Kicillof quiere que la cuarentena siga tal como está y Larreta propone abrir más

El Gobernador busca una prórroga sin cambios; el mandatario porteño apunta a una mayor flexibilización. Hoy los recibe el Presidente

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El Gran La Plata y el área metropolitana de Buenos Aires seguirán en la Fase 3 de la cuarentena, que el próximo lunes entrará en una nueva prórroga. Al menos así lo acordaron ayer el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

En la sede capitalina de Parque Patricios, los mandatarios analizaron la situación epidemiológica en el área metropolitana -donde se concentra la mayor cantidad de casos de coronavirus- para definir los alcances de la próxima etapa del aislamiento. Y en ese marco coincidieron en mantener la Fase 3, aunque con algunas divergencias.

“Sin retroceder, pero tampoco sin avanzar”, fue el lema de Kicillof, que sigue con mucha atención el aumento de los contagios y el nivel de ocupación de camas.

En cambio, Larreta insistió con una flexibilización que, por ejemplo, incorpore deportes individuales como el tenis, el golf, el remo, el automovilismo y el turf. También, la habilitación de nuevos comercios sobre distintas avenidas. Se trata de la misma propuesta que días atrás le llevó al presidente Alberto Fernández.

No fue la única inquietud que Larreta habría expresado ante Fernández. También, trascendió ayer, le habría planteado la necesidad de retomar cuanto antes las clases presenciales en las escuelas y hasta habría propuesto una fecha para el retorno a las aulas: el 7 de septiembre. Quienes volverían, en principio, serían unos cinco mil alumnos de primarias y secundarias públicas porteñas, los más afectados desde la irrupción de la pandemia. Tanto en lo que hace al aprendizaje, como también por el impacto del confinamiento en el ánimo de los chicos.

En la Provincia, esa posibilidad parece todavía lejana. “No tenemos fecha”, decían ayer en la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense, en línea con la cautela que el gabinete de Kicillof ha mantenido hasta aquí ante cada restricción o apertura de actividades.

Más, cuando la curva de contagios bonaerense crece sin encontrar su pico -ayer se reportaron 5.153 nuevos infectados-, al tiempo que avanza la ocupación de camas de terapia intensiva -el promedio metropolitano está en el 68,4 por ciento- y mientras en la Provincia alertan sobre un posible colapso sanitario.

Esa acumulación de factores es la que inclina al jefe de Estado provincial hacia la Fase 3, sin poner reversa, pero tampoco sin apretar el acelerador. No obstante, el Gobernador realizará la ronda de consultas habitual antes de la extensión de la cuarentena: con infectólogos e intendentes. En la previa, no hay nada que indique la posibilidad de una flexibilización.

Distinta es la situación en Capital Federal, donde las cifras diarias de COVID-19 -ayer se sumaron 1.163 casos- permiten hablar de un panorama “estable” e, incluso, proyectan que la curva de contagios “empiece a descender” en las próximas semanas. El escenario, repiten, permite animarse a más.

Ambas realidades se condensarán hoy, cuando Rodríguez Larreta y Kicillof se reúnan con el Presidente para pulir la decisión final.

¿VUELVEN LAS CLASES PRESENCIALES EN CAPITAL?

Como se dijo, entre los planteos que Rodríguez Larreta le habría llevado al Presidente estaría la vuelta a las clases presenciales de unos cinco mil alumnos de escuelas públicas porteñas, a partir del 7 de septiembre.

Son estudiantes de primaria y secundaria que, de acuerdo a un estudio oficial, desde que empezó el aislamiento perdieron contacto con la escuela. Chicos y chicas que han caído del sistema, entre otras cuestiones, por no disponer de medios virtuales para continuar con la actividad escolar. La Capital, se presume, es un botón de muestra de lo que quedará en las aulas tras la pandemia: un importante desgranamiento de la matrícula.

Mientras, la reapertura de las escuelas porteñas seguiría un estricto protocolo: tapabocas para chicos y adultos, distanciamiento de al menos dos metros y medidas de higiene como alcohol en gel en los establecimientos.

Además, se implementaría un sistema de enseñanza dual: la mitad del colegio iría cuatro días, de lunes a jueves; después estudiarían en sus casas diez días. A la semana siguiente iría la otra mitad, de acuerdo al mismo esquema.

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