El mercado ya vio La Hermosura, donde se redefine la vida de barrio

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El barrio La Hermosura, de Arana, históricamente un enclave campestre de familias arraigadas, se encuentra en plena transformación. Lo que antes era un rincón alejado de la ciudad, con vastos terrenos y vida de campo, es ahora otro punto de interés en el mercado inmobiliario platense. La llegada del desarrollo urbano, impulsado por las viviendas del plan Procrear, está revalorizando la zona y atrayendo a nuevas generaciones que buscan una vida en un entorno verde sin renunciar a las comodidades de la ciudad.

El corazón de La Hermosura, ubicado en los alrededores de la intersección entre la ruta 11 y 640, mantiene la esencia de sus orígenes. Casas sin muros, alambrados que dejan ver los jardines y autos estacionados al aire libre. La paz de sus calles de tierra contrasta con la irrupción, desde hace una década aproximadamente, del nuevo barrio Procrear, un conjunto de casas de dos plantas con fachadas cerradas, que se levanta al costado de la ruta 11. Este contraste, sin embargo, se ha convertido en una convivencia enriquecedora.

Las familias tradicionales, cuyos abuelos compraron las tierras hace 60 años, han visto cómo su estilo de vida se fusiona con la de los nuevos vecinos. Ayelén Marín, una vecina de toda la vida, lo explica: “Es un barrio que está creciendo y se está urbanizando. Lo bueno de que estén las casas del Procrear es que, al haber más familias, se hace más conocida la zona y hay más servicios”. Rocío Videla, una de las nuevas residentes, confirma el ambiente tranquilo y la colaboración entre vecinos. Este espíritu de comunidad se manifiesta en la plaza del barrio, la biblioteca infantil y la salita para adultos mayores, espacios que ahora son compartidos y vitalizados por ambas comunidades.

DESARROLLO URBANO Y VALOR

La transformación de La Hermosura es más que un simple cambio social. Es un fenómeno que ha captado la atención del mercado. Para Gisela Agostinelli, martillera de “Agostinelli Propiedades”, la zona ha evolucionado de un área poco poblada a un “polo de desarrollo urbano”, que atrae a familias jóvenes que buscan una alternativa de vida más conectada con la naturaleza y la tranquilidad.

Ramón Penayo, propietario de “Penayo Propiedades”, coincide y añade un factor clave: el desarrollo de estas zonas fue impulsado por la tecnología y la pandemia. “Un lugar que se ha llenado de casas lindas, con salidas rápidas para todos lados”, definió, destacando dos puntos del atractivo de la zona. La ruta 11 todavía permite recorrer con fluidez los 8 ó 9 kilómetros hasta el casco.

Este interés creciente se refleja en el valor de las propiedades. Para aquellos que consideran mudarse a este barrio en plena expansión, el panorama es claro: los lotes suelen ser de gran tamaño, y una casa estándar de dos dormitorios, con jardín y garaje, puede tener un valor promedio que oscila entre los $80.000 y $100.000. Está la clásica quinta con un dos ambientes, pileta y amplio verde, que pueden estar en ese piso o por debajo. A la vez, hay ofertas por estos días de casas amplias con 4 a 8 ambientes que pueden oscilar entre 200 mil y 250 mil dólares.

También se venden lotes: los de 700 a 900 metros, pueden arrancar en el orden de los 18 mil dólares. Los hay más grandes, de 1.200 a 3 mil metros, con cotizaciones que parten del orden de los 40 y 45 mil dólares.

Este crecimiento, impulsado por la llegada de nuevas familias y la mejora de los servicios, ha posicionado a La Hermosura como punto de inversión y barrio en auge.

La llegada de la red eléctrica, un servicio que antes cada familia pagaba de forma particular y la consolidación de espacios comunes, como la biblioteca y la cancha de fútbol, son hitos que reflejan progreso. La demanda de mejores servicios urbanos y la decisión de encontrarse en espacios comunes también impulsó la creación reciente de una asociación vecinal.

El barrio festeja su aniversario (13 de abril) y se organiza con festivales folclóricos en los que hay números locales.

La mayor afluencia de gente también impulsó la apertura de nuevos comercios sobre la ruta 11. Carlos Nadal, vecino histórico, celebra este avance: “Nos ayudó un montón, me gusta que el barrio progrese”. La creciente demanda, como señala, es un indicador de la atractiva oferta que representa hoy en día este barrio.

La Hermosura ya no es solo un rincón apacible para unos pocos, sino una opción residencial valorada y competitiva que combina la vida campestre con un desarrollo urbano sostenido. A pocos metros, del otro lado de la ruta 11 ha se hace lugar el desarrollo en barrios privados.

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