Miles de pequeños comercios abrieron ayer sus puertas en España tras 50 días de confinamiento por el coronavirus, en medio de incertidumbre y miedo, pero también con la esperanza de poder recuperar poco a poco la actividad para salir a flote. “La gente tiene que ver que la vida vuelve al barrio”, dijo Luis Gonzalo, propietario de una juguetería en Barcelona.
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