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TRANSPORTE

¿Qué hay detrás de los problemas de frecuencia que afectan a los micros?

La forma desordenada en que se expandió la Ciudad en los últimos años, el crecimiento del parque de automóviles, el efecto de las congestiones de tránsito y el déficit de los controles, entre los factores que inciden

Las esperas se manifiestan en el centro y en los barrios, pero son más largas en la periferia, los días feriados y por las noches / Sebastián Casali

Analía Gentile (39), vecina de Gorina: “Los micros que tomo (273 F o C) vienen cada 20 minutos en horas pico y en días de semana. El problema es que llegan al centro llenos y no paran. Cuando uno para, viene lleno. Se viaja con mucha incomodidad. Los fines de semana las esperas son imposibles: de más de una hora”

Facundo Andrés (28), vecino de Tolosa: “Viajo en el Norte a Tolosa y, si bien, en la mayor parte del día se viaja bien, las horas pico son un problema. Creo que deberían incluir más frecuencias en esas franjas horarias, porque los micros vienen muy llenos y eso demuestra que hay una demanda grande de pasajeros”

Lilian Delgado (49), vecina de San Carlos: “Al micro 26 que va a Hernández llegué a esperarlo una hora y media un día de semana . El 16 pasa más seguido, pero viene siempre lleno y no para. En promedio cada espera me lleva 45 minutos. Y si es fin de semana, prefiero quedarme en mi casa antes que soportar esperas interminables”

Daniel Luna (40), vecino de Berisso: “Viajo de Berisso a Gorina y como no tengo nada directo tomo dos micros. Entre esperas y viajes tengo alrededor de una hora y media para ir y lo mismo para volver. Venir desde Gorina a La Plata es lo más difícil, la espera puede llegar a los 45 minutos. Viajar así repercute mucho en el ánimo”

Para Lilian Delgado (39), una platense que vive en San Carlos y trabaja en el centro de La Plata, el viaje cotidiano en colectivo es una pesada mezcla de incomodidad e incertidumbre. Cuenta que toma a diario el ramal 26 de la línea Oeste y que llegó a esperarlo hasta una hora y media. “Para evitar esas esperas tan largas, a veces camino cinco cuadras y tomo el ramal 16. Pero éste, aunque viene más seguido, tiene el problema de que siempre viene lleno”.

Las desventuras de Lilian con el transporte no terminan ahí. Relata que “cuando hay corte sobre la calle 38 el micro no pasa y nadie nos avisa”. Por una u otra razón, las peripecias del viaje impactan negativamente en su ánimo de todos los días. Y la llevaron a tomar la decisión de no salir más de su barrio los fines de semana, cuando no trabaja, para evitar esperas mucho más largas (y a veces también inseguras) que las de los días laborables.

La historia de Lilian es una más entre las muchas que se escuchan en las paradas de colectivos platenses, donde hay un reclamo que se reitera: el de una mayor cantidad de frecuencias que redunde en esperas más cortas y en viajes más cómodos. Sobre todo en un momento como el actual en que muchos platenses incrementan el control sobre sus gastos en distintas áreas de la economía doméstica, incluido el transporte.

El problema de las frecuencias es tan marcado que hasta aparece entre los primeros de la lista de reclamos que, por los servicios de colectivos, recibe la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).

Autoridades del área de transporte aseguran que los servicios son acordados con las empresas que los prestan y que se realizan controles periódicos sobre su funcionamiento.

Desde el municipio, por caso, se indicó que un equipo especializado gestiona la recepción de las exposiciones de los vecinos por diferentes medios “hasta el control in situ de las denuncias” por cuestiones relacionadas con las frecuencias, a la vez que se incorporaron nuevas tecnologías para un seguimiento más eficaz de los colectivos en circulación.

Hay menos micros que hace 30 años aunque creció la población y se extendieron los barrios

 

Con todo, recorriendo las paradas los reclamos por este tema se multiplican. Y hay especialistas que, tras analizar el problema, consideran que una multiplicidad de factores inciden negativamente en la frecuencia de los colectivos. Entre ellos, la forma en la que está creciendo la Ciudad (expandiéndose de manera horizontal y sin planificación hacia la periferia); el aumento del parque automotor y las consecuentes congestiones de tránsito; la característica centralizada del sistema de micros platense; la falta de espacios exclusivos para colectivos en la calle y el “déficit en los controles que debe cumplir el municipio”.

También se destaca que la calidad del viaje en colectivo en la Región en la actualidad “tiende a ser mala” y que la Ciudad cuenta con menos unidades circulando hoy que hace treinta años, aunque la población creció y los barrios se extendieron.

Así lo indican desde el Observatorio de Movilidad del Gran La Plata (Iipac/Conicet/UNLP), desde donde se agrega que el problema de las frecuencias se profundiza en algunos barrios de la periferia y en los horarios nocturnos y los feriados.

Laura Aón y Cristian Cola, respectivamente directora y becario posdoctoral del mencionado Observatorio, dijeron, en comunicación con este diario, que “la frecuencia es un aspecto reglamentado. Las empresas las acuerdan con el municipio para cada línea y ramal en servicio. La parte que le toca al municipio es la de controlar tal cumplimiento. Sin embargo éste no termina de ejercer ese rol de contralor por varios factores que pueden incluir déficit de recursos humanos y económicos y consecuente falta de actualización tecnológica. En cualquier caso, no existen datos oficiales respecto de las frecuencias que se cumplen”.

Los profesionales agregan que desde ese Observatorio se realizaron encuestas, entrevistas y mediciones sobre el tema, de las que surge que la frecuencia de los servicios no es homogénea en todo el territorio de las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada y que es más baja los feriados y fines de semana y variable en días hábiles, adaptándose a las horas de mayor demanda, que son las franjas horarias de 6:00 a 8:00 am, de 11:30 a 13:30 hs y de 16:30 a 18:30 hs.

Pero, a su vez, sostienen que las frecuencias varían sujetas también a otros aspectos, relacionados con la forma en que está creciendo la Ciudad, el tamaño del parque de autos circulando y el déficit de infraestructuras de circulación prioritaria o exclusiva para éstos sistemas de pasajeros masivos.

Para Aón y Cola, “en cuanto a la forma de crecimiento de la Ciudad, extensa, fragmentaria y de baja densidad habitacional, se dificulta sostener las frecuencias cuando se deben incrementar los kilómetros recorridos”.

Al mismo tiempo, consignan, las nuevas áreas habilitadas con viviendas no siempre cuentan con infraestructura ni equipamientos necesarios para que acceda el transporte o para que puedan ser abastecidos con la capacidad del sistema actual.

“Asimismo las empresas privadas de transporte no acompañan ese desarrollo irracional del territorio, que les ofrece dificultades para racionalizar su negocio. Y éste es un tema para trabajar entre los ejecutivos municipales y los empresarios de transporte”, indican Naón y Cola.

COMPETENCIA POR EL ESPACIO

La competencia por el espacio entre un parque de automóviles creciente y un sistema de colectivos que no cuenta con espacios exclusivos de circulación también atenta contra las frecuencias.

“La producción de congestión cotidiana en horas pico afecta la velocidad comercial de los servicios”, indican Naón y Cola y agregan: “hace treinta años los habitantes de la micro región viajaban en su mayoría (60%) en transporte público colectivo automotor. Hoy el acceso al automóvil particular individual está más generalizado y mientras no se han modernizado las infraestructuras de circulación de colectivos, éstos compiten con los autos por el espacio de la calle, incluso por el acceso a sus propias paradas para ingreso de pasajeros. Estas situaciones de lucha cotidiana por el espacio de circulación tiene un efecto directo sobre la velocidad de los coches, sobre el tiempo de recorrido de cada servicio y consecuentemente afecta las frecuencias”.

“LA CALIDAD DEL VIAJE TIENDE A SER MALA”

Para los profesionales del Observatorio, en la situación actual del sistema de transporte público colectivo automotor, “la calidad del viaje tiende a ser mala, aún cuando la frecuencia sea de las mejores que se dan en estas ciudades”.

Según distintos estudios realizados por ese Observatorio desde 2013, los problemas detectados entre los usuarios incluyen, además de las bajas frecuencias, los horarios inciertos -e incluso la incertidumbre de que el colectivo llegue a detenerse en la parada- los viajes sin lugar para sentarse, las malas prácticas de manejo y alta velocidad que, combinada con el anterior problema, suma riesgo e inseguridad vial al viaje.

PROPUESTAS

Para los profesionales del Observatorio de Movilidad del Gran la Plata, este conjunto de problemas del sistema público colectivo automotor tiene “una serie de aspectos críticos a resolver, redefinir o mejorar”.

Éstos incluyen una renovación de la infraestructura de circulación y acceso al sistema y la comunicación y señalización en unidades y paradas.

“Por otro lado el sistema requiere una modificación normativa, que habilite a los servicios un mayor tiempo de recorrido, acorde a los niveles de congestión vehicular en la ciudad, a la vez que evidencie la necesidad de contar con mayor cantidad de coches que permitan que las personas en horas pico puedan viajar cómodas, sentadas y seguras: hoy la ciudad cuenta con menos unidades circulando que hace treinta años aunque la población creció y los barrios se han extendido”, indicaron los profesionales.

“No existen datos oficiales de las frecuencias de colectivos que se cumplen”

 

Según los datos del Observatorio, el problema de las bajas frecuencias se vuelve mucho más grave en contextos territoriales periféricos de insuficiente equipamiento, o los días feriados y fines de semana, “donde preocupa lo espaciado e incierto de los servicios, las diversas y precarias situaciones de espera que pueden llegar a ser inseguras y desprotegidas y el tiempo que los usuarios deben permanecer en ellas hasta lograr acceder a un servicio”.

Al mismo tiempo, se destacó que en los días hábiles lo más común es que los viajes se concreten a colectivo lleno, a la manera de las horas pico. Y que es raro ver frecuencias que permitan a los pasajeros viajar mayoritariamente sentados.

Para Aón y Cola, esto deriva de “una práctica empresaria de optimización de unidades. Incluso han cambiado algunos modelos de colectivos para habilitar más viajes parados”.

En tal sentido, consideraron “ preciso abordar el tema empresario, sus lógicas y racionalidades de organización, sin olvidar que la falta de planificación del desarrollo y extensión urbana son una causa estructural de las dificultades para organizar un buen sistema de transporte público colectivo que sea rentable a las empresas y de calidad para la población. En este punto juega todo su papel el estado municipal para lograr mejorar nuestro sistema de transporte público”.

 

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