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Covid bajo el mismo techo: ¿por qué unos terminan contagiados y otros no?

Los casos de familias o grupos en los que, pese a la convivencia, uno se infecta y otro no, abren dudas y muestran la complejidad del virus. Qué factores pesan y cuáles son las recomendaciones de los especialistas

Covid bajo el mismo techo: ¿por qué unos terminan contagiados y otros no?
16 de Mayo de 2021 | 02:29
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Mariano repasa su caso y todavía no le encuentra lógica: el año pasado, para octubre, se hisopó tras tener síntomas y su positivo le hizo pensar, de inmediato, que su hermano y su primo -con quienes compartía el mismo departamento- estaban también infectados. Pero no. “Ellos se hisoparon y no tenían nada -cuenta Mariano, ya recuperado tras permanecer aislado dos semanas y transitar la enfermedad con apenas algo de cansancio, dolor muscular y un solo día de fiebre-. Le consultamos a un médico amigo y nos dijo que podía ser por el tiempo de exposición diferente que cada uno tuvo al virus, aunque todavía hay muchos estudios dando vueltas y nadie tiene la explicación exacta sobre por qué en una misma casa uno se termina contagiando y el otro no”.

El caso de Mariano no es extraño. Al contrario: cada vez son más las historias que se conocen de familias que, viviendo bajo el mismo techo, tienen a un integrante con Covid -en muchas ocasiones con síntomas- y a otro sin nada. ¿Por qué? ¿Qué explicación tiene la ciencia para los casos en que hay personas que entran en contacto con un caso positivo y adquieren la enfermedad, y otras que no la desarrollan?

Para los especialistas que analizan la evolución de la pandemia, hay ciertas reglas en el universo de las enfermedades infecciosas que sirven para explicar esta diversidad de situaciones, y una de ellas es que, cuanto mayor sea la exposición de una persona a un virus, mayores serán las posibilidades de infección y peores, incluso, los síntomas. En el caso puntual del Covid, los expertos creen que una clave se encuentra en la cantidad de partículas, la forma en que se transmiten y, algo no menor, el tipo de célula humana con la se encuentran al ingresar al organismo.

Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, apunta que “hay muchos factores que influyen en la contagiosidad. Por un lado, están los factores vinculados con el germen y por otro, aquellos vinculados con la persona infectada. Dentro de los primeros tenemos dos elementos: la cantidad de virus a las cuales se expone una persona y el tiempo que lo hace. Y dentro de los segundos, el estatus inmunológico de la persona sin Covid″.

Los expertos creen que lo que influye en estos casos no es una sola cuestión sino un conjunto de aspectos, como por ejemplo la carga viral del caso índice (el que dio origen al contagio), lo sintomática que resulta esa persona (alguien con tos, por ejemplo, transmitiría más que alguien sin tos) y, además y como se dijo, el tiempo y las características de la exposición que se tuvo al virus.

“Puede haber muchos virus pero muy poco tiempo -apunta de Vedia-. Si una persona con coronavirus pasa caminando por al lado mío y yo apenas lo cruzo, casi que no hay riesgo. Se estima que tiene que haber un tiempo mínimo de exposición que se ha definido como de quince minutos, aunque esto es arbitrario. Y después está la carga de virus, la cantidad; no es lo mismo la cantidad de virus que elimina una persona sin síntomas al respirar que lo que elimina una persona al toser o estornudar”.

UNA INVESTIGACIÓN

Para despejar algunas dudas sobre el tema, una investigación publicada en Research Square y en el New York Times y desarrollada por los epidemiólogos Dillon C. Adam y Benjamin J. Cowling consignó que el 20 por ciento de los casos de coronavirus representaron el 80 por ciento de las transmisiones. Es a partir de este trabajo que cobra una mayor dimensión el concepto de los supercontagiosos.

Uno de los puntos más relevantes de este trabajo fue incorporar al análisis del comportamiento del coronavirus dos cifras poco atendidas: el R0 (R-cero ) y el K del SARS-CoV-2, dos factores clave para controlar la propagación del Covid. El R0, hay que decir, es el número promedio de personas a las que una persona infectada transmite un nuevo virus cuando no se han tomado medidas para contenerlo. Los especialistas especulan que el R0 de este coronavirus oscila entre 2 y 3; una epidemia se frena cuando esa cifra cae por debajo de 1, la tasa de reemplazo. Pero esa cifra tiene limitaciones: no transmite el amplio rango entre la cantidad de personas infectadas que transmiten el virus y lo poco que hacen otras personas.

Como se dijo, el estudio también hace hincapié en otro factor importante: el K. “Esta es la razón por la cual los epidemiólogos también observan el factor de dispersión de un virus, conocido como ‘K’, que captura ese rango y, por lo tanto, también el potencial de eventos de superación”, detallan los investigadores.

Sobre esto, y más allá de casos puntuales que puedan explicarse a partir de determinada cantidad de tiempo de exposición al virus, existe un consenso entre los especialistas en que la confluencia de muchas personas en entornos cerrados, en contacto permanente durante determinado tiempo, resulta el caldo de cultivo ideal para la propagación del virus.

DIFERENTES ASPECTOS

Hasta ahora, las evidencias que manejan los científicos sugieren que los pacientes con Covid son muy infecciosos por un corto período de tiempo. “Entrar en un entorno de alto riesgo en ese período puede desencadenar un evento de superpropagación, dijo Adam Kucharski de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM); mientras que “dos días después, esa persona podría comportarse de la misma manera y no habría el mismo resultado”.

Según la infectóloga Isabel Cassetti, directora de Helios Salud, “la mayor contagiosidad se da con el inicio de los síntomas. Además, es importante aclarar que esa persona puede contagiar desde 24 a 48 horas antes de tener los síntomas, eso es a lo que se llama el período presintomático y en general, porque es variable, el contagio disminuye a partir del décimo día en adelante. Esto es lo que se ha visto en los estudios con la medición de la carga viral del SARS-COV-2, es decir cantidad de virus en la vía respiratoria”.

El infectólogo Edgardo Bottaro, por su parte, vuelve sobre el tiempo de exposición al virus como una de las claves. “El tiempo de exposición de alguien sin Covid a alguien con Covid es importante al punto tal que la definición de ‘contacto estrecho’ requiere que el tiempo de exposición sea mayor a 15 minutos. Al mismo tiempo, existe diferente contagiosidad según el momento clínico del paciente. Posiblemente los primeros días de la enfermedad sean los de más contagiosidad”.

El tiempo de exposición al virus, se apunta, es una de las claves que deben tenerse en cuenta

 

Las diferentes reacciones que se registran ante el mismo virus es también materia de análisis para la infectóloga Cristina Freuler, quien explica que en medicina se suele hablar el término “inóculo”, es decir “la cantidad de microorganismos, virus y bacterias que son necesarias para que se produzca una infección. Tenemos enfermedades o microorganismos que con un inóculo bajo ya la persona se enferma. Y otras que necesitan de uno mucho más alto para producir enfermedad. En el caso del coronavirus, es muy distinto si uno recibe un número bajo de microorganismos a un número alto. Si la persona se encuentra atravesando los primeros días de enfermedad, sabemos que en ese momento tiene mucha carga viral y por lo tanto va a ser mucho más fácil contagiarse de ella que de aquella que tenga una carga viral muy baja. Con el tiempo de exposición sucede lo mismo: cuanto más tiempo estoy con alguien infectado más cantidad de virus voy incorporando en mi organismo y al final este va a estar afectado”.

Sandra Cordo, por su parte, miembro de la Sociedad Argentina de Virología, recordó que “hay un dato sobre la transmisión de SARS-CoV-2 que aún no se ha establecido y es la dosis infectiva; es decir la mínima cantidad de virus necesario para que una persona se infecte”.

A principios de este año, una editorial en la revista Nature también puso el foco en este debate bajo el título “El coronavirus está en el aire: hay demasiado enfoque en las superficies”. La prestigiosa revista científica señaló: “El coronavirus SARS-CoV-2 se transmite predominantemente a través del aire, por personas que hablan y exhalan gotas grandes y pequeñas partículas llamadas aerosoles. El contagio del virus de las superficies, aunque plausible, parece ser poco común”, y cuestionó que la OMS no sea más clara en sus recomendaciones acerca de dónde poner el foco.

En el artículo, los autores no cuestionan la limpieza de superficies pero advierten que “las personas y las organizaciones siguen dando prioridad a los costosos esfuerzos de desinfección, cuando podrían dedicar más recursos a enfatizar la importancia de las máscaras (barbijos) e investigar medidas para mejorar la ventilación”.

A la hora de evaluar los diferentes aspectos que presenta la contagiosidad del Covid, no son pocos los que señalan que debería prestarse especial atención a aquellas personas que contraen el virus pero que, a diferencia de lo que pasó con ellos, no propagan la infección. Para el epidemiólogo Jon Zelner, de hecho, “distinguir entre los que son más y menos susceptibles de infectar a los demás podría marcar una enorme diferencia en la facilidad y la rapidez con que se contiene un brote. Si la persona infectada es un superpropagador, el rastreo de contactos es especialmente importante. Pero si la persona infectada es lo opuesto, alguien que por cualquier razón no transmite el virus, el rastreo de contactos puede ser un esfuerzo inútil”.

Es por eso que los infectólogos piden estar muy atentos a los llamados eventos de superpropagación, dado que una situación de este tipo obligaría a dar marcha atrás y tener que volver a confinar regiones que ya estaban controladas. Como ejemplo de esto, quienes lanzan la advertencia señalan el caso ocurrido en Corea del Sur durante el desconfinamiento, cuando un hombre que después fue confirmado por coronavirus fue responsable de hasta 170 nuevos contagios tras visitar varios clubes nocturnos en una sola noche.

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