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La llanura bonaerense tiene quien la pinte

Los pintores frente al fenómeno visual de La Pampa. El caso reciente de Jorge Frasca. Una historia que empezó con los jesuitas y siguió con artistas como Pueyrredón, Bacle, Fader, Policastro y muchos otros

La llanura bonaerense tiene quien la pinte

Fragmento, Almacén de la huella, Buenos Aires, Argentina / Jorge Frasca

Por: MARCELO ORTALE
marhila2003@yahoo.com.ar

9 de Febrero de 2020 | 07:08
Edición impresa

No fueron muchos los artistas del tiempo de la colonia que pintaron la llanura bonaerense, entendiendo a este paisaje como uno de los testimonios más fidedignos y característicos de nuestro país. Tal como dicen los especialistas, la pintura en los primeros siglos de la Argentina estuvo atada a la mano religiosa de los jesuitas, usándose a los templos como casi excluyentes salas de exposición y abriéndose en las misiones los primeros talleres para indígenas, mestizos y negros, enseñándose esencialmente el uso de las acuarelas.

Los retablos y murales con temas religiosos fueron las inaugurales presencias plásticas y los primeros pintores con algún renombre fueron jesuitas que anduvieron en el Virreinato del Río de la Plata, tal como se señala María Teresa Constantín en un trabajo publicado en “Sur del Sur”.

Allí se destaca que entre los primeros “acuarelistas” puede nombrarse al jesuita alemán Florian Paucke (1719-1789), cuyas pretéritas pinturas, que se conservan en Austria, constituyen “un completo registro de la Argentina colonial: trajes de soldados y civiles, costumbres y usanzas de los indígenas, la vida cotidiana, útiles de labranza, la agricultura y hasta la fauna y la flora”.

Pero el desierto sin fin, nuestra pampa bonaerense, el océano verde entre horizontes, debió esperar mucho tiempo para que los recorriera el ojo de un pintor. La inescrutable llanura tuvo que aguardar el primer latido independista de Mayo y el de la gesta sanmartiniana, para que el territorio recibiera el aporte de artistas extranjeros que se deslumbraron con el paisaje virgen hasta entonces, como ocurrió con Carlos Pellegrini (1800-1875), ingeniero francés que sería padre del luego presidente de la República y, entre otros, de los paisajistas Adolfo D´Hastrel (1805-1875), dibujante y acuarelista y el aporte de los litógrafos Juan Andrea (1796-1855) y César Hipólito Bacle (1794-1838).

Después, atraídos por los montes azules, por las temerarias pulperías en el desierto, por las lagunas habitadas por flamencos, aparecieron Carlos Morel, el famoso Prilidiano Pueyrredón, el exitoso Cándido López, que registraron también las guerras coloniales y la vida de los gauchos, destacándose como primeras pintoras paisajistas Luisa Sánchez de Arteaba (1823-1883) y Procesa del Carmen Sarmiento (1819-1899).

Ya en el siglo pasado, la gran afluencia de la inmigración europea consolidó la presencia de pintores. Entre esos artistas, muchos de ellos hijos de inmigrantes, figuró Eduardo Sívori (1847-1918), precursor del naturalismo en la Argentina, secundado por artistas como Reynaldo Giúdice, Ernesto de la Cárcova, Angel Della Valle, Fernando Fader y Carlos Malharro, ya costumbristas de la vida rural y por figuras como el autodidacto Enrique Policastro (1898-1971), uno de los más importantes pintores argentinos, Rodolfo Ramos, Luis Molina Campos y Fernando Romero Carranza, entre muchos otros.

Hubo audacia y angustia creativa en esos paisajistas. Cuando el español Ortega y Gasset vio la llanura bonaerense reflexionó sobre los montes lejanos que veía, sobre el paisaje engañoso en el que se internaba: “Acaso lo esencial de la vida argentina es ser promesa. El que llega a esta costa ve ante todo lo de después. La pampa promete”.

“La forma de existencia del argentino –agregó el filósofo- es el futurismo concreto. No es un futurismo de tipo colectivo, sino que cada cual vive desde sus ilusiones como si fuesen ya la realidad. Esas promesas de la pampa tan generosas, tan espontáneas, muchas veces no se cumplen. Las derrotas en América deben ser más atroces que en ninguna parte. Queda el hombre sin cuidados para la herida. El criollo no asiste a su vida efectiva, sino que se la ha pasado fuera de sí, instalado en la otra, en la vida prometida

LA LLANURA HOY

La llanura bonaerense tiene también hoy quien la pinte. Se trata del artista porteño Jorge Frasca (1945), al que los críticos consideran como “pintor del aire y de la luz” y uno de los más cotizados en el mercado del arte actual argentino.

¿Qué lo llevó a buscar en nuestra llanura uno de los temas predominantes de su obra?, es la primera pregunta que se le formula: “Para la mirada aguda de un pintor el campo, la metáfora argentina de una llanura de apariencia monótona y de dimensiones inalcanzables, se convierte en un parque de diversiones lleno de colores, de contrastes; una variedad increíble de formas y matices. La filigrana de los montes recortada en un cielo de una densidad extraordinaria…Azules calentados de rojos, tierras, ocres, naranjas domesticados, infinita variedad de verdes secos, iluminados con bermellón. Una fiesta, una explosión…el campo”.

Se define como “autodidacta, dueño de un estilo marcadamente individual, aplicado alumno de sí mismo” y como un “atento observador del escenario natural de su tierra”, que refleja en la mayoría de sus trabajos. Aunque también ha realizado una serie de pinturas sobre el norte de Africa, Marruecos, Mali y acerca de los pueblos blancos del sur de España y el norte de Italia.

La obra de Frasca forma parte de colecciones privadas y públicas de Argentina, Japón, Alemania, Suiza, España, Italia, Gran Bretaña, Kuwait, Arabia Saudita, Australia, Estados Unidos, etc. Desde 1980 realiza muestras individuales y colectivas en Argentina y en otros países, tal como lo deja detallado en su página web.

¿Con qué pintores nacionales que lo precedieron se sentiría referenciado? “Sin dudas con Enrique Policastro. Un autodidacta. Pintor del silencio y un obsesivo de la luz. Sus telas abordan temas de la vida cotidiana, situaciones, paisajes, personajes rurales y urbanos con una intensidad tan dramática como poética que expresa a través de un lenguaje plástico de avanzada. Para mi uno de los pintores argentinos más importantes”.

¿Cómo definiría a su estilo? “Figurativo en cuanto al tratamiento de la forma, absolutamente impresionista en cuanto al tratamiento de la luz, mis obras ventilan un realismo casi onírico…”

¿Quiénes son sus pintores extranjeros preferidos? “Tiziano, Stanley Spencer, Otto Dix, Lucian Freud, Egon Schiele ... por solo nombrar algunos”.

Se refieren a usted como pintor del aire, de la luz y del silencio. ¿Cómo se pinta el silencio? “El silencio no se pinta, aparece, toma posesión del cuadro casi al final de su ejecución. Se mete en los huecos, entre los ladrillos, en la devastación de los óxidos, detrás de las puertas entreabiertas, bajo la sombra de un árbol. Tiene voluntad propia, elige la pintura en la que confía anidar, más allá de mi propio empeño. El oficio de un artista es poca cosa para decidir qué obra va a transmitir la quietud demorada del silencio…”

¿Con quién se formó, quién fue su maestro? “Soy autodidacta, fiel maestro de mí mismo y de mi experiencia de vida. Mi formación es permanente búsqueda y descubrimiento.

¿Su pintura se encuentra influida o compenetrada con la visión de la literatura gauchesca? Hay algo en ella del Martín Fierro, de Segundo Sombra? O su pintura tiene una exclusiva raigambre plástica, forjada en imágenes y no en conceptos? “Mi pintura tiene una exclusiva raigambre plástica. De ningún modo mi obra se identifica con lo que se entiende como “pintura gauchesca”. Mi mirada se ubica en la austeridad de lo que veo e inicia un proceso de transformación, un renacimiento de esa imagen que descubro para mi y para el espectador”.

¿En qué tiempo histórico ubica usted a sus cuadros. ¿En el pasado, en el presente, en la intemporalidad? “En la intemporalidad, el arte es atemporal”.

¿Cuál es su proyecto ahora como pintor? “Seguir vivo y morirme pintando”.

 

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Multimedia

Fragmento, Almacén de la huella, Buenos Aires, Argentina / Jorge Frasca

El Aljibe, Bs. As., Argentina / Jorge Frasca

Atardecer en Toldos Chicos, Bs. As., Argentina / Jorge Frasca

Jorge Frasca

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