“¡Hay un lagarto en el parque!”: la sorpresa de vecinos de la Región al recibir “visitas”
Edición Impresa | 1 de Febrero de 2026 | 02:38
“Salí al parque y lo vi ahí, quieto, enorme, entre los arbustos”. La frase se repite, con distintas variantes, en charlas entre vecinos, grupos de WhatsApp y publicaciones en redes sociales de Villa Elisa, Gonnet y de countries de la Región. En algunos casos, la escena genera fascinación; en otros, un sobresalto inmediato. ¿Es peligroso? ¿Puede atacar? ¿Qué hay que hacer?
El protagonista de estos encuentros es el lagarto overo, también conocido como tegú argentino (Salvator merianae), un animal que forma parte del paisaje natural bonaerense desde siempre, pero que hoy se deja ver con mayor frecuencia en jardines, parques y zonas residenciales.
El overo es el lagarto más grande de la Argentina. Puede superar el metro de largo si se cuenta la cola y tiene un aspecto inconfundible: cuerpo robusto, coloración negra con manchas blancas o amarillentas, cabeza ancha y cola larga y musculosa. Su tamaño y presencia imponente explican, en buena medida, la sorpresa que genera cuando aparece de improviso en un parque o al costado de una pileta.
Es una especie ampliamente distribuida en Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil. En el Gran La Plata, los especialistas coinciden en que siempre estuvo presente, sobre todo en zonas de monte, quintas, campos y áreas cercanas a cursos de agua.
POR QUÉ APARECEN CADA VEZ MÁS EN BARRIOS Y COUNTRIES
Lejos de tratarse de una “invasión”, la mayor visibilidad de los lagartos overos responde a varios factores que se combinan. Los barrios cerrados y countries ofrecen condiciones casi ideales para la especie: grandes extensiones verdes, arboledas, pastizales y, en algunos casos, lagunas artificiales que reproducen su hábitat natural.
A eso se suma la cercanía con amplias áreas verdes como el Parque Pereyra Iraola, quintas y campos de la periferia platense, que funcionan como corredores naturales por los que los animales se desplazan. Además, estos entornos suelen ofrecer abundante alimento: insectos, roedores, huevos, frutas, restos orgánicos y, en muchos casos, comida para mascotas.
Otro punto clave es que el lagarto overo es una especie protegida. Ya no es perseguido ni cazado como ocurría décadas atrás, lo que favoreció su recuperación y presencia en zonas donde antes pasaba desapercibido.
En zonas de Villa Elisa y Gonnet, con una historia ligada al monte y a la producción hortícola, los vecinos más antiguos suelen resumirlo con una frase simple: “Siempre estuvieron, ahora los vemos más”.
LA GRAN PREGUNTA: ¿SON PELIGROSOS?
El primer impulso ante un animal de ese tamaño suele ser el miedo. Sin embargo, los especialistas son claros: el lagarto overo no es venenoso ni agresivo por naturaleza.
Se trata de un animal esquivo, que evita el contacto humano y prefiere huir antes que enfrentarse. Solo puede morder o defenderse con la cola si se siente acorralado, amenazado o manipulado. En condiciones normales, no ataca ni persigue a las personas.
La mayoría de los encuentros terminan con el animal alejándose lentamente o buscando refugio entre la vegetación.
CÓMO VIVE Y QUÉ HACE
El overo es omnívoro y oportunista. Su dieta incluye insectos, huevos, pequeños animales, frutas y restos orgánicos. Durante la primavera y el verano es más activo y suele verse tomando sol para regular su temperatura corporal. En los meses fríos reduce notablemente su actividad y pasa largos períodos oculto.
Suele aparecer en jardines, quintas y zonas suburbanas tranquilas, donde encuentra refugio y alimento sin demasiadas perturbaciones.
QUÉ HACER Y QUÉ NO SI APARECE UNO
La convivencia con lagartos overos es posible, siempre que se sigan algunas recomendaciones básicas. Los especialistas aconsejan:
- No alimentarlos, ya que esto altera su comportamiento natural.
- No intentar atraparlos ni acorralarlos.
- Mantener la basura bien cerrada y no dejar restos de comida al aire libre.
- Guardar el alimento de mascotas.
- Mantener distancia y permitirles una vía de escape.
En caso de que el animal ingrese a una vivienda, quede atrapado o represente un riesgo, se recomienda contactar a Defensa Civil o a Fauna, para que intervenga sin dañar al animal.
ENTRE EL ASOMBRO Y LA CONVIVENCIA
La aparición de lagartos overos en parques y jardines de la Región despierta sorpresa, preguntas y, a veces, temor. Pero también invita a mirar el entorno con otros ojos y a entender que el crecimiento urbano avanza sobre territorios que siempre fueron hogar de fauna silvestre.
Con información, respeto y algunas precauciones básicas, estos encuentros pueden transformarse en una experiencia llamativa y, por qué no, en una oportunidad para conocer mejor a uno de los habitantes más antiguos de la Región.
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