Lo vieron caminar con las manos ensangrentadas. Por eso un vecino le avisó a otro, que es policía, para que averigüe qué había sucedido.
El agente, de inmediato, salió al cruce de esa persona, se presentó como miembro de la fuerza y le preguntó si le había pasado algo.
La respuesta, en pocas palabras, apuntó a un hecho de inseguridad: “Me defendí de un robo”, mencionó con la voz temblorosa.
El caso, del que no trascendieron demasiados detalles, ocurrió en las últimas horas en City Bell y terminó con la detención del hombre que llevaba esos rastros hemáticos impregnados en sus manos.
Los voceros consultados mencionaron que, a los pocos metros, encontraron a un joven en gravísimo estado, tirado en medio de la calle.
“Tenía la cara desfigurada y una fractura de cráneo. Su estado es muy delicado”, expresaron.
Por el momento, se investigan las circunstancias que rodean a este misterioso incidente, aunque los pesquisas presumen que pudo haberse registrado una pelea y, que el tema del robo fue simplemente una coartada, para intentar enmascarar la agresión.
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