Reclamos por las motos estacionadas en las veredas del microcentro

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En la calle 8 y en las transversales y paralelas cercanas las motos estacionan en las veredas y le quitan lugar al paso de los peatones, entre otras consecuencias negativas para el microcentro platense, según señalan desde el Centro Comercial de Calles 8, 9 y Adyacencias. En un escrito presentado a las autoridades, los empresarios consideran que hace falta un reordenamiento ya que se vive en la zona “una situación que afecta diariamente la circulación peatonal y el normal desarrollo de la actividad comercial”.

“En particular, queremos señalar el creciente problema del estacionamiento indebido de motocicletas sobre las veredas, una práctica que obstaculiza el paso de los peatones, dificulta el tránsito de personas con movilidad reducida, adultos mayores y familias con cochecitos, y genera una imagen desordenada en uno de los sectores más concurridos y representativos de nuestra ciudad”, dice expresamente la carta enviada al jefe comunal.

Frente a la situación planteada los comerciantes sugirieron al Municipio que “evalúe y ponga en marcha la creación de espacios de estacionamiento exclusivos para motos, correctamente señalizados, que permitan ordenar el uso del espacio público y garantizar tanto la seguridad peatonal como una mejor convivencia urbana”.

Se trata de una cuestión puntual y desde luego que trascendente para la mejor dinámica del microcentro, aún cuando la presencia de cada vez más motos en la Región origina crecientes y diversos trastornos, muchos de ellos con soluciones a la vista.

Motos sin papeles, con los escapes abiertos y muy ruidosos; que cruzan las plazas o circulan zigzagueantes en forma muy peligrosa, por las avenidas rápidas; que cruzan en las esquinas con los semáforos en rojo o que protagonizan peligrosas picadas nocturnas, conforman un panorama de descontrol que debiera ser atacado a fondo por las autoridades de los tres municipios de la Región.

En los incidentes viales de las motocicletas no solo pueden perder la vida los conductores y, en ocasiones, sus acompañantes, sino que también suelen quedar personas heridas, algunas gravemente.

Es de esperar que, una tras otra, se vayan resolviendo las irregularidades aquí mencionadas. Y ello en un marco de los principios de educación vial que podrían impartirse a todos los conductores, en una política de prevención que debiera inculcarse en la población desde edades tempranas.

 

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