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CRÍTICA

“La guerra silenciosa”: la lucha despareja de un hombre contra el mercado

“La guerra silenciosa”: la lucha despareja de un hombre contra el mercado

“La guerra silenciosa” deja las salas el jueves / Outnow

Por ALEJANDRO CASTAÑEDA

afcastab@gmail.com

LA GUERRA SILENCIOSA, de Stéphane Brize.- El tema es actual: Hace dos años, la fábrica Perrin, conocida en la industria automovilística y perteneciente al grupo alemán Schäfer, llegó a un acuerdo para que sus trabajadores aceptaran un importante recorte salarial con el fin de salvar la compañía y prometiendo a cambio proteger sus empleos durante al menos cinco años.

En la actualidad, y pese a haber obtenido grandes utilidades, la compañía ha tomado la decisión de cerrar. Con el acuerdo incumplido, los 1.100 empleados, animados por Laurent Amédéo, se niegan a aceptar esta determinación y harán todo lo posible para que la empresa respete lo acordado.

Filmada con cámara en mano, estilo nervioso y el áspero realismo de los hermanos Dardenne, el film aporta una mirada intensa pero algo maniquea sobre un conflicto laboral que repite situaciones fácilmente reconocibles. La ley del mercado es, para la patronal, la que explica todo. Y del otro lado pelean para que el cierre no sea la única salida.

Muy hablado, pero enérgico y creíble, hay otra gran actuación de Vincent Lindon que aquí, como en el anterior film de Brize (El precio de un hombre), le da convicción y fuerza al dibujo de un trabajador que lentamente (por un grave tropiezo del libro) se va convirtiendo primero en víctima y después en mártir.

Buenos trabajos, registro fresco y creíbles, diálogos bien armados y la sensación de falso documental van encerrando la historia detrás de su personaje, en lugar de auspiciar una lectura más honda, menos parcial y más abarcativa.

Lo que se ve no está mal y es fácil sensibilizarse en más de una escena. La ley de mercado, como dice el presidente de la empresa, es la que manda, por encima claramente de un poder político que, como se ve, se limita a ser el espectador privilegiado de un conflicto laboral, humano y moral que lo supera, lo ignora y lo excluye. Nada nuevo. El tono panfletario culmina con un final efectista que sólo subraya la entrega absoluta de este luchador de película.

*** BUENA

 

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