“Pusieron dos lomos de burro por el jardín maternal y se está rompiendo. Es un peligro para chicos y padres”, advirtió un vecino a EL DIA, sobre el reductor de velocidad en calle 28 entre 487 y 488. “Pasan autos a más de 60 kilómetros y a montones, y también dos líneas de colectivos”, explicó. “En cualquier momento hay un desastre”, cerró.
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