No es poco haber ganado en su debut como favorito
Edición Impresa | 3 de Febrero de 2026 | 02:07
La segunda victoria consecutiva como local le aseguró a Gimnasia un tiempo esencial de tranquilidad para seguir buscando su mejor versión. Más allá de lo que indique la chapa del resultado, le costó destrabar un trámite que se le complicó bastante.
La dificultad que se hizo notoria durante el complemento e instaló dudas sobre el final de la historia, debe ser el punto que lo obligue a repasar algunas cuestiones de su propuesta ofensiva.
En cambio, haber sido justo ganador, y por dos goles de diferencia, la tarde en que no pudo tener a Ignacio Fernández representa un mérito. No es fácil asumir el rol de favorito y el Lobo supo convivir con esa incómoda presión.
Fue su primera vez en el ciclo de Zaniratto donde soportó la obligación de quedarse con todo lo que había en juego. Después del nada agradable paso por el Monumental era vital regresar al triunfo. Haberlo conseguido representa una mezcla de satisfacción y alivio para ese director técnico recientemente confirmado que rinde examen a cada paso.
FASTIDIO POR NO HABER UTILIZADO EL 1 A 0 PARA SUMAR CONFIANZA
Después de haber sido superior en gran parte de la primera etapa, todo Gimnasia lamentó el 1 a 1 que selló el capítulo inicial. La belleza del golazo convertido por Nicolás Barros Schelotto no alcanzó para asegurarle el premio que tanto deseaba.
Un penal propio de la modernidad que no consigue garantizar la sensación de justicia bien administrada lo hizo ir al entretiempo cargado de malhumor.
Tenía que ser mejor en el segundo tiempo. Y eso no ocurrió porque el Tiburón, envalentonado por la conversión de Federico Gino, mostró mayor ambición y hasta supo generar un par de situaciones muy claras para convertir.
La falta de precisión para definir del uruguayo Junior Arias fue clave para no acentuar el disconformismo que empezó a notarse en cada rincón del estadio.
La aparición goleadora de Agustín Auzmendi (no es un detalle menor que haya sido un refuerzo el que destrabó la puerta del esperado desahogo) les entregó a los hinchas la certeza de un final infinitamente más dulce.
El gol de penal fue la escritura de un triunfo esencial para la consolidación de una apuesta muy significativa.
El exquisito gol del hijo de Guillermo fue otra rotunda demostración de su pegada privilegiada
Lucho Zaniratto defiende su rol de conductor día a día, en cada decisión y, por eso, lo de ayer fue y es “oro en polvo”; un espaldarazo vital para su deseo de quedarse donde está.
Todo el “triperío” tiene claro que no se vio una gran actuación, pero mucho más que era vital sumar los tres puntos.
Con otro clásico merodeando en el almanaque y ya metido en la expectativa de la ciudad, Gimnasia tiene que poner el acento en la generación de juego ofensivo. Allí está hoy su principal déficit.
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