“Fue un homicidio”: a Kurt Cobain, ¿lo mataron?
Edición Impresa | 12 de Febrero de 2026 | 06:18
Treinta y dos años después de que el mundo se conmoviera con la noticia de la muerte de Kurt Cobain, líder de Nirvana, una nueva investigación forense vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que muchos creían cerrada: ¿realmente se suicidó o fue asesinado?
El 5 de abril de 1994, Cobain fue encontrado sin vida en su casa de Seattle con un disparo de escopeta en la cabeza. La Oficina del Médico Forense del condado de King y la Policía de Seattle concluyeron que se trató de un suicidio. La versión oficial solo fue discutida por fans conspiranoicos. Pero ahora, un grupo de expertos independientes liderado por la investigadora Michelle Wilkins y el especialista en análisis forense Brian Burnett asegura que esa historia merece un segundo vistazo.
Según este nuevo informe —publicado originalmente por el Daily Mail y retomado por medios internacionales—, hay elementos en la escena y en la autopsia que no encajan con un suicidio tradicional. El equipo plantea que Cobain fue forzado a una sobredosis de heroína antes de ser ejecutado por otra persona y que después colocaron el arma en sus manos para simular que él mismo se disparó.
Entre los argumentos que citan estos peritos están algunos detalles curiosos del hallazgo: la presencia de un kit de drogas demasiado ordenado junto al cuerpo, la falta de sangre en la mano que supuestamente sostenía la escopeta, e incluso la forma en que estaban dispuestas las cajas de cartuchos. Para Wilkins, estas piezas parecen más propias de una puesta en escena que de un suicidio espontáneo.
Además, la supuesta nota de suicidio, que por décadas se consideró una pieza central de la conclusión oficial, es otro punto de discusión. Según los investigadores, las líneas al final de la nota parecen escritas por otra mano, y su contenido no reflejaría la voz ni el tono habituales del propio Cobain. Esas líneas, donde se despide de su hija, son las únicas de tono trágico en toda la carta.
Esta teoría no es nueva: desde hace años circulan libros, filmes y documentales que exploran la idea de que la muerte de Cobain fue algo más que una tragedia personal.
Sin embargo, las autoridades mantienen firme su postura. Tanto la Policía de Seattle como la Oficina del Médico Forense han dicho que no hay evidencia nueva que justifique reabrir el caso y que la conclusión de suicidio, basada en la autopsia y la investigación de 1994, sigue siendo válida.
Para los fanáticos y detractores, esta discusión es más que un ejercicio académico: toca la memoria de uno de los músicos más influyentes de los años 90. Cobain no solo ayudó a catapultar el grunge al mainstream con álbumes como “Nevermind”, sino que también se convirtió en un emblema de una generación marcada por la rebeldía, el desasosiego y la frustración. Que su muerte todavía genere debate es, en muchos sentidos, parte de su legado.
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