El silencio convertido en enigma
Edición Impresa | 1 de Febrero de 2026 | 02:10
Cuando “La paciente silenciosa” llegó a las librerías en 2019, pocos imaginaban que una primera novela se convertiría tan rápido en un fenómeno editorial. Escrita por el autor británico-chipriota Alex Michaelides, la historia debutó en el primer puesto de la lista de best sellers del “New York Times”, ganó el Goodreads Choice Award en la categoría Misterio y Suspense y consolidó a su autor como una de las nuevas voces del thriller psicológico contemporáneo.
La premisa es tan simple como perturbadora. Alicia Berenson, una reconocida pintora, es acusada de asesinar a su esposo de cinco disparos en el rostro. Desde esa noche, no vuelve a hablar. Su silencio absoluto la convierte en un enigma mediático y clínico. Recluida en una institución psiquiátrica, se transforma en un desafío para terapeutas y especialistas que fracasan una y otra vez en su intento por comunicarse con ella. Seis años después, Theo Faber, psicoterapeuta forense, decide involucrarse personalmente en el caso y ayudarla a recuperar el habla. Lo que comienza como una intervención profesional deriva en una obsesión que arrastra al lector hacia un desenlace inesperado.
Michaelides conoce bien el terreno que describe. Antes de dedicarse a la literatura, trabajó en una unidad psiquiátrica de seguridad para jóvenes mientras estudiaba psicoterapia. Esa experiencia se percibe en la ambientación clínica, en las rutinas institucionales y en la mirada sobre los vínculos de poder dentro del sistema de salud mental. La decisión de situar gran parte de la novela en un hospital psiquiátrico no es solo un recurso narrativo: es el marco desde el cual se despliega un juego psicológico donde nadie parece del todo confiable.
La novela alterna dos voces: la narración en primera persona de Theo y los fragmentos del diario íntimo de Alicia. Esa estructura dual permite avanzar en la trama mientras profundiza en la psicología de ambos personajes. El lector no solo intenta descubrir qué ocurrió la noche del crimen, sino también comprender qué impulsa a Theo a involucrarse de manera tan personal. A medida que avanzan los capítulos, queda claro que el terapeuta también carga con secretos, culpas y fisuras emocionales.
El mutismo de Alicia no funciona como una ausencia, sino como una forma de comunicación cargada de sentido. Es un silencio que incomoda, que interpela y que obliga a los demás personajes —y al lector— a proyectar interpretaciones, miedos y deseos. En ese punto, “La paciente silenciosa” se inscribe en una tradición del thriller psicológico que explora los límites del lenguaje y la fragilidad de la verdad.
¿Es este el thriller definitivo? Probablemente no. Pero sí es un ejemplo eficaz de “best seller de calidad”: una novela que se lee con voracidad, mantiene el suspenso y propone una reflexión inquietante sobre la mente humana, el trauma y el peso de los secretos.
Editorial: Alfaguara
Páginas: 384
Precio: $37.800
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