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Información General |OCURRIÓ EN LA PLATA
Bebés Sociedad Anónima, y la mujer que confesó haber comprado uno

Se vendían por entre 5 mil y 8 mil dólares con “papeles” que aseguraban nacimientos legales

Bebés Sociedad Anónima, y la mujer que confesó haber comprado uno

La banda operaba en La Plata y el conurbano bonaerense / yanalya-freepik

Hipólito Sanzone

Por: Hipólito Sanzone
hsanzone@eldia.com

22 de Mayo de 2022 | 03:19
Edición impresa

 

“La palabra comprar, me desespera”.

Decían que era “un trabajo fino”, con cierto riesgo pero que si salía bien, valía la pena. La clave era “semblantear” bien a la chica que llegaba al “consultorio”.

Cuando salieron a la luz algunos detalles de cómo operaba aquella banda que en La Plata y con conexiones en el conurbano bonaerense, vendía niños y niñas recién nacidos, se supo que la cadena empezaba por “pescar” a mujeres que en principio buscaban quién les practicara un aborto. Apremiadas por la falta de recursos económicos, la mayoría iniciaba un largo peregrinar por lo que popularmente se daba en llamar “casas de señoras que te lo pueden hacer”. Así se definía a las parteras que atendían en sus domicilios, a veces en dudosas condiciones sanitarias.

“Generalmente le apuntaban a chicas solas, sin recursos, a las que convencían de tener a su bebé y darlo en lo que ellos llamaban adopción, pero que al fin y al cabo era una venta”, recuerda un ex policía que participó de aquella pesquisa que generó gran repercusión en la ciudad.

La única que dio la cara y contó la historia. El juez Mazzaroni le otorgó la tenencia

EL CASO JANNETTE

“Así fue el caso de Jannette, la chica boliviana que condujo a la punta del ovillo”.

En agosto de 1988 una denuncia anónima alertó sobre el caso de una joven, que un año antes había llegado a La Plata procedente de La Paz, Bolivia, para trabajar en tareas domésticas. La chica había quedado embarazada y buscó la manera de interrumpir el embarazo. Eso la condujo a lo de “una señora” que a cambio le ofreció casa, comida y dinero durante el período de gestación hasta el parto y luego una suma de dinero a cambio del niño. A punto de parir, Jannette se arrepintió, no quiso entregar al bebé y contó su historia a una amiga a través de una carta.

Un informe de la BBC News Brasil titulado “Bebés vendidos a precio de apartamento en Argentina” actualizó recientemente datos sobre esta “industria” con una realidad estremecedora: hay cientos de personas que hoy buscan su identidad real y que no son hijos de desaparecidos durante la dictadura sino que fueron “vendidos” siendo bebés.

“Algunas mujeres llegaban con una almohada escondida en sus vestidos, simulando estar embarazadas, y se marchaban con bebés en brazos, después del debido pago”

 

“Algunas mujeres llegaban con una almohada escondida en sus vestidos, simulando estar embarazadas, y se marchaban con bebés en brazos, después del debido pago”, refiere el informe donde se da cuenta sobre algunos detalles de las maniobras.

En el caso de la banda que operaba en La Plata la Justicia ordenó allanamientos en varias clínicas de la Ciudad y el secuestro de los libros de guardia.

MÉDICOS PRÓFUGOS

Las actuaciones judiciales a cargo del entonces juez Alberto Durán movieron la rama con una fuerza que acaso nadie esperaba. Y en cuestión de horas tres médicos de La Plata “desaparecían de los lugares que solían frecuentar”, como se usaba decir de los prófugos. Al mismo tiempo se allanaba el consultorio de una partera en la calle 43, en La Loma, donde la sorpresa fue mayúscula al encontrarse documentos en blanco y sellos para certificar nacimientos legales que permitieses posteriores anotaciones en el registro civil.

Un informe de la BBC News Brasil titulado “Bebés vendidos a precio de apartamento”

 

Esas y otras evidencias alteraron sobre la magnitud del entramado que operaba en la ciudad y llevó a que las autoridades políticas se involucraran en el caso. Bajaron entonces las consabidas “órdenes de arriba” para seguir el caso hasta el final.

A mediados de octubre, el juez Gustavo Amoroso, de Lomas de Zamora, que subrogaba al juez Durán excarceló a los siete detenidos, entre hombres y mujeres, que habían quedado pegados en el marco de las investigaciones.

Las liberaciones se dieron tras el pago de fianzas de entre 5 mil y 10 mil australes, sumas cuantiosas para la época que los detenidos pagaron sin chistar.

El juez también liberó a otra chica boliviana que había sido detenida y acusada por “tentativa de aborto”. La parte más fina del hilo que se pretendió cortar.

LIBRES

La clave que permitió aquellas excarcelaciones fue una decisión de la Cámara del Crimen que aceptó el planteo del defensor de los detenidos, Osvaldo Galtieri, para que el caso dejara de ser considerado como “reducción a la servidumbre” y pasar a “supresión de identidad”. Amoroso se atajó así de las críticas y devolvió la causa al juez Durán, que a esa altura había rescatado a dos bebés de una “clínica” en la calle Alsina, en Banfield, que habían sido vendidos a sendos matrimonios en 5 mil dólares cada uno. Sin posibilidades de encontrar a sus verdaderos padres, el juez optó por dárselos en guarda mientras seguía el proceso. Era eso o que las criaturas fueran a un orfanato, se explicó. Mientras tanto, el gobernador Cafiero felicitaba públicamente al personal policial y la entonces titular de la Dirección Nacional del Menor, Esther Benchuya, denunciaba la existencia de una red de venta de bebés por la que circulaba “mucho dinero”.

La banda que operaba en La Plata salió a la luz a partir de un operativo “de película”.

LA PAREJA

Se armó entonces un señuelo. “Crear” un matrimonio desesperado, dispuesto a pagar lo que fuera por un bebé recién nacido. La falsa pareja estaría compuesta por el suboficial principal Juan Mikietín y la sargento ayudante María Nilda Agüero. En la búsqueda de un bebé para comprar, la pareja de policías encubiertos llegó a un contacto que resultaría clave. Era una mujer identificada como Ana Munasso, quien después de algunas reuniones donde mostraría más dudas que certezas, les aseguró que en menos de un mes podría contar con una niña a cambio de 5.000 dólares.

Le ofreció casa, comida y dinero durante el período de gestación hasta el parto

 

El pago se pactó en principio en una vivienda a la altura de los 700 de la calle 35, en Barrio Norte. Pero cuentan que algo falló y la operación no se hizo. Semanas después la falsa pareja fue contactada otra vez y ahí sí se formalizó la entrega de una seña de 2.000 dólares.

El acuerdo, curiosamente, se hizo en plena calle, en la esquina de 7 y 522, a plena luz del día. Los billetes estaban marcados.

El suboficial principal Juan Mikietín y la sargento ayudante María Nilda Agüero recibirían un ascenso y una calurosa felicitación del entonces gobernador Antonio Cafiero, en un acto donde se invitó a la prensa local y a corresponsales extranjeros. Es que el escándalo había rebotado en la política y desde el Congreso de la Nación el entonces diputado peronista Lorenzo Pepe exigía una suerte de operativo cerrojo en los aeropuertos y pasos de frontera con eje en los matrimonios de origen extranjero.

En octubre de ese año, después de una y otra negativa, la profesora de Educación Física C.M. de T. aceptó contar su historia.

La mujer y su marido habían quedado involucrados en la causa tras ser identificados como dos “compradores” de un niño supuestamente nacido en una clínica de La Plata.

El gobernador Cafiero premió con un ascenso a la pareja de policías que logró engañar a los vendedores de bebés

CONFESIÓN

“Fue un acto de amor. No maté, no robé pero no medí las consecuencias”, dijo derrumbada en un sillón en el patio de su casa de Berisso.

“La palabra comprar, me desespera”, agregaría.

La profesora C.M. de T. estaba casada con un carnicero y entre los datos que llamaron la atención de los investigadores fue que la pareja ya tenía dos hijas de 2 y 10 años. Pero querían un varón y ella ya no podía volver a quedar embarazada.

“Nosotros no pedimos un rubio de ojos celestes. Mírelo, es morochito y pesó un kilo novecientos”

Contaría entonces el largo peregrinar que habían tenido que hacer por juzgados de Menores de Buenos Aires y hasta de Córdoba para poder adoptar legalmente. “Fueron tres años sin respuestas”.

La mujer confesó que “a través de amigos” había contactado a quienes terminarían dándole a Adrián a cambio de 800 dólares. El niño había nacido con problemas de salud. Era una criatura frágil que debió pasar 21 días en la terapia intensiva de la Clínica Ipensa.

“Nosotros no pedimos un rubio de ojos celestes. Mírelo, es morochito y pesó un kilo novecientos. Sabíamos que era un bebé con problemas de salud pero no nos importó”.

En esa charla, la mujer admitió que era consciente de haber hecho trato con delincuentes. Y entre lágrimas contó que la mañana en que sonó el teléfono en su casa y le dijeron “te conseguimos el bebé”, la mente se le nubló. “No pensé, no miré atrás, fue un acto de amor. Me dijeron que era de una chica soltera”.

Contó que cuando la policía llegó a su casa no dudó: “Pasen, el bebé que buscan está acá”.

El entonces juez de Menores Alberto Mazzaroni le otorgó el niño en guarda. La mujer juró que antes de cumplir los 10 años el niño sería impuesto de toda la verdad sobre su origen.

 

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