Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Temas del día:
Buscar
La Ciudad |Tres latidos a la vez

La llegada inesperada de dos gemelas y un trillizo en La Plata

Florencia y Bernardo transitaban una gestación común, hasta que las ecografías revelaron que se trataba de un embarazo múltiple y extremadamente raro. Controles, miedos, el acompañamiento médico y una hija mayor que sostuvo todo el proceso con mucho amor. Cómo les cambió la vida después de la llegada de este trío

La llegada inesperada de dos gemelas y un trillizo en La Plata

Florencia y Bernardo, junto a las enfermeras y Horacio Renzi, coordinador del Servicio de Neonatología de Ipensa

Alejandra Castillo

Alejandra Castillo
acastillo@eldia.com

18 de Enero de 2026 | 02:29
Edición impresa

Cuando en la pantalla de la ecografía aparecieron tres puntitos blancos, nadie dijo nada. Bernardo Draghi tomó la mano de su hija Amelie y salió del consultorio sin entender del todo qué acababan de ver. Florencia, su mujer, se quedó adentro. Minutos después, la médica fue directa: no eran dos bebés. Eran tres. Y dos de ellos compartían la misma bolsa.

Así empezó una historia tan improbable como conmovedora, que tuvo como escenario a la ciudad de La Plata, a la clínica Ipensa y a una familia que pasó, en cuestión de semanas, de imaginar un hermanito para Amelie a prepararse para recibir trillizos.

Bernardo tiene 29 años. Florencia, 38. Amelie, 8. La pareja había atravesado una pérdida gestacional el año anterior. Este embarazo no fue buscado de manera consciente, aunque sí deseado: la idea de agrandar la familia siempre estaba latente. En la primera ecografía, que se hizo Florencia con un mes de embarazo, hubo dos preguntas que les resultaron raras: si habían hecho algún tratamiento de fertilidad. No. Y si había antecedentes de gemelos en la familia. Sí: primos gemelos del lado materno.

Les comunicaron entonces que eran mellizos. Salieron sorprendidos, riendo y llorando a la vez. “Era una mezcla de sensaciones. Temblábamos”, recuerda Bernardo. Todavía no sabían que ese asombro iba a multiplicarse.

El siguiente desafío fue preparar a Amelie. “Le tirábamos indirectas —cuenta—. Le decíamos que los síntomas de mamá eran parecidos a los que había tenido cuando estaba embarazada de ella”. Durante las vacaciones de invierno sacaron turno para una ecografía de control y llevaron a la nena con una consigna liviana: “Vamos a ver si mamá está embarazada”.

En el consultorio, Bernardo y Florencia vieron claramente los tres puntitos en la pantalla. Otra vez el silencio. El ecografista le pidió a Bernardo que saliera con su hija, para poder explicarle a Florencia que esperaba trillizos: dos gemelas y un tercer bebé. La nena, al ver de vuelta a su mamá, concluyó sin que nadie le dijera nada: “Son dos”.

“No —le respondió Florencia—. Son tres”. La reacción de Amelie los desarmó. “Mejor… más amor todavía”.

LO ECONÓMICO Y LA ORGANIZACIÓN

El impacto inicial vino acompañado de una certeza que los sostuvo desde el principio: “Si Dios lo quiso así, por algo será”, sin descartar el miedo y las dudas. “Pensás en todo —dice Bernardo—. En lo económico, en la organización. Pero tenemos buenos trabajos, no podemos quejarnos”. La casa, con tres habitaciones, alcanzaba por ahora. El auto, no tanto: habían comprado una camioneta de cinco asientos sin saber lo que venía. “Ahora somos seis. No nos alcanzan los cinturones”.

Ante la noticia de la llegada de tres hermanos, Amelie dijo: “Mejor, más amor”

Supieron que eran trillizos a los dos meses de embarazo. A partir de ahí, la información fue clave. El obstetra Gustavo Torres, de Ipensa, los derivó con Leda Vargas, especialista en ecografías de embarazos múltiples. “Es la salvadora de este embarazo”, afirma Bernardo. Desde el inicio les explicó los riesgos: el síndrome de transfusión feto-fetal entre las gemelas, las mediciones constantes, el control del líquido amniótico. También los derivaron al Hospital Italiano de Buenos Aires, centro de referencia nacional.

En Argentina existe una guía específica para embarazos múltiples que establece tipo y frecuencia de controles. Desde la semana 16, Florencia tuvo ecografías cada dos semanas. Dos de los estudios más importantes se hicieron en CABA. Cada medición se cargaba en la guía, lo que permitió seguir detalladamente la evolución de la gestación.

La rutina se volvió más compleja a medida que avanzaban las semanas y crecía la panza. El miedo estaba siempre, sobre todo en cada nueva ecografía. “La pasábamos tomados de la mano”, recuerda Bernardo. Con el antecedente de la pérdida, el lema fue uno solo: “Pasito a pasito”. Amelie acompañó todo el proceso con una madurez que los sostuvo. “Siempre estuvo feliz. No hubo celos. Esperó con ansiedad y con amor a sus hermanos”.

LA ELECCIÓN DE LOS NOMBRES

Los nombres también fueron una construcción colectiva. “Los elegimos entre los tres. Un día, en la camioneta, Florencia dijo que lo ideal era que fueran cortos. El de varón ya estaba: León. Tiró Nina y Olivia como ejemplo. Y quedaron”.

La pareja transitó el embarazo con cautela, por los riesgos que implicaba

La cesárea estaba programada para el 30 de diciembre, pero se adelantó. El 23, en un control, un valor apareció “muy al borde”. Habían llegado a la semana 33, cuando la mayoría de los embarazos triples apenas alcanza la 30. La ecógrafa, entonces, no dudó. Llamó al obstetra y fueron directo a Ipensa. “Cuando llegamos, toda la clínica nos estaba esperando”, cuenta Bernardo.

LA LLEGADA

Florencia entró en crisis porque no quería pasar la Navidad sin su hija, hasta que el médico le explicó por qué era necesario. Y se hizo. “Salimos de casa y no volvimos”, dice Bernardo. La familia acercó bolsos, ropa, cargadores. Una carrera contrarreloj.

León estaba ubicado a la derecha; las gemelas, a la izquierda, una sobre otra. Ellas nacieron primero, con un minuto de diferencia. A las 16.36, 16.37 y 16.38. “Pensábamos que iba a durar mucho, pero fue rapidísimo”. Nina pesó 1.850 kilos; Olivia, 1.985 y León 1.990. “Para trillizos, nos dijeron que era muchísimo. Eso nos dejó tranquilos”.

En noviembre hubo otro parto de gemelas y un trillizo en La Plata

Florencia recibió el alta en el mediodía del 25 de diciembre, de modo que Amelie compartió la Nochebuena con sus abuelos y la pareja la pasó en la clínica. “Esa noche a mí también me dieron comida —pechugas de pollo con papa hervida—, pero lo importante era que estábamos juntos”, apunta Bernardo. A la medianoche, pusieron una alarma para hacer una videollamada. Amelie, del otro lado, mostró los regalos de Papá Noel.

Por ser prematuros, los bebés quedaron internados en neonatología. Dos veces por día sus padres iban a darles la leche materna. Al principio, se sentaban a mirarlos. Después vinieron los brazos, el baño, el pañal, la teta. “El equipo fue un éxito. Desde la semana 26 estaban las tres cunitas preparadas. Las enfermeras también”, resaltan. Con 36 semanas y más de dos kilos de peso cada uno, el miércoles pasado León, Nina y Olivia se fueron a su casa.

LA VIDA EN CASA

A partir de ahora la ayuda será clave: abuelos bien cerca, visitas restringidas al principio y una recomendación clara del equipo médico: seguir la rutina de la neo. Cada tres horas, alimentación, cambio de pañales, y sueño. “Si seguimos eso, va a estar todo bien”.

Para diferenciarlas, ya compraron aritos distintos. León es “pancho y dormilón”. Las nenas, tranquilas. “En neo escuchábamos llorar a otros bebés, pero ellos por suerte no”.

En una ciudad donde estos nacimientos siguen siendo una rareza, la historia de Nina, Olivia y León vuelve a poner en primer plano el rol de la medicina pública y privada, del trabajo en equipo y del acompañamiento humano. Y también recuerda que, a veces, la vida llega de golpe. Tres veces a la vez.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
Multimedia

Florencia y Bernardo, junto a las enfermeras y Horacio Renzi, coordinador del Servicio de Neonatología de Ipensa

León, Nina y Olivia nacieron el 23 de diciembre y estuvieron hasta el miércoles en neonatología

+ Comentarios

Para comentar suscribite haciendo click aquí

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS

Para disfrutar este artículo, análisis y más,
por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Full Promocional mensual

$690/mes

*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $6470

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

Básico Promocional mensual

$530/mes

*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $4190

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme
Ver todos los planes Ir al Inicio
cargando...
Básico Promocional mensual
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$530.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $4190.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla