¿Cómo hago para aburrirme?

Edición Impresa

Por ESTELA

Casco Urbano

No recuerdo la última vez que me aburrí de verdad. No ese falso aburrimiento de cinco segundos, sino el otro: el hondo, el incómodo, el que no se puede tapar con una pantalla. Cuando aparece el mínimo vacío, lo lleno. Noticias, mensajes, series, audios acelerados. Todo sirve para no quedarse quieto.

Me dijeron que el aburrimiento es malo, una pérdida de tiempo, un síntoma de falta de estímulos. Sin embargo, cada vez que logro quedarme sin hacer nada —sin producir, sin contestar, sin mostrar— aparece otra cosa: una idea rara, un recuerdo olvidado, una pregunta que no sabía que tenía. Dura poco, porque enseguida vuelvo a agarrar el teléfono, como si me diera miedo lo que pueda surgir. ¿Cómo se aprende a aburrirse en un mundo que no para de ofrecer distracciones? ¿Cómo se tolera el silencio sin sentir culpa? Me cuesta estar solo con mis pensamientos. Me inquieta no estar “aprovechando” el tiempo. Pero también me agota esta carrera constante por no sentir nada.

 

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