frente a esta situación es una frustración creciente. Pero de la misma manera, en Francia se reacciona con frustración frente a problemas como el crecimiento de la inmigración. El rasgo común a las sociedades crispadas de hoy es la dificultad para aceptar las dificultades del contexto en el marco de un individualismo exacerbado como nunca antes se vio, que coincide con una crisis de las instituciones, pero también del espacio público y de la convivencia. En ese marco, no se vive con el otro, sino que se vive contra el otro. Y ya no hablamos de anomia (falta de normas) sino de que la norma es no respetar la norma”.

Desde la antropología se habla de una sociedad crispada como rasgo de época

 

Lahitte destaca la presencia de otro elemento que irrumpe en las discusiones violentas de tránsito , al que denomina prolepsis.

“A tavés de esta conducta se elabora una respuesta anticipada frente a las situaciones. El mecanismo se basa en la desconfianza. es como si la persona se dijera ´si se pone en riesgo lo que yo creo, no lo acepto y reacciono mal’ ”, afirma Lahitte.

TRASTORNOS

Desde el punto de vista psiquiátrico, en tanto, las reacciones desmedidas frente a incidentes menores pueden ser expresión de trastornos de personalidad.

Así lo indica el psiquiatra platense Pedro Gargoloff, miembro de la red Educacional de la Asociación Mundial de Psiquiatría, quien agrega que otro elemento que puede aportar a la comprensión de estos casos es el trastorno de la personalidad antisocial,

Este trastorno está caracterizado por una marcada intolerancia ante incidentes menores, en una importante impulsividad que lleva al afectado a actuar de manera agresiva o violenta sin límites ni medir las consecuencias, en la ausencia de culpa o remordimiento por las secuelas de daño a terceros y en la irresponsabilidad y descuido hasta de la propia seguridad, acompañado por el hecho de no sentir empatía por el otro (ver Ira al volante).

CÓMO PREVENIR

Los hechos de violencia vial mencionados al comienzo de esta nota no fueron los únicos de estos días. Otro de los más llamativos ocurrió en el barrio porteño de Once, donde un automovilista bajó con un bate para enfrentar a un colectivero al que le rompió el parabrisas de su unidad en un ataque de furia que, como el de Villa Urquiza, pudo tener un desenlace fatal.

Es que la escalada de violencia desatada en un incidente vial entre desconocidos se sabe cómo empieza, pero nunca cómo termina. De allí que algunos especialistas den una serie de recomendaciones sobre cómo actuar para evitar que una discusión de tránsito se transforme en una tragedia.

En principio se sugiere evitar aquellas conductas que suelen dar pie a los incidentes.

Algunas de las más comunes: pegarse al auto de adelante, hacer luces frenéticamente, cerrarse para que el otro no se adelante en el carril, tocar mucha bocina o adelantarse con mala fe para aprovechar un lugar para estacionar.

En ese sentido, una de las recomendaciones de los expertos es dejar pasar al apurado, aunque no tenga razón.

También se recomienda no responder a provocaciones e insultos, tratando de conservar la cordura aún en los momentos más tensos.

Otra de las recomendaciones de los especialistas en educación vial apunta a no bajarse ni detener el auto ante una provocación y tampoco bajar las ventanillas, evitando siempre hacer contacto visual con el agresor.

La lista de recomendaciones incluye la de evitar hacer gestos obscenos a los otros conductores. Se sugiere, en todo caso, mantener las manos en el volante y evitar responder con gestos que demuestren disgusto, ya se sea la víctima de un error de otro vehículo o el causante.

Otra de las recomendaciones apunta a no perseguir al infractor: incluso cuando el que cometió el error fue el otro, lo peor que se puede hacer es seguirlo, ya que no se sabe cómo va a reaccionar. Además, como nos cuesta aceptar el error, es muy probable que ese señalamiento lo irrite aún más.

También se recomienda que si un conductor es perseguido por otro que lo está provocando, no dude en buscar ayuda.

En este sentido, se recomienda que, frente a esa situación, el conductor que está siendo perseguido no se dirija hacia su casa, sino que maneje hacia un lugar donde haya personas, una comisaría o un centro comercial donde se pueda alertar a otros que estás en una situación de peligro.

En todo caso, siempre se recomienda tratar de mantener la cabeza fría para intentar evitar una pelea cuyas derivaciones no se pueden prever.

Con todo, estas sugerencias tienen que ver con el transitar día a día por calles donde la que manda es la crispación, el individualismo y el escaso respeto por el otro.

Entonces: ¿cómo se resuelven las cosas para tener un tránsito más tranquilo, en el que el episodio violento no sea la moneda corriente?

Para el antropólogo platense Héctor Lahitte, la clave para lograrlo es la educación.

“La única manera de revertir este tipo de situación es con el compromiso de la escuela y la familia en la educación”, explica Lahitte.

Con todo, se trata de una aspiración que llevaría su tiempo poner en práctica y que reconoce también un obstáculo en la crisis de la familia,

“Está tan roto el tejido social que hay que trabajar mucho para que parezca recompuesto, Los niveles de individualismo de hoy no tienen antecedentes”, expresa Lahitte.

 

5%
Aumentaron entre 2016 y 2017 los casos relacionados con la violencia en la calle en la fiscalía que intervino en el caso del taxista que atacó a un automovilista en el barrio porteño de Villa Urquiza.

 

 

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