La cicatriz cósmica que explica por qué la Luna tiene dos caras
Edición Impresa | 15 de Febrero de 2026 | 02:21
La Luna siempre nos muestra la misma cara, pero durante décadas los científicos se preguntaron por qué su lado oculto es tan distinto al que vemos desde la Tierra. Ahora, nuevas pistas apuntan a un responsable colosal: el impacto de un meteorito gigante ocurrido hace unos 4.000 millones de años. El análisis de muestras de basalto lunar traídas recientemente por la misión china Chang’e-6, que exploró la cara oculta, reveló diferencias sorprendentes con las rocas del lado visible recolectadas por misiones anteriores. La corteza, la actividad volcánica y hasta la composición química no coinciden entre ambos hemisferios. El manto del lado oculto resulta más frío, mucho más seco y con una firma geoquímica distinta. Al estudiar los isótopos de hierro y potasio de estas rocas, los investigadores detectaron que eran más “pesados” que los del lado cercano.
Mientras algunos de estos cambios pueden explicarse por procesos magmáticos normales, el caso del potasio apunta a algo más dramático. Los modelos científicos sugieren que el manto de la cara oculta ya era distinto desde el inicio, posiblemente alterado por el impacto que creó la cuenca Aitken, el cráter más profundo y antiguo de la Luna. Ese choque titánico habría evaporado parte del potasio y provocado movimientos internos del manto a escala hemisférica, dejando una huella permanente. Así, un evento violento del pasado remoto podría explicar por qué la Luna tiene, literalmente, dos caras tan diferentes.
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