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ENTREVISTA CON ISRAEL DAMONTE

Israel Damonte: “Mi ciclo en Estudiantes está terminado”

El volante descartó un posible regreso, aseguró que prefiere quedarse con los momentos vividos aquí y reveló la amistad que lo une con buena parte del plantel. Además, Alfaro, Gallardo, Mohamed y su futuro

Damonte con el Mercedes Benz ‘81 que era de su Hermano David

Por MARTÍN CABRERA

mcabrera@eldia.com

Israel Damonte es uno de los referentes de Estudiantes. Aunque, como él dice, no pudo estar presente cuando el equipo se consagró en los torneos locales o la Copa Libertadores en la última década, puede sentirse querido y respetado por los hinchas. Es un genuino producto de la casa que el presente lo tiene lejos pero cerca al mismo tiempo. En un extenso mano a mano con este medio, habló de todo: su futuro en el fútbol, aquella salida del Pincha, el reciente partido en el Ducó, las redes sociales y el capítulo cerrado de volver al Club. Y más.

-¿Por qué no te fuiste de vacaciones en este receso?

-Hay varias cuestiones. Tengo hijos grandes, de 16 y 11 años y están en clases. También porque nos mudamos hace poco y estamos disfrutando de la casa. Y, como mi contrato en Huracán se termina el 30/6 y no está definido mi futuro, decidí entrenarme por mi cuenta con el Profe Ferrer para estar de la mejor manera. Después de cierta edad si parás tanto tiempo después cuesta mucho empezar de nuevo.

-¿Los perjudica mucho este formato de torneos?

-Sí, es un poco desprolijo. Jugamos muchos partidos en poco tiempo y después tenés un receso eterno. Las vacaciones nuestras, en definitiva, son las mismas de siempre. El problema es la pretemporada, porque que pasen tres meses entre torneo y torneo es demasiado.

-¿No vas a seguir en Huracán?

-No lo sé. Tengo algo hablado con el presidente. Me dijo que me quiere dentro del plantel y la prioridad la tienen ellos, pero la realidad es que el plantel tiene nuevo entrenador y no he hablado. Por eso estuve escuchando algunas posibilidades que surgieron, como un club de Santa Fe, Aldosivi y otro más. Estoy en una edad en la cual no quiero mudarme otra vez, pero tampoco quedarme donde no voy a ser tenido en cuenta.

-¿Y Estudiantes?

-Ya está. Lo que viví lo disfruté y lo disfruto. Pero creo que es un ciclo terminado. Es muy difícil que pase. Si hubiese habido alguna posibilidad me hubiesen llamado como pasó con los otros clubes. Tengo una edad avanzada y prefiero quedarme con lo que viví y disfruté. Hoy es imposible.

-¿Te duele que no te hayan llamado en este tiempo?

-No. Me dolió cuando me fui y ya lo he hablado muchas veces. Irme de Estudiantes era la decisión que tenía que tomar. Por eso estoy jugando todavía...

-¿No te arrepentís?

-Para nada porque hay momentos en los cuales hay que tomar decisiones. Y en ese momento tenía que irme. Cuando el entrenador no te quiere te tenés que ir. Ya me pasó en otro club y no fue buena la experiencia. El jugador se da cuenta en la primera mirada. Entonces a esta edad es más sano para todos cortar el vínculo. Y me fue bien, porque jugué un montón de partidos en buen nivel. De Estudiantes me fui jugando.

-En los cinco años que duró tu segundo ciclo el equipo fue muy competitivo. ¿Sigue siendo una cuenta pendiente no haber salido campeón?

-Sí. Disfruté cada momento porque soy hincha de Estudiantes, pero me faltó la frutilla del postre. Lo que pasa es que Estudiantes siempre fue como una novia con la que no podía concretar y concreté: jugué, gané mi lugar siempre arrancando desde atrás y peleamos cosas importantes. Pero te confieso que me hubiese gustado salir campeón. Ese torneo con Nelson (Vivas), el que se dividió en dos zonas, era nuestro. Si no nos peleábamos en Mar del Plata éramos campeones. Más me molestó en otro momento que no me dejaron volver.

-¿Cuándo?

-En 2010. Llamé yo y dijeron que no. Al tiempo llegó Stefanatto. Eso me molestó, no te voy a mentir.

-¿No te da intriga volver a jugar en 57 y 1, porque sos uno de los pocos en actividad que lo hizo?

-Obvio que sí. Cuando estaba en Estudiantes pensaba que iba a tener la chance en esa cancha. A veces no pasa lo que uno quiere. Eso, también, es lo lindo del fútbol. No me imaginaba volver como tampoco irme. Igual sé que voy a jugar en ese estadio. Me tocará con otra camiseta. Me trae muchos recuerdos, porque ahí debuté y viví también en esa pensión. Desde otro lado lo disfrutará. No todos van a tener la posibilidad de jugar otro partido oficial ahí.

-Hace unos meses lo enfrentaste a Estudiantes y tuviste un episodio con la Gata Fernández, ¿qué pasó?

-(risas) Nada. Gastón es mi amigo. Lo que hizo en esa jugada fue salvarle la vida a Rosales, porque lo echaban. Porque yo grité primero, como hizo él con el jugador de Gimnasia en el clásico. Entonces él se puso a pelear para que el árbitro se distrajera. Me agarró una vez, dos y me calenté. Con esa reacción el árbitro se olvidó de echarlo a Rosales. No es la primera vez que nos pasa eso.

-¿Cuándo fue la otra?

-Hace unos años, yo jugaba para Nueva Chicago y él para San Lorenzo. No éramos tan amigos pero nos conocíamos. Hablamos antes del partido y nos prometimos las camisetas... Pero en el primer tiempo lo partí y luego otra vez. Se levantó recaliente y Pezzotta nos echó a los dos. Es así y tengo una frase que repito: “antes que llore mi madre, que llore la tuya”. Ese día contra Huracán cuando terminó el partido y me dijo “te amo”. Se reía. Esa noche me hicieron todas, me volvieron loco.

-Pero te dejaron saludar al banco de suplentes, una de tus costumbres

-Siempre voy. Cuando vino Bernardi también saludé y uno de sus ayudantes me dice “hoy la rompés”. Obvio que me agarré el izquierdo. Y esa imagen hizo que muchos hinchas se enojaran conmigo en las redes sociales porque los había querido mufar.

-¿Sos de pelearte con los hinchas en las redes sociales?

-A veces sí. A los que me siguen los escribo por privado. No es que los haga cambiar de parecer, pero les intento hacer ver las cosas desde otro lugar. Ellos tienen una sola postura: el jugador que va para atrás, que quiere perder, que es mercenario. Entiendo que entra mucho el fanatismo, pero a veces nosotros leemos y escuchamos. Y la gran mayoría lo ve.

-Muchos jugadores dicen que no tienen redes sociales

-Mentira. Tal vez no tengan, pero leen todo. Y muchos tienen con otro nombre y se fijan todo.

-¿Y le hace bien a los futbolistas meterse en ese mundo tan agresivo de las redes sociales?

-Es un poco desgastante, es verdad. Pero a mí me gusta saber qué dicen. Y me descargo. A veces me caliento y listo. Igual no respondo siempre porque sé que es al pedo. Me han escrito barbaridades. El otro día un hincha me dijo “ojalá te mueras como tu hermano”. Le respondí que sí, que todos nos vamos a morir y que ojalá nunca le pase algo así. Me pidió disculpas y hasta su mamá me escribió. A ese chico le ayudó que le responda.

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