Trío Magnolia: “El humor es agua en el desierto”
Edición Impresa | 20 de Febrero de 2026 | 02:31
La magnolia, ¿flor delicada o presencia imposible de ignorar? Agusta Bermudez, María Eugenia Molinuevo y Sole Morales se encargan hace diez años de lo segundo. El Trío Magnolia, terna clown del teatro under platense, ha sobrevivido una década y lo festejan, claro, sobre escena, los próximos sábados en Buenos Aires y desde marzo en La Plata.
“Nuestro primer encuentro fue hace como 17 años, en un taller de clown, ahí nos conocimos. Eugenia Molinuevo y Agusta Bermúdez empezaron a hacer escenas cortas que presentaban en varietés, y luego convocaron a Sole Morales, primero desde la dirección y luego también de lleno en la actuación”, relatan, en diálogo con EL DIA.
El trío, cuentan, “apareció casi por azar pero con el deseo de actuar juntas. Nos invitaron a presentar la gala de una convención de circo y ahí fuimos con nuestros personajes, tirándonos al vacío, y nos encantó. Luego, la propuesta fue estar en un ciclo llamado Clowns on Fire que nos pedía tener dos tramos de 20 minutos en escena (cosa que no teníamos, porque nosotras solo presentábamos a los artistas en las respectivas varietés). Y ahí surgió la idea de presentar una varieté en caos, sin artistas, que devino en lo que hoy es ‘Seremos presentadoras o no seremos nada’, un intento de hacer del error y el fracaso un mundo”.
Ese espectáculo, “Seremos presentadoras o no seremos nada”, obra de clown contemporáneo donde tres presentadoras de un varieté en ruinas luchan por sostener un show mientras el caos se convierte en su mejor número, es el que protagoniza los festejos por el décimo aniversario, que comienzan mañana y se repiten el sábado 28 de febrero en el porteño Belisario Club, antes de iniciar las funciones en la Ciudad a partir del 7 de marzo, en Casa Hereje. El 9 de abril, además, se presentarán en el Coliseo Podestá.
- ¿Qué se siente cumplir una década con un proyecto autogestivo en el under teatral? ¿Cómo han hecho para mantenerse?
- Una inmensa felicidad. Sostener una grupalidad y un proyecto tanto tiempo es un desafío enorme y maravilloso, del cual estamos orgullosas. Sobre todo, potenciando un mismo espectáculo que crece y crece cada vez. Nuestro vínculo se fortalece para y con el Trío Magnolia, es por eso que este proyecto nació siendo horizontal, y así sigue: todo lo decidimos en ésta triada. No recordamos haber tenido conflictos entre nosotras, si debates o diferencias, maneras de entender la escena, el humor, porque en el trayecto las tres nos seguimos formando y replanteando todo. Pero de esos intercambios siempre hemos salido con más fortalezas y deseos de seguir. Nos sostenemos y nos apoyamos en todo, tanto en lo personal como en lo profesional. De esas búsquedas también creamos “La Puset: Una tragedia en tres actos” una obra que nos encuentra en las antípodas de lo que es “Seremos presentadoras…” y que nos renueva los desafíos. Lo maravilloso de esta grupalidad es que crecemos con la otra, nos potenciamos, y con el correr del tiempo, una mirada en escena o fuera de ella, ya sabemos qué quiere decir.
Para celebrar sus diez años, el Trío organizó festejos a los dos lados de la Autopista
- Para quienes no hayan visto el show, ¿cómo explicarían lo que el público se va a encontrar con “Seremos presentardoras…”?
- En principio una atmósfera misteriosa, donde al parecer todo se encuentra controlado. Pero que se va desmoronando minuto a minuto. Van a ver el intento de dos personajes de que la varieté salga perfecta, pero atravesadas por su vínculo familiar, todo se empieza a desgarrar. Hasta la entrada del tercer personaje que corroe aún más la escena, los vínculos, pero que a la vez también lo intenta todo. Van a reír, a sorprenderse, emocionarse, a no entender lo que sucede y a permanecer con la mirada atenta. Van a ver el intento tras el intento, el fracaso en su máximo esplendor, el fracaso brillante, la humanidad toda intentando que algo funcione.
- ¿Y cómo les explicarían qué es el clown?
- El clown es un género que se remonta a la humanidad misma… siempre hubo alguien que hizo reír a otros, por sus tonterías, sus torpezas o sus gestos. Lo encontramos más cerca en el mundo circense, aquellos artistas que para las proezas quedaban viejos eran enviados a hacer los entremeses, o algún número musical. De a poco, con Jaques Lecoq se fue incorporando al territorio teatral. Podríamos decir que es un personaje que muestra toda su vulnerabilidad ante el público, los errores, los fracasos quedan expuestos y en esa exposición surge el reconocimiento. Todos y todas somos así de frágiles, el clown lo muestra sin tapujos, avanza a pesar de sus circunstancias, es el antihéroe, al que vamos a ver que ante la adversidad sigue adelante. Basta con ver alguna película de Buster Keaton, Charles Chaplin, Tati, Lucille Ball o artistas más cercanos… Niní Marshall o Pepe Biondi. En la actualidad este género atraviesa el campo teatral y transforma la actuación por su amplia disponibilidad y apertura a todo lo que lo rodea. Como actrices nos permite abordar la comicidad en un vínculo permanente con el público. Mirar a los ojos a la platea es una hermosa osadía propia del clown. El show se presenta como una noche de variedades “desastrosa pero con mucha energía”.
“Sostener un proyecto tanto tiempo es un desafío enorme, del cual estamos orgullosas”
-Me interesa que me cuenten un poco de la idea de desastre, el desastre como una fuerza del caos pero también que permite desatar cosas… También me gustaría que cuenten un poco sobre su idea de fracaso, ese fracaso inminente que hay en la obra.
-La idea de “fracaso brillante”. “...Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor”, dijo Samuel Beckett. La potencia del fracaso en la actuación puede resultar una herramienta proveedora para la escena y para la conformación de una obra como la nuestra, donde a partir del vínculo con el público van surgiendo nuevos gestos, gags y por ende una nueva mirada sobre lo que acontece en esta ficción llamada Trío Magnolia. Habitar el desastre requiere de un acto de valentía, mostrar todo lo que siempre se oculta es el desafío y la interacción con el público invita a una empatía necesaria. En ese desatar, la maravilla es mostrar que en ese fracaso también se puede encontrar belleza, ternura y poesía, territorio del clown.
- Hacer teatro independiente nunca ha sido fácil. ¿Cómo es este momento en particular, con la cultura convertida en enemiga y tantos problemas económicos? ¿Cambia algo, siempre fue una lucha? ¿Cambia su deseo?
- Nuestro deseo no cambia, se potencia. Hacer teatro es un hecho político, una mirada de mundo que está en permanente vínculo con la realidad que nos toca vivir como ciudadanas y actrices. Este momento de tanta incertidumbre, de inestabilidad económica nos afecta y mucho. Vender entradas y convocar al teatro resulta una tarea difícil… Trabajamos mucho para la escena, ensayando y perfeccionando nuestro espectáculo como así también para la promoción del mismo. La realidad nos impacta. En este mar de limitaciones, poder hacer y ver teatro parece ser un privilegio. Luchamos en la escena para poder llegar al público y ampliar ese concepto.
- ¿Y cómo es hacer humor en medio de este humor social? ¿Qué es el humor para ustedes, qué puede hacer el humor por nosotros?
- El humor también es político, y nuestro enfoque en esta obra nos permite reírnos de un amplio arco de imaginarios. Un maestro (Chame Buendia) dice que “la risa nos libera del temor a la muerte” y es tan certero… porque en ese instante de reír a carcajadas todo se olvida, la mente y la neurosis entran en reposo o cambian de foco, la risa transforma la energía, revitaliza. Lo que escuchamos cuando la gente nos saluda luego del espectáculo es maravilloso y tiene que ver con el agradecimiento de hacerlos reír en tiempos tan oscuros, de olvidarse del espacio-tiempo cotidiano por un rato, de vivir un presente que los renueva, de dejarlos con las caras doloridas de tanta risa, o de no recordar haberse reído de esa manera. El humor y la ficción están teniendo ese poder de cambiarnos por un rato el eje, de ser agua en el desierto.
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