Qué dejó el empate: para qué está cada equipo

Gimnasia puso los pies en la tierra: se está armando para mejorar. Estudiantes sigue con hambre pero pierde un jugador clave

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Pasó la edición 192 del clásico platense, sin muchos condimentos en la previa y con algunas certezas posteriores que dejaron marca en Gimnasia y Estudiantes. No va a quedar en la historia ni se lo recordará mucho más que esta semana, pero sí desnudó virtudes y falencias en un lado y otro.

Como primera medida fue un clásico que les sumó a los dos. Ni a uno ni al otro, a los dos. En la previa era un empate que caía mejor que otras veces, mucho más teniendo en cuenta que recién va la fecha 5 y de ahora en adelante ninguno tendrá que convivir con esa tensión que muchas veces representa un partido contra el otro equipo la Ciudad. Ahora sí se pueden enfocar en seguir sumando para clasificar a los playoffs, en la Copa Argentina y, en el caso de Estudiantes, en su debut en la Copa Libertadores.

Está claro que a Gimnasia le dejó otro sabor. Necesitaba ganar para romper la racha, y también su entrenador, que debutó en un clásico con un equipo destruído y al mes jugó otro por una semifinal. Buscaba más la victoria que los tres puntos. Pero no quedó mal el empate, con la valla invicta y seguir dentro del lote de los equipos que, hasta ahora, se están clasificando a los octavos de final. Y mucho más habiendo jugado ya contra Racing, River y el clásico.

Pero al mismo tiempo el empate y su rendimiento dejó a la luz que el equipo no tiene el salto de calidad que se pensaba y se había prometido. Es un mejor equipo que el del año pasado, más armado y con otra impronta.Se nota el trabajo y defensivamente tiene otras herramientas. Pero salvo ante Racing, después su nivel no termina de ilusionar con cosas más importantes que una clasificación en los playoffs.

Sería injusto reclamarle a Fernando Zaniratto lo que no tuvo el equipo en los últimos cuatro años y lo mismo a la nueva dirigencia. No se puede acelerar de 1 a 100 en tan pocos metros. El fútbol argentino es una caja de sorpresas, es verdad, pero si es por lo visto en el arranque este equipo todavía tiene varias incógnitas que tendrá que corregir si definitivamente todos sus hinchas se quieren subir al barco. Será clave que sume en Mendoza y pueda ganar en la fecha siguiente como local para terminar de despejar todo tipo de fantasmas. Y que mejoren algunas individualidades en el mediocampo.

A Estudiantes el punto le sirvió. Mantuvo su racha positiva sobre su rival de toda la vida, sigue en zona de clasificación y también sorteó una serie de partido incómodos como el clásico, Independiente y Boca. Podrá entrar en zona media del torneo con partidos en los cuales exigirse para sumar y poder lograr una clasificación más holgada que el año pasado, aunque en este torneo tan mal pensado no siempre es garantía de nada.

Se fue del Bosque con la certeza que tiene más plantel que su rival y que o hizo saber adentro de la cancha. Pese a las salidas que ya tuvo el equipo sigue siendo un equipo competitivo. Lo dijo Eduardo Domíguez: “La difícil es saber ganar después de ganar”. Este Estusiantes parece que no perdió la frescura ni el hambre por seguir sumando peleas de torneos.

Pero se fue del Bosque con otra certeza: no tiene un jugador que pueda generar fútbol como Cristian Medina, a quien sus agentes de prensa lo dan afuera del equipo a la brevedad. Tiago Palacios no está en su mejor forma futbolística, Luca Cornejo no tuvo chances y Alexis Castro no asume tal condición. No tiene otro jugador para seguir con este esquema. Por eso la sensación es que debe encontrar un reemplazo adentro o afuera del Club.

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