¿Por qué Brasil puede ganar dos Oscar seguidos?

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¿Qué hace que el cine de un país explote en la escena internacional? Brasil lo descubre en tiempo real. Por segundo año consecutivo, una producción brasileña compite por el Oscar a mejor película, esta vez con “El agente secreto”. Está nominada en cuatro categorías, incluidas mejor película y mejor actor para Wagner Moura, apenas un año después de que el drama “Aún estoy aquí” conquistara la primera estatuilla para el país.

Este reconocimiento es producto de una confluencia de calidad, “timing” y la vuelta del apoyo a la cultura bajo el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva tras los años de desmantelamiento de su predecesor, Jair Bolsonaro.

“El cine brasileño volvió a conectarse a la corriente con la elección de Lula en 2022, después de cuatro años en los que la cultura, en términos prácticos, fue extinguida”, afirmó Kleber Mendonça. En 2018, la industria audiovisual contaba con mecanismos consolidados de financiamiento, similares a los de países como Francia, Canadá y Alemania. Bolsonaro recortó a casi la mitad el presupuesto del Fondo Sectorial Audiovisual, congeló las convocatorias de la Asociación Nacional de Cine para financiar proyectos y amenazó públicamente con cerrarla si no establecía un “filtro” ideológico. El gobierno de Lula reactivó las convocatorias e inyectó cifras récord al sector.

“Esto no es casualidad ni un milagro. Es resultado de mucho trabajo, políticas consistentes y, claro, talento”, resume Ilda Santiago, directora del Festival Internacional de Cine de Rio y votante de los Oscar.

Ambas películas galardonadas abordan la dictadura militar que rigió en Brasil entre 1964 y 1985, una fórmula que Argentina ya utilizó para alcanzar sus Oscar con “La historia oficial” y “El secreto de sus ojos”. Para Santiago, estas historias resuenan internacionalmente “porque muestran cómo nuestro día a día puede ser transformado por gobiernos, y eso es un espejo del mundo actual”.

La influyente crítica Isabela Boscov tiene una explicación visual: “Es la teoría del palillero. Cuando quieres sacar un palillo de un palillero lleno, no sale. Después que sale el primero, todos los demás salen más fácil”.

Pero Boscov destaca también la inteligencia y el sentido del humor de Moura y Torres en talk shows y entrevistas internacionales, algo “fundamental” durante la promoción de cara a la temporada de premios de Hollywood. “Es una acumulación de pequeñas y grandes victorias”, explica la crítica.

Este fenómeno de “romper la burbuja” ya ocurrió con otras cinematografías: el cine iraní en los años 1990, el mexicano en la década de 2010, y más recientemente el surcoreano. Aunque “Estación central” (1998) y “Ciudad de Dios” (2002) abrieron ese camino con nominaciones al Oscar hace más de dos décadas, según Boscov “faltó saber aprovechar esa brecha”. Ahora Brasil capitaliza el momento: otras producciones recientes como “Baby”, “El último azul” y “Manas” han cosechado premios en Cannes, Berlín y nominaciones a los Goya.

 

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