Kicillof, entre los consejos de un histórico y el abrazo de oso que le ofrece La Cámpora

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José Picón

jpicon@eldia.com

Axel Kicillof está, una vez más, frente a un dilema político. En rigor, ante la reiteración de un escenario que lo obliga a tensar la cuerda hasta el final con el kirchnerismo. La disputa por la jefatura del PJ bonaerense es el nuevo escenario de esa batalla interna, otra disputa más en una cadena de tensiones que ni siquiera terminará en una semana cuando deban presentarse las listas de candidatos.

El Gobernador reclama la presidencia del partido. Exige que su futuro conductor esté alineado con su administración pero, fundamentalmente, con la construcción de su proyecto nacional. Pese a algunos pedidos que surgieron hace varios meses entre intendentes que reportan a su espacio, siempre rechazó la idea de ser el líder del PJ provincial. Ahora, Máximo Kirchner lo ha puesto frente otro de los desafíos que La Cámpora le suele plantear seguido: si quiere que la conducción esté alineada a su figura y su proyecto, quien mejor que él cumpliría con esos requisitos.

El caso es que el planteo kirchnerista no termina de cerrarle a Kicillof. Su Movimiento Derecho al Futuro siempre analizó que la única manera de que la novela del PJ bonaerense termine con una victoria política es que el Gobernador entronice a alguien de su confianza. La oferta de Máximo Kirchner supone, a la vista de no pocos dirigentes que reportan al mandatario provincial, una encerrona política. “Axel sería presidente porque lo propuso Máximo, no porque se terminó imponiendo”, señalan.

Hace algunas semanas Kicillof se reunió con el inoxidable gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. Cuentan que hablaron de la situación del país pero, fundamentalmente, de 2027 y las chances presidenciales del bonaerense. Viejo zorro de la política, Insfrán le habría sugerido que tiene que dar pasos concretos de distanciamiento con el kirchnerismo si es que pretende armar un frente amplio que le de batalla a Javier Milei en el próximo turno presidencial.

Interpretaciones

El recuerdo de esa charla vuelve a escena a propósito de lo que se cocina en el PJ bonaerense. Acaso tenga influencia en la posición que sigue sosteniendo el kicillofismo al menos por ahora: Verónica Magario es la candidata. La traducción literal es que la victoria sobre el camporismo debe plasmarse a través de los deseos de Kicillof, no en relación a las aspiraciones de Máximo Kirchner.

Con todo, hay dirigentes del riñón del Gobernador que creen que debería aceptarse la oferta porque, interpretan, supone una claudicación del kirchnerismo. Conocen que la propia Cristina Kirchner habría bajado la directiva de que no haya interna y que la propuesta del diputado nacional va en ese sentido. En definitiva, interpretan, Kicillof se quedaría con el partido que hasta diciembre estuvo en manos de Máximo. El desafío, según ese análisis, es enhebrar una narrativa: mostrar que el Gobernador llegó al cargo por imposición, no por los deseos K. Acaso con ese objetivo, el kicillofismo abrirá una ronda de consultas internas buscando un OK interno antes de dar el sí.

“El kicillofismo abrirá una serie de consultas para definir si acepta la propuesta de presidir el PJ”

Claro que hay, además, algunos eslabones sueltos y presiones cruzadas. Amenazas de ir a interna que parecen atadas al desenlace del nuevo escenario abierto tras la oferta a Kicillof. La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, asegura que anotará una lista si Magario es la candidata del kicillofismo.

Es una decisión que reconoce coyunturas y antecedentes. Magario y Fernández gestionan una mala relación que viene desde hace tiempo y que hizo eclosión hace unos meses cuando el pliego de un juez que iba propuesto por La Matanza terminó impulsándose por Moreno. Fernández estalló y le apuntó a la vicegobernadora por una movida que, en rigor, se habría cocinado en el ministerio de Justicia que lidera el camporista Juan Martín Mena.

“La interna libertaria volvió a estallar y puso en escena la tensión entre Pareja y las Fuerzas del Cielo”

En el peronismo no pocos dirigentes interpretan que la movida auspiciada desde el Movimiento Evita, sector al que reporta la intendenta, sería parte del andamiaje kirchnerista para terminar de convencer a Kicillof.

Esas tensiones en el peronismo seguirán, al menos en este capítulo, hasta el próximo fin de semana. El domingo 8 vence el plazo para el cierre de listas y muy pocos dirigentes quieren que la interna llamada para marzo se termine haciendo. Pero el nudo del acuerdo sigue sin desatarse.

REVUELO

El clima de revuelo político también invadió a La Libertad Avanza. La disputa entre el sector territorial que maneja Sebastián Pareja y las Fuerzas del Cielo que lidera Santiago Caputo estalló durante un acto en Mar del Plata.

Sectores del caputismo volvieron a emprenderla contra Pareja a quien silbaron y le destinaron cánticos agresivos. El dato político fuertes es que, mientras se escenificaba ese rechazo, Javier Milei estaba tras bambalinas, esperando para brindar su discurso en la “Derecha Fest”.

El parejismo está que trina. “Siempre hacen lo mismo: mandan a insultar y después dicen que ellos no fueron”, sostenía en las últimas horas un dirigente cercano a Pareja.

Esa disputa está al rojo vivo y se proyecta a 2027 en la Provincia. Los celestiales comenzaron a agitar el nombre de Agustín Romo como posible candidato a gobernador. La respuesta ya llegó. “Olvidate, los nombres son Pareja, Diego Santilli y, corriendo de atrás, Diego Valenzuela”, dicen los territoriales. Y acotan a modo de sentencia: “Además, lo va a terminar decidiendo Karina”.

Panorama bonaerense

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