Cuando la literatura dinamita el mundo medido en números

En esta fábula distópica, el amor se pesa en gramos, los nombres son números y el arte se compra como una mascota. De qué se trata

Edición Impresa

Publicado por primera vez en 2016, “Vamos a comprar un poeta” encontró casi una década después una nueva vida. Su reedición en 2025 en Portugal -y su posterior traducción- no responde a la nostalgia sino a la urgencia. El libro de Afonso Cruz parece escrito para este presente: un mundo obsesionado por la medición, la productividad y la utilidad inmediata, donde todo —incluso el afecto— puede convertirse en cifra.

La novela propone una sociedad paralela, aunque inquietantemente cercana a la nuestra. Allí, las personas no tienen nombres sino números, el amor se cuantifica en gramos y la publicidad se infiltra en los objetos más cotidianos. En ese contexto, el arte también se vuelve mercancía. Así, una familia decide comprar un poeta del mismo modo en que podría adquirir un perro o un gato. No cuesta mucho, no ensucia demasiado. Parece práctico. Parece razonable.

Ese gesto inicial, absurdo y verosímil a la vez, es el corazón del libro. Porque lo que pone en escena no es solo una distopía sino una pregunta: ¿qué lugar ocupa la poesía —la creatividad, lo inútil, lo improductivo— en un mundo regido por el cálculo? La respuesta no llega en forma de discurso solemne sino a través del humor, la ternura y una narración breve, ágil, dividida en poco más de veinte capítulos cortos que se leen con facilidad y dejan resonancias duraderas.

La historia está contada por una narradora adolescente que observa cómo la llegada del poeta altera la vida familiar. Tratado como una mascota, incomprendido y castigado cuando se comporta “mal”, el poeta escribe versos en las paredes, habla con los muertos que habitan los libros que lee y abre ventanas a otros mundos. Poco a poco, su presencia produce transformaciones: ayuda al hermano a enamorarse, impulsa a la madre a repensar su matrimonio, asiste al padre en la crisis de su empresa y le ofrece a la narradora una nueva forma de mirar la realidad. El arte, sugiere Cruz, no soluciona todo, pero incomoda lo suficiente como para volver imposible la indiferencia.

Este fenómeno editorial de la lengua portuguesa, “Vamos a comprar un poeta” funciona hoy como refugio para quienes se pierden en la búsqueda de materializar la literatura, de volverla rentable o medible. Afonso Cruz —uno de los autores más sobresalientes de la literatura portuguesa contemporánea— recuerda, con una prosa precisa y sensible, que en la inutilidad habita lo noble y que la poesía no sirve para nada. O mejor dicho: sirve para todo aquello que no puede contarse.

VAMOS A COMPRAR UN POETA
MAGALÍ ETCHEBARNE
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 112
Precio: $28.500
Vamos a comprar un poeta
Afonso Cruz

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE