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Información General |DÍA INTERNACIONAL CONTRA ESTOS TRASTORNOS
Desórdenes alimenticios: comer mal, un drama que crece en esta época y que comienza a los 12 años

Con la llegada del calor y el verano a la vuelta de la esquina, los especialistas advierten un incremento de casos en menores que padecen atracones, bulimia nerviosa o cuadros de anorexia

Desórdenes alimenticios: comer mal, un drama que crece en esta época y que comienza a los 12 años
30 de Noviembre de 2022 | 02:17
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Hace poco la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advertía que una de cada tres mujeres jóvenes de la provincia de Buenos Aires padece atracones, bulimia nerviosa o anorexia, problemas alimentarios que, en promedio, padecen adolescentes que rondan los 15 años de edad y que deben abordarse de manera interdisciplinaria porque no se trata sólo de una patología nutricional. Ahora, ante la llegada del calor y con el verano a la vuelta de la esquina -y en el Día Internacional que lucha contra estos males-, los expertos alertan sobre un incremento de casos y precisan acaso lo más preocupante: cada vez hay más casos de este tipo en chicas de 12 años.

“Entre los factores predisponentes se encuentran los componentes sociales y culturales: cultura de la delgadez, ideal de belleza, sociedad de consumo, ideal de juventud eterna, y prácticas dietantes. Se entrelaza con esto lo que menciono como iatrogenia nutricional”, señala la nutricionista Laura Morgan, quien precisa además “la iatrogenia es el daño no intencional ocasionado por el profesional de la salud a pacientes, sus familiares u otras personas”.

El contexto cultural dietante y la delgadez como valor, sumado a la exposición a imágenes corporales poco realistas, como sucede en las redes sociales donde priman las imágenes provistas de filtros, puede influir en las percepciones sobre su propio cuerpo, como también su propio sentido de satisfacción corporal.

Asimismo, la nutricionista manifestó: “En lugar de referirme a Trastornos de la Conducta Alimentaria, en mi diálogo cotidiano elijo hablar de padeceres en el vínculo con los alimentos o la alimentación. No son pocas las violencias que hemos ejercido como colectivo de profesionales de la salud al estigmatizar personas encorsetándolas en sus diagnósticos. La palabra trastorno la considero muy patologizante. Esto tiende a encorsetar los padeceres, a un individualismo de los procesos salud-enfermedad y a una concentración en el diagnóstico más que en el abordaje desde la construcción de salud”.

Miradas al margen, la licenciada en Nutrición Leticia Barcellini apunta que los casos de trastornos alimentarios pueden comenzar “desde los 8 años hasta mayores de 20”, y precisó que “el promedio se da entre los 12 y los 15 años de edad”.

Según un estudio reciente de la SAP, los casos en la actualidad representan un 50% más que en 2001. Las características de los trastornos abarcan: preocupación excesiva por el peso y la figura; distorsión de la imagen corporal y prácticas reiteradas de control del peso, a través de dietas, ejercicio físico exagerado y desordenes en rutinas alimentarias.

Si bien los trastornos de la conducta alimentaria afectan a personas de cualquier género, edad, raza, orientación sexual y nivel socioeconómico, son más frecuentes en mujeres adolescentes. Sin embargo, desde el Colegio de Nutricionistas bonaerense sostuvieron que “es necesario evitar la estigmatización y juicios sociales que rodean a este tipo de enfermedades” que requieren de un trabajo interdisciplinario.

La bulimia y la anorexia, dicen los especialistas, son patologías multifactoriales

Barcellini enfatiza que “el uso de redes sociales en los adolescentes es una influencia muy importante, así como la inseguridad que generó el encierro por la pandemia, la relación con el otro, y la imagen que se pondera como un bien preciado”.

La bulimia y la anorexia “son patologías multifactoriales”, dijo la experta, y subrayó que implican “no solo lo nutricional, sino también lo social y cuestiones genéticas”. Sobre el tiempo de tratamiento, remarca que dura “dos años de promedio como mínimo”, y apunta que hay pacientes “que tienen que hacer un seguimiento cada tanto con un profesional y otros que pueden superarlo”.

La tercera parte de los jóvenes padecen algún tipo de trastorno alimentario

Por su parte, la especialista médica en Nutrición y expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Mónica Katz, sostiene por su parte que “los datos que hay son parciales”, y advirtió que “para que haya un trastorno alimentario tiene que haber una tormenta perfecta: primero vivir en Occidente, la necesidad de seguir la moda, un grado de obsesión y de exigencia propia o ajena. Sin esto no hay trastorno”. Y tercero, esa tormenta perfecta se produce cuando “tus pares y tu familia validan todo, cuando te miran y sólo lo que ven es un cuerpo. Frente al discurso dietante que valida el modelo hegemónico que nadie cuestiona, lo que podemos hacer es empezar a ver del otro todo lo que va más allá del cuerpo”.

La tercera parte de las y los jóvenes tienen algún trastorno alimentario, que “no siempre es bulimia o anorexia, sino Trastornos Alimentarios No Especificados (TANE) como puede ser un desorden de atracones”.

Según datos de la SAN, una encuesta sobre 8 mil casos durante la primera parte de la pandemia arrojó que “la gente usó comida para no pensar y no sentir, y la gente joven estuvo frente a cámaras, frente al espejo y no le gustó algo y dejó de tener el contacto social que distraía un poco. El incremento promedio fue de entre cinco y ocho kilos”.

Para Vanesa Mariñas, en tanto, pediatra especialista en adolescencia, “son múltiples los factores que llevaron a este incremento en los trastornos, no fue sólo por el aislamiento social, sino toda la situación, el temor al futuro, el miedo por la salud propia o de familiares, la situación económica (en el hogar), la falta de proyección y la incertidumbre”.

La especialista remarcó los adolescentes “no viven en un mundo paralelo, la situación económica en los hogares o la incertidumbre ante una enfermedad desconocida les afecta como a todos”.

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