VIDEO. De protegidos a descuidados: los edificios que meten miedo

Por segunda vez en pocos días se produjo un incidente por un desprendimiento de mampostería sobre la vía pública. Esta vez ocurrió en 7 entre 46 y 47. Un peatón fue golpeado por un pedazo de moldura de un balcón

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En una mañana que pudo haber terminado en tragedia, el desprendimiento de un trozo de mampostería en plena avenida 7, entre 46 y 47, volvió a poner sobre la mesa una problemática que parece no encontrar solución en el casco urbano: el avanzado estado de deterioro de algunos edificios antiguos en un marco donde la responsabilidad de los propietarios por el mantenimiento se conjuga con una normativa específica de protección patrimonial a la que se le observa el renglón de los incentivos estatales.

El episodio de la víspera ocurrió en horario pico, cuando el material se desprendió de los balcones de una casona de estilo. Debajo de los balcones, se divide en dos locales donde funcionan una financiera y una casa de cambio. Uno los cascotes de la mampostería impactó en el hombro de un hombre que descendía de un micro de la línea Oeste. Según relataron testigos a este diario, la víctima sufrió una contusión leve y raspones, pero el desenlace podría haber sido peor: “Fue un trozo considerable; si le pegaba en la cabeza, estaríamos hablando de otra cosa”, advirtió un denunciante. Ante la ausencia de custodia oficial en los primeros minutos, se improvisó una cinta de seguridad que obligaba a los peatones, incluidos adultos mayores, a bajar a la calzada vehicular para sortear el peligro, exponiéndose al intenso flujo de micros, motos y autos de la avenida.

Este caso se suma a una preocupante lista de antecedentes inmediatos que han encendido las alarmas en distintos barrios. En la última semana, el desprendimiento de una vasta cantidad de material en un inmueble de 60 entre 1 y 115 dejó a un vecino al borde del accidente. Allí funcionó por casi un siglo el restaurant La Linterna. Al bajar la persiana el comercio, lleva años cerrado.

A finales de octubre, hechos similares se reportaron en 53 entre 10 y 11, en 10 entre 40 y 41, y en 10 entre 54 y 55. En este último caso, una propiedad vinculada a una cámara comercial, los vecinos tuvieron que señalizar por su cuenta tras una tormenta. La constante es el riesgo de estructuras que datan de la época fundacional y que, al ser previas a 1930, están sujetas a un estricto Código de Edificación que las declara patrimonio histórico de la Ciudad.

Desde el Colegio de Arquitectos Distrito 1 (Capbauno), el diagnóstico apunta a una pinza administrativa que puede aumentar la carga (comparada con las exigencias para otro tipo de edificios) sobre los propietarios frentistas.

Rubén Aprea, secretario de la entidad, explicó en los últimos días a este diario que si bien la responsabilidad legal es de los dueños, la normativa municipal no facilita las soluciones preventivas.

La Ordenanza 10.681 de Verificación Técnica de Edificios, aprobada en 2010, “nunca fue implementada” plenamente. Pero el problema de fondo, a juicio de especialistas, es la naturaleza de la protección patrimonial: “La Municipalidad establece que los edificios son patrimoniales y no se pueden modificar, pero asimismo tampoco le otorgan beneficio alguno, como la excepción de impuestos, créditos para su mantenimiento preventivo ni asistencia técnica”, señaló Aprea.

Esta falta de fomento convierte a la preservación en una carga económica insostenible para muchos, derivando en el deterioro visible de las fachadas, según se analiza.

Mientras tanto, la recomendación es vigilar grietas, revoques y salientes

La estadística histórica ratifica la urgencia de la intervención estatal. Incluso, sobre propiedades que son de la órbita gubernamental. Por casos, el grave incidente en la Estación de Trenes en noviembre de 2024, donde un taxista sufrió heridas de gravedad tras la caída de material o los desprendimientos en el Teatro Coliseo Podestá.

De vuelta en la esfera privada, puede sumarse el caso de una propiedad centenaria en 2 y 46. Con todo, el paisaje platense parece desgranarse sobre la vía pública. Otros episodios, como el derrumbe de un balcón en 6 y 54 en 2020 o incidentes en diagonal 80, marcan una tendencia que excede lo coyuntural.

Este caso se suma a una preocupante lista de antecedentes inmediatos

Ante este escenario, el Colegio de Arquitectos impulsa un proyecto de ordenanza similar a la que se aplica en Mar del Plata, que exige inspecciones anuales obligatorias de fachadas. La iniciativa local permanece “en stand by” por el debate del nuevo Código de Ordenamiento Urbano, se apuntó desde la entidad.

Mientras tanto, la recomendación es vigilar grietas, revoques y elementos salientes. La comunidad espera que la protección del pasado arquitectónico no se convierta en una amenaza constante para el presente de los transeúntes.

Este diario consultó ayer sobre las actuaciones en la propiedad que soltó varios kilogramos de molduras de su balcón sobre la vereda de 7. Lo mismo en otros edificios que generaron peligro. Al cierre de esta edición no había respuesta.

Sin embargo, afirman desde allí que “el rol del Municipio consiste en controlar y verificar que las construcciones se encuentren en condiciones adecuadas y no representen un peligro para la vía pública. Este tipo de controles se realiza de manera sistemática en el marco de los operativos habituales, incluso en inmuebles deshabitados, siempre respetando los protocolos y procedimientos establecidos”.

 

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