La rentabilidad de miles de pymes en jaque por múltiples factores
Edición Impresa | 15 de Febrero de 2026 | 02:23
La transición hacia una macroeconomía más estable y abierta empezó a mostrar una contracara compleja para el entramado productivo. Aunque el dólar se mantiene en retroceso y el Banco Central acumula reservas, una porción relevante de las pymes enfrenta hoy serios problemas de rentabilidad, falta de financiamiento y deudas heredadas que limitan su continuidad.
El economista y empresario pyme Gustavo Lázzari advirtió que cerca de un tercio de las pequeñas y medianas empresas necesita una reestructuración urgente para sobrevivir al nuevo esquema económico. “La apertura le viene antes que la baja de costos a muchas empresas y así no llegan”, afirmó en declaraciones radiales.
Lázzari explicó que el impacto de la estabilidad macro no es homogéneo en la economía real. En su sector, el de los chacinados, describió un escenario particular impulsado por la recuperación de los mercados externos de carne vacuna. Ese fenómeno, sostuvo, también dinamiza otras proteínas por efecto sustitución, lo que permitió cierto crecimiento interanual cercano al 4%. “Son crecimientos moderados, pero todo signo positivo hoy es festejable”, señaló.
Sin embargo, aclaró que se trata de excepciones dentro de una economía que muestra señales de amesetamiento. “La macro cambia y tiende a la estabilidad, a la apertura y a una mayor formalidad, pero los márgenes se achican y los plazos de amortización de las inversiones se alargan. Ya no es negocio acumular stock, es negocio rotar”, sintetizó.
En ese contexto, Lázzari distinguió tres universos dentro del sector pyme. Por un lado, empresas que optan por cerrar y volcarse a la importación; por otro, firmas que llegan saneadas y logran adaptarse; y un grupo amplio que arrastra problemas financieros. “Si antes facturabas 100, tenías un costo de 80 y con 20 pagabas el pasado, hoy facturás 100, tenés un costo de 95 y con cinco no te alcanza. Esa empresa necesita una reestructuración urgente”, explicó.
El diagnóstico se apoya en datos concretos. El economista mencionó el crecimiento de los planes de pago y de los cheques rechazados como señales de estrés financiero. “Hay 341.000 planes de pago y cuando vas a un banco a pedir reestructurar a diez años, te dicen que no tienen ese instrumento”, afirmó.
La pérdida de rentabilidad y el cierre de empresas ya se reflejan en las estadísticas oficiales. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, casi 22 mil empleadores cerraron desde el inicio del gobierno del presidente Javier Milei, con un fuerte impacto en la construcción. En los últimos 24 meses, el sistema pasó de 512.357 a 490.419 empresas registradas, lo que implica una caída neta de 21.938 firmas.
En el mismo período, el número de trabajadores registrados se redujo en más de 290.000. Solo en noviembre último, el cierre neto fue de 892 empleadores, mientras que en los primeros 11 meses de 2025 la pérdida acumulada alcanzó casi 9.700 empresas.
El informe laboral también revela que una proporción significativa de los cierres corresponde a firmas jóvenes: el 34% de las empresas que salieron del mercado en los últimos cuatro trimestres tenía menos de tres años de antigüedad, lo que expone la fragilidad del entramado productivo en el actual contexto.
Para Lázzari, el rumbo futuro dependerá de la coordinación entre apertura económica, reducción de impuestos y modernización empresarial. “La informalidad laboral es hija del tamaño del impuesto. Cuando la carga sobre el salario supera largamente el 100%, es razonable que alguna pyme no pueda pagar”, sostuvo. Y concluyó: “Sin confianza política y sin inversión privada, el motor productivo no arranca”.
El deterioro de la rentabilidad también aparece en los testimonios que recogen cámaras empresarias del interior. Desde la CAME advirtieron que “la estabilidad macro todavía no se traduce en alivio para la estructura de costos de las pymes”, y señalaron que la combinación de apertura, tasas altas y consumo débil deja a muchas firmas “sin espalda financiera para aguantar la transición”.
Un industrial metalúrgico del conurbano bonaerense fue más directo: “Vendemos menos, cobramos más tarde y pagamos impuestos y servicios en tiempo real. La cuenta no cierra”.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE