“Bomba sanitaria”: dura advertencia por la planta de pretratamiento cloacal
Edición Impresa | 20 de Enero de 2026 | 02:15
Los residuos cloacales se transformaron en una bomba sanitaria para la región. Informes del Conicet, advertencia de ambientalistas por el impacto en las playas de Berisso, pedidos de que no se actualice la tarifa que cobra ABSA todos los meses por un servicio incompleto y fallos judiciales para que se adopten medidas de reparación forman parte del debate.
En los últimos días, desde la Ong Nuevo Ambiente pidieron que no se aplique el aumento de la tarifa en febrero para el pago de la boleta de ABSA por “la falta de prestación del servicio de cloacas, destacando que la planta de pretratamiento ubicada en Berisso no es adecuada ni suficiente para tratar el volumen de residuos cloacales de La Plata, Berisso y Ensenada” y además “lleva años sin funcionar correctamente con lo cual se está contaminando con el vuelco de miles de metros cúbicos por hora de efluentes humanos sin tratamiento al Río de la Plata”.
Un exhaustivo informe elaborado por la Red de Seguridad Alimentaria (RSA) del CONICET señaló una “alarmante situación ambiental y sanitaria en la ribera de Berisso. El estudio confirmó que el vertido de efluentes cloacales sin tratamiento adecuado ha convertido a las playas recreativas en focos de alta peligrosidad para la salud pública.
Gerardo Leotta, científico, dijo que la situación está “cada vez peor porque cada vez hay mas población y la situación no cambia. La planta de pre tratamiento filtra 5.000 metros cúbicos de los 13.000 metros cúbicos que llegan desde La Plata. A eso hay que sumarle lo que viene de Berisso y Ensenada. Incluso hay que pensar que en esos residuos van las descargas de los inodoros de todos los hospitales de la región”.
Los datos microbiológicos son contundentes. Mientras que la legislación vigente establece un límite de 2.000 bacterias coliformes fecales por cada 100 mL para el vuelco en cursos de agua, en la descarga de Berisso se halló un promedio de 7.100.000, superando por varios órdenes de magnitud lo permitido. Esta contaminación no se limita al agua; los científicos detectaron que la arena de las playas también actúa como reservorio de patógenos.
La Justicia ordenó en varias oportunidades distintas medidas de reparación, pero hasta el momento no se han cumplido, según distintas fuentes consultadas.
La actual planta de pretratamiento es operada por ABSA y el proyecto de una nueva planta está en manos del ministerio de Infraestructura bonaerense.
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